LOS NOVICIOS VIVEN SU PASCUA
Hoy, podemos reír y hacer “chacota” de lo sucedido a los Novicios con su Maestro incluido. Todos los años salen, en la Semana Santa, a hacer experiencia misionera en uno de los muchos puestos de misión que tiene Centroamérica, ya en la misma Guatemala, ya en Honduras; Panamá está muy lejos. Este año estaba todo preparado para empezar la semana en Río Dulce y acompañar a los dos Misioneros que allí trabajan: Enrique Castro y Geovanny Molina.
Aprovechando la ida a Izabal, vieron que sería bueno adelantar dos días e irse hasta El Tikal. Quizá fuera ésta la única oportunidad de los Novicios no centroamericanos de ver las ruinas maravillosas de los q`chíes. Se fueron dos días antes a Río Dulce, seis horas por lo menos de carro; medio durmieron en Río Dulce y salieron muy de mañana hacia El Tikal. De regreso acaeció el accidente.
Un saludo pascual, celebrando nuestra vida de resucitados: la vida venció a la muerte, que no se atrevió con nosotros. Ahí pueden ver cómo quedó el microbús en el lugar del accidente, quedando los novicios y acompañante enteramente ilesos. !Bendito sea Dios! ¡Magníficat anima mea Dominum! Un fuerte abrazo. Santi
Este es el e-mail enviado por Santiago a la Provincia al día siguiente del accidente. Al mismo tiempo enviaba otro a sus familiares de España un poco más detallado.
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Hola, Goyi y Familia... estoy en Río Dulce en un café internet... Puedo deciros que estoy vivo y bien... Ayer tuve un accidente impresionante, viniendo de El Tikal, a 8 km de la Parroquia, ya muy cerca de casa, de Río Dulce... El sueño me venció por un instante, en una curva. Venía un trailer de frente, mi carro se salió de la carretera trepando un gran ribazo, mientras pasaba de largo el trailer, y dio una o dos vueltas, cayendo al pie de la carretera con las llantas para arriba y el techo del carro para abajo... Era el microbús y venían los cinco novicios conmigo. Los seis estamos bien sin ningún golpe que lamentar. El techo del carro ha sufrido muchísimo. Quien nos ve y ve el carro sólo sabe decir que ha sido un milagro. Continuaremos con nuestro plan de pastoral en Semana Santa por estas aldeas indígenas hasta el martes de Pascua que regresaremos a la Capital. Gracias a Dios estamos muy bien de ánimo. Os dejo con un gran abrazo. Una nueva oportunidad para seguir agradeciendo el don de la vida. Estos días estaré incomunicado. La cocinera envía sus saludos a Conchita y Paquita. Abrazos. No me da tiempo para escribir a Lucinio, que he sabido que ya está en casa. Un fuerte abrazo a todos. Santi
El Cronista Abel escribía sus impresiones y nos las cuenta a nosotros:
Un nuevo comienzo.
Decir que vivo: es decir que la muerte puede sonreír, que me da otro chance, que no es aún el fin.
Decir que vivo: es decir que creo en algo más, que el tiempo y el espacio; es creer que he resucitado...
Estos son algunos versos de un poema que se me soltó la noche del día del accidente. Me sentía profundamente agradecido por este don tan frágil y tan fuerte de la vida. Después de vivir este tipo de experiencias tan impresionantes a los seres humanos nos da por quererlas capturar con frases. Les comparto algunas de las que más han sonado en el eco de mis compañeros: “Después del accidente para mí todo es ganancia”. “Quedé desencantado y profundamente deprimido”. Mi frase fue durante la escena y en tono de reclamo: ¿Santi? ¡Dios mío!
Pensé por un instante que moriríamos, así que había que abandonarse a las manos del Padre. Y no era para menos, ver venir frente a tus narices ese inmenso trailer blanco, hizo que el panorama se vistiera de negro ante la impotencia de no poder hacer nada. Pensé que nuestra única salvación era que Santi se saliera de la carretera y evitar el impacto con el “borrador”, así llaman a los trailers aquí en Guatemala. Pareciera que el carro obedeció y se salió sólo al paredón que nos hizo dar vuelta y quedar como aprecian en las imágenes. Terminada la escena yo había volado hacia delante y quedé debajo de Santi y el negro (Héctor) que chorreaba sangre sobre mi camisa, un vidrio le había cortado una vena de su brazo derecho. Hablé con ambos para ver si estaban bien y luego Santi me recomendó salir como pudiera. Miguel, Benoit y Galo ya estaban fuera buscando la manera de sacarnos. |
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Eso ocurrió tan rápido que yo después de salir del carro no estaba asustado, ni siquiera nervioso, sino profundamente agradecido, habíamos evitado el impacto mayor y además estamos bien, solo sentía un poco de dolor en mi nalga derecha, pero había que estar alegres, el reto ahora era ver cómo nos comunicábamos a la Parroquia para que nos vinieran a recoger. Pedí un celular pero nadie sabía el número de la casa, así que le pedí a un señor que me llevara en su carro y lo hizo con mucho gusto. De inmediato los padres Geovanny y Enrique suspendieron sus actividades para unirse a quienes nos auxiliaban. Cabe destacar aquí la solidaridad de la gente que pasaba y de los vecinos que salieron de sus casas, que como el buen samaritano no vieron justificación para pasar de largo. Sin pensarlo nos ofrecieron ayuda. Puedo decir sin temor a equivocarme que esta gente que presenció la escena desde fuera sufrió más que nosotros, porque al ver y escuchar lo ocurrido pensaron que habíamos muerto, incluso cuando Santi aún no había salido, algunas señoras decían: “El señor (Santi) está muerto”. Al ver que no nos había pasado mayor cosa, estaban sorprendidos y alababan a Dios. Agradecemos a esta gente que nos ofreció carros y teléfonos para comunicarnos con los misioneros que estaban en sus actividades pastorales y sobre todo por su compañía y calor humano.
Vivos para la misión.
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La
primera frase que me surgió después del accidente fue esta: “Estamos
vivos para algo”. ¿Qué será?... Que responda el andar. Y creo que ha
empezado a dar respuestas tempranas y gratificantes. Estamos vivos sin
duda para la misión, para acompañar estos pueblos crucificados y para
dejarnos acompañar y salvar por ellos. Fue una inmensa alegría para
nosotros el hecho de haber salido airosos del accidente y continuar con
nuestro programa de celebrar la resurrección y la vida con estos pueblos
indígenas, ahora con más fuerzas, desde una experiencia concreta. Compartimos pues, nuestra experiencia misionera con las aldeas Q´eqchi´: sus esperanzas, su fe, su calor humano... su getsemaní y su resurrección. El olor a “copalpon” (incienso) en cada “Mayejak” (ofrenda) ha sido como la presencia sutil de Dios que acompaña a estos pueblos y que se ha hecho nuestro compañero de camino entre la lluvia, el lodo, el cansancio y el sudor. La vivencia espiritual de esta cultura, su manera de religarse con el Dios de la vida, encierra todo un manantial de valores que corre por la venas de esta tierra y que penetra en lo más profundo del corazón de estas gentes, que viven su experiencia de Dios con pasión. |
Podría abundar describiendo sobre el abanico de los valores que este pueblo que lleva escrito en su cosmovisión, pero para no redundar quiero resumirlos en el gran valor de la solidaridad. Esta característica que es propia del Buen Samaritano, teniendo claro que nada justifica pasar de largo, es lo que más viven ellos en el día a día. Tienen una profunda vivencia de comunidad y están organizados de tal manera que todos colaboran para el bienestar de los suyos. Podríamos hablar pues, de valores evangélicos, plenamente enraizados en su manera de ver la vida.
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Y qué decir de sus ganas de celebrar, de su profundo amor a la madre naturaleza, de su entrega al trabajo, de su transparente fe... Parafraseando a Comblin, podríamos decir que el mundo de estos pobres, visto desde dentro está lleno de valores que van en favor de la vida y la plenificación de la persona humana. En este sentido, si podemos continuar con el sueño de Ellacuría sobre “La civilización de la pobreza” y gritar junto a Sobrino que “Fuera de los pobre no hay salvación”. Creo que Dios nos ha dejado continuar para entregarnos plenamente a estos pueblos, sin reservas ni horarios, sin miedos ni perezas, ligeros de equipaje y con las botas bien puestas. Mientras tanto seguimos aquí en pie de Constituciones y talleres, Noviciado adentro.
Abel Carvajal.