ORDENACIÓN PRESBITERAL DE FREDY CABRERA

(Guatemala, 13 de Mayo del 2006)

 

Decía Claret a los que se preparaban para el presbiterado: “No basta que esté ordenado, es indispensable que tenga el mismo espíritu de Jesús (El Colegial instruido, en EE p. 284). “Jesús, ungido por el Espíritu, acoge la voluntad del Padre, viviendo en comunión con Él  y compartiendo el dolor del pueblo” (SP 15). Solamente con esta actitud podremos vivir plenamente nuestra vocación  misionera claretiana”.              La anterior frase la escribió el Neo Presbítero Freddy Cabrera en la reflexión acerca del Orden Sacerdotal que realizó como preparación a su ordenación. Y ese era el deseo de los cientos de personas que le acompañamos el día 13 de Mayo en la Parroquia San Antonio María Claret, claretianos de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, religiosos de otras Congregaciones y Sacerdotes Diocesanos; así como laicos de la Parroquia Claret, familiares, amigos, y feligreses de las Islas de la Bahía y La Ceiba, quienes se hicieron notar con sus cantos y bailes garifunas. La celebración se llevó a cabo con mucha puntualidad, con mucho calor humano, con mucha emoción, particularmente de los padres y hermanos de Fredy.

Monseñor Juan José Pineda le dirigió en la Homilía unas palabras muy personalizadas que reflejaban los muchos años que tiene de conocer al Ordenando, así como el inmenso aprecio entre ambos.

  Fredy se mostró muy sereno, tratando de asumir lo fundamental de aquel acontecimiento, de no distraerse en cosas secundarias, de no dejarse dominar por el emocionalismo, de ser consciente que lo más importante es tener el mismo espíritu de Jesús, como nos lo dijo Claret.

         Al final de la Eucaristía, la bendición solemne de don Víctor y doña Mary a su hijo Fredy, y luego, la de éste a sus padres; y en seguida vinieron los besos que se acercaron a aquellas manos recién ungidas con el Santo Crisma, manos hechas para bendecir, para consolar, para animar a todos, especialmente a los más desprotegidos de nuestra sociedad.

            Al final, una deliciosa comida, que alcanzó para todos, a pesar de ser muchos los comensales. Fueron muchas las personas que colaboraron de una u otra manera para que todo saliera bien. A todas ellas nuestro agradecimiento de Provincia. Y nuestro agradecimiento también para quienes han colaborado en el proceso formativo de Fredy, particularmente en el tiempo que lleva como Evangelizador en las Islas de la Bahía.

           Fredy, que tengas un apostolado fecundo en aquellas tierras de Dios.

Rodolfo Morales, CMF