COMUNIDAD DE IZABAL, Guatemala
a) Origen de la Casa
La misión claretiana en Izabal pertenece al Vicariato Apostólico de Izabal y está constituida por tres parroquias misioneras (San Pedro Apóstol, San Antonio de Padua y Nuestra Señora del Rosario) en dos municipios del Departamento de Izabal (El Estor y Livingston)
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El territorio está configurado por la presencia de tres etnias culturales: la maya-q’eqchi’, la población llamada “ladina” de origen europeo o mestizo, y una población de origen afro-americano de la etnia Garífuna ubicada sobre todo en Lívingston. Cada uno de los grupos conserva su lengua, su cultura y su religión ancestral. |
b) Influencia del Concilio Vaticano II y de algunas otras propuestas eclesiales
La intuición fundamental del Vaticano II de que en la construcción del Reino están llamados todos los bautizados: ministros ordenados, agentes consagrados y agentes laicales (L.G. 34) ha influido particularmente en la labor pastoral y eclesial que hemos realizado los Claretianos durante 40 años de presencia en Izabal.
Otra línea fundamental ha sido la dimensión profética de la evangelización con el testimonio de vida y de palabra (L.G. 35) que retoma también el XXIII Capítulo General de la Congregación.
El Documento de Puebla también ha iluminado la labor en Izabal recordándonos que cada cristiano tiene una misión específica en la Iglesia y en el mundo de acuerdo a los diversos carismas y vocaciones específicas. Desde Puebla, hemos querido vivenciar una Iglesia servidora y pobre que ejerce su función misionera en orden a la liberación integral del ser humano.
También nos ha iluminado la Exhortación Apostólica Christi fideles Laici por la que los laicos son invitados a realizar la santificación del mundo según los diversos ministerios que ellos desempeñan en la Iglesia y en el mundo (CrFL. 9.12-13). Así, en Izabal ellos participan en la liturgia, en la propagación de la fe, en la predicación del Evangelio y en la Evangelización de las culturas (cf. CrFL. 30-33). Somos una Iglesia Misionera al estilo de lo que nos señala la “Redemptoris Missio” cuando nos recuerda que la misión de dar a conocer la verdad a todo el género humano es obra de todos (Cfr. RM 31).
Hemos potenciado la Formación Pastoral de los Laicos motivados por el Documento de Medellín que, junto con los otros documentos de la Iglesia Latinoamericana, hace énfasis en que la formación de los laicos debe ser de la forma más cualificada posible. Esta formación de agentes de pastoral ha sido de un interés permanente en Izabal. Por ello se fundó el Centro de Formación “Campo de Dios” y los otros centros de formación en las otras Parroquias. La formación ha sido siempre desde la propia cultura Indígena, tratando de llevar una evangelización inculturada, pero basada a la vez en una formación teológica y pastoral actualizada. Este proceso ha coincidido, además, con un considerable descenso del número de sacerdotes, religiosos y religiosas registrado en los últimos años.
Tal conjunto de hechos y causas impulsan a la Iglesia a ver, en el surgimiento de los laicos, un verdadero "signo de los tiempos".
Somos en Izabal herederos de una rica tradición misionera; fruto de ello, vemos con gran admiración la diversidad pastoral y de ministerios a los que se ha dedicado tiempo, vida, pasión y recursos económicos. Se han formado catequistas, delegados de la Palabra y ministros de la Eucaristía; se ha luchado por la reivindicación y la recuperación de la tradición de los Pueblos Indígenas alrededor de sus ritos religiosos y sus propias organizaciones indígenas; asimismo, la tierra, la educación y la salud han sido ejes de trabajo misionero a lo largo de esos 40 años de misión.
c) Otros acontecimientos eclesiales o extraeclesiales que han influido en la manera de llevar esta posición
Los acontecimientos que más han marcado la vida Eclesial de nuestra zona misionera se da en los años 80: la época de mayor represión por parte del aparato estatal en contra de todos los líderes de la sociedad civil y de los líderes religiosos en particular. Fueron muchos los que dieron testimonio de su fe y de su vida cristiana con su misma sangre.
d) Elementos de nuestro carisma a los que responden hoy nuestros trabajos
- Al servicio de la Palabra: Predicaciones, Retiros Espirituales, Talleres, Misión Indígena.
- Misión Compartida: Compartimos nuestra misión con más de 1000 agentes de pastoral entre catequistas, ministros de la comunión, cantores, ancianos, líderes espirituales, promotores de salud, líderes juveniles y voluntarios a tiempo completo. Toda esta misión en medio de una diversidad cultural Indígena, ladina y Garífuna.
- Opción por la vida: Proyectos de desarrollo comunitarios, de salud, educación (escuelas rurales, internados, colegios, escuela urbana), así como el trabajo por la tenencia y legalización de la tierra y la agroecología.
- Colaboración cercana con los Obispos aún con la falta de apoyo que en ocasiones se ha experimentado.
e) ¿Podría tener esta posición una nueva proyección apostólica?
Estamos seguros que nuestra posición apostólica está inmersa donde la vida del pueblo es más amenazada. Constatamos los altos niveles de pobreza, la vulnerabilidad antes desastres naturales que tiene la zona, la carencia de servicios básicos de la población rural, falta de empleo, vivienda rudimentaria, la limitada disponibilidad de infraestructura vial, escasez de agua potable y de energía eléctrica y el analfabetismo; agricultura para autoconsumo y de productos no diversificados, deforestación con detrimento de las cuencas hidroeléctrica, servicios de salud casi exclusivos de las cabeceras municipales, pésimo sistema de saneamiento ambiental, crecimiento poblacional, inseguridad ciudadana, desnutrición infantil, pocas oportunidades de desarrollo, desplazamiento de las comunidades rurales a las partes de montaña con remanentes de bosques y marginación del sector femenino así como la reducción de fuentes y caudales de agua dulce por distintas presiones humanas.
Este análisis nos coloca en una dimensión real de lo que hacemos en Izabal: una opción por la Vida que se traduce en un ministerio de la Palabra profético y liberador.