LA CEIBA, HONDURAS

1)  A nivel global de la Provincia

Nos parece que una luz sobre este planteamiento nos la sugiere la actual distribución del personal  en la Provincia y las concretas posiciones que se atienden.  En la medida en que una consideración sobre el estado actual de las cosas en nuestra Provincia nos permite ver en dónde están la mayoría de nuestras posiciones y cómo en estas posiciones actuales hay una mayoría del sector generacional de relevo; ya estos elementos de juicio nos darían pie para contestar a los interrogantes que nos propone la comisión de estudio sobre este tema

:¿Están ahí masivamente los claretianos porque ahí y ahora se juega decisivamente la respuesta que debemos dar como claretianos y como sacerdotes o laicos consagrados a las necesidades que plantea la Iglesia y el mundo de Centroamérica (su cultura, sus conflictos, sus expectativas…)? 

¿Nos mueven criterios objetivos o nos impulsan modas? ¿O estamos  “parcheando” una situación heredada: responder a la ineludible suplencia de personal en estructuras caducadas debido al replanteamiento jurídico y territorial de la Provincia por la “integración” de organismos? 

Creemos que hay una cantidad desproporcionada de posiciones en ciertos ámbitos (como el rural y “misionero”), que, históricamente, asumido desde diversas provincias (Castilla, USA East, UK-Ireland y Centroamérica) no parecía extrapolada, pero que al pasar de conjunto a sólo Centroamérica resulta un posicionamiento polarizado y desproporcionado.

2) A nivel local

Nuestra posición (posición es aquí sinónimo de ubicación de las personas en una estructura comunitaria en la Parroquia de San Isidro, las  cuasiparroquias  de  La Masica y de San Juan Pueblo, y las Islas de la Bahía),  desde el punto de vista del origen de la presencia claretiana en estos sectores, que fue fundamentalmente el de la escasez del clero y la dependencia crónica de esta Diócesis de personal misionero y sacerdotal provenientes de fuera de la misma, el motivo que nos retiene todavía aquí es el mismo, y diríamos que incluso más radicalizado.

Si, por un lado, por el tesonero esfuerzo del Obispo hay muchas más parroquias en toda la Diócesis y más clero (autóctono  y venido de fuera), por otro, los análisis y las proyecciones a futuro de los sociólogos indican que estamos en la zona de mayor crecimiento demográfico de esta nación. Y, por eso cada vez nos sentimos más desbordados por  la situación humana de esta Costa Norte de Honduras.  Porque el desarrollo económico y social es muy pujante en este sector, pero, al mismo tiempo, han crecido con un crecimiento aceleradamente acelerado la pobreza, la marginalidad, la problemática  familiar, la violencia y todo tipo de conflictividad social.

Esto nos lleva a considerar que si el trabajo realizado en La Ceiba hasta el presente (refiriéndonos ahora sólo a la Parroquia de San Isidro de La Ceiba) ha sido muy positivo y pionero,  dando como resultado una parroquia muy organizada y manejable, que podríamos entregar hoy mismo al Obispo para que la gestione con facilidad cualquiera que él designe. Sin embargo  a estas alturas no nos parece un proyecto que a corto plazo  fuese realizable, aunque a nivel de escritorio parezca viable.  

3)   Nuestra propuesta como Parroquia de San Isidro de La Ceiba

Nos hemos reunido a considerar estos asuntos los misioneros que residimos en La Ceiba, a cargo de la Parroquia San Isidro.  No han participado en estas deliberaciones los misioneros residentes en La Masica, San Juan Pueblo y las Islas.

Entonces, con los presupuestos arriba enumerados, propondríamos a consideración de la comisión provincial de revisión de posiciones que de reorganizar esta parroquia, se podría pedir al Obispo que la dividiera al menos en dos,  de tal manera que nos correspondiera la atención de aquel sector comprendido entre la margen izquierda  del río Cangrejal (mirando a La Ceiba desde el Mar Caribe hacia los montes que la rodean, o sea, de Norte a Sur) y los límites de la actual parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Jutiapa, comprendiendo las aldeas del litoral del Caribe y las propias de la Cuenca del Cangrejal.

La comunidad que se destinaría a esta futurible parroquia se podría reducir en número con respecto a la cantidad de misioneros que en la actualidad atendemos a la Parroquia de San Isidro.  Esto, claro está, si sólo se considerara esta posición como una parroquia, puesto que hay que tener en cuenta  que actualmente, aunque la ciudad está servida por dos parroquias, toda la dedicación que exigen actividades supraparroquiales como las de los movimientos y otras por el estilo, son competencia exclusiva de los misioneros claretianos.