MIS EXPERIENCIAS DEL AÑO 2006.
Mis viajes misioneros en la realidad darienita comenzaron, este año 2006, a partir de la asamblea del Vicariato. Teniendo que quedarme algún tiempo en Metetí, luego de haber realizado las confirmaciones en Agua Fría 1 y 2.
En el mes de Enero se fueron realizando los cambios de personal: Los Claretianos quedaron en Yaviza, Metetí. La Palma y Agua Fría; los Sacerdotes seculares quedaron en Jaqué, Sambú y Garachiné; me falta uno para El Real. El mes de Febrero me vi obligado a quedarme durante en la Zona misionera de Metetí.
Pasado el primer consejo pastoral, comencé a visitar de nuevo las comunidades. Viajé a la Zona misionera de La Palma, donde celebré mi primer aniversario episcopal y la fiesta patronal de San José. Se me presentaron algunas personas que desean colaborar con el Vicariato desde Panamá. El día 23 de marzo pasamos a Barriales, donde se celebró la Profesión perpetua de Alvaro; el 25 tuve la oportunidad de celebrar la misa de aniversario del Ancianato de Luz y Vida en Metetí. Por razones diversas del equipó misionero, no se logró concretar la gira programada por Río Chico, dentro de la zona misionera de Yaviza. Luego me vi obligado a socorrer a las Hermanas Salesianas, en El Real, que llevaban tres semanas sin Eucaristía, ya que la ayuda que recibíamos de parte de los Claretianos de Yaviza ha claudicado con la llegada de un nuevo miembro a ese equipo misionero. Por la tarde del día 2 de abril pasé a la Zona misionera de Agua Fría donde comencé mi visita a una gran región desconocida todavía para mí, como es la región del Cacao, incluye los poblados: Valle Rico, San Pedrito, Chiricano, Monte Rico, El Cacao, Río Bonito y Platanilla. Aquí se celebraron algunas confirmaciones. Fue una experiencia interesante: a algunas de esas comunidades hay posibilidad de entrar a pie, a otras a caballo y a otras en carro. Con el P. Celestino como chofer no hay carretera que se resista. Pudimos entrar a todos los poblados, aunque dejando recuerdos en el pobre vehículo de esa zona misionera. Al P. Celestino nada le arredra, nada le detiene, aunque tenga que volver a casa habiendo dejado la mitad del vehículo por los caminos.
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El domingo de Ramos lo celebré en Metetí, con una buena afluencia de personas en la procesión de Ramos, que salió de la Radio Voz sin Fronteras hacia la Catedral de Guadalupe. (En la foto). El Martes Santo celebré la Misa Crismal; asistieron todos los sacerdotes del Vicariato, a excepción únicamente el Padre Omar Coto, que se fue a El Real para cubrir toda esa zona misionera durante la Semana Santa. Por la tarde salí para La Palma, donde esperé hasta la una de la mañana del día Miércoles santo para subir a Tucutí. Allí pasé el resto de la Semana Santa, tratando de conocer esa región, nueva para mí; había programado, muchas veces, un viaje a esas regiones apartadas del Vicariato, pero nunca se habían podido realizar. |
Esta vez sí; fui acompañado por la familia de Nemesia Gálvez, por Lucina Calderón y Eydy Pérez. ¡Qué Triduo Pascual más especial! Fueron días llenos de música y de todo tipo de ruidos, con procesiones a su aire no al aire de la liturgia; si prefieren lo diré de otra manera: al aire de su propia “liturgia” . De regreso logré conocer un poco la comunidad de Camogantí.
El 19 de abril salí hacia El Real de Santa María; pude visitar las comunidades de Pirre 1 y 2, y Pijibasal; hicimos una buena caminata con las hermanas Salesianas y dos miembros de UNICEF; luego salimos para Vista Alegre y Boca de Cupe. De regreso entramos a Yape y Pinogana.
No había tiempo que perder, pues los días 24 al 27 de abril tenía un encuentro con los sacerdotes que trabajan en Darién en Santa Clara, Coclé; no pudo estar presente el Padre Eddy, quien se quedó en Metetí para concluir los trabajos de pintura del Centro de Pastoral.
El 28 de abril salí para Garachiné, donde pude visitar al Padre Hermógenes; hicimos una gira por Calle Larga, Río de Jesús y Atalaya; conociendo un poco la zona de la carretera de Garachiné-Sambú. Tuve que salir de urgencia el día dos de mayo hacia Panamá, ya que tenía otros compromisos especiales.
El día tres de mayo viajé a David, para participar en la Cena de Pan y Vino de la diócesis de Chiriquí. Me habían encargado animar esa experiencia con mi realidad vocacional. Fue todo un acontecimiento, ya que el Obispo de dicha diócesis no esperaba que yo aceptara el reto, por ser nuevo en Panamá. Estaban tan bien documentados de mis andanzas nicas, que, en la presentación de mi persona, dijeron todo lo que yo había preparado; aún así pude compartir mi propia experiencia vocacional con un grupo de personas no conocidas, que llenaban el gimnasio. Regresé de Chiriquí el día cinco de mayo y de una vez seguí hacia Sambú, donde pude conocer las comunidades de La Chunga, La Colonia, Boca de Trampa; luego fui presentando al nuevo sacerdote de esa zona en las comunidades de Río Tigre, Churuco, Jingurudó, Guina y Pavarandó.
De Sambú pasé hacia Garachiné para participar en el Encuentro de Pastoral Afro de Darién, con el tema sobre los valores en la niñez y los jóvenes desde el núcleo familia a la luz del Evangelio; hubo una buena participación y la comunidad de Garachiné supo portarse a la altura en el recibimiento y en todo el encuentro; pienso que estuvo mejor organizado que el anterior. Lamentablemente algo nos cayó mal y muchos, que habíamos participado en el encuentro, salimos con mal de estómago, sin conocer de verdad cuál fue el motivo de la enfermedad, aunque sintiendo los efectos. No bajo a detalles porque no se pueden decir; habría que preguntar a los que manejaban los cayucos...
Confío en poder seguir visitando las otras zonas misioneras y vivir experiencias que nos ayuden a comprender el sentido de nuestra misión como evangelizadores llamados a vivir el Evangelio, no desde nuestros caprichos y comodidades, sino desde lo que el Señor quiere de nosotros.
+ Pedro J. Hernández Cantarero, cmf.
Vicario Apostólico de Darién.