ENCUENTRO SOBRE INCULTURACION LITURGICA

EN LOS PUEBLOS INDIGENAS

Félix de Lama

 

Del 27 al 31 de marzo se realizó un Encuentro promovido por las Secciones de Liturgia y Pastoral Indígena, de los Departamentos Misión y Espiritualidad, Familia, Vida y Cultura, del CELAM. El Encuentro se organizó por iniciativa de la Sección de Pastoral Indígena. Fuimos 23 participantes: una religiosa, un laico, 15 sacerdotes y 6 obispos, todos representando Conferencias Episcopales. La mitad eran agentes de pastoral indígena y la otra mitad responsables y expertos de liturgia.

Participaron representantes de México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay y Chile.

El objetivo general fue:

Animar el desarrollo de los procesos de inculturación litúrgica en los pueblos indígenas, para una vivencia encarnada de la fe en Jesucristo, Maestro y Enviado.

 

Y los objetivos específicos:

v     VER: Compartir experiencias de inculturación litúrgica en los diferentes grupos étnicos, así como lo que se ha hecho de parte del CELAM.

v     JUZGAR: Analizar los criterios y líneas de acción del Magisterio de la Iglesia sobre inculturación litúrgica.

v     ACTUAR: Establecer mecanismos para apoyar la inculturación de la liturgia en los pueblos indígenas.

 

Se dedicó un día y medio para escuchar las experiencias de inculturación de la liturgia en los pueblos indígenas de los distintos países participantes.

 A continuación los expertos de liturgia expusieron el pensamiento de la Iglesia acerca de este tema de la inculturación, los límites y oportunidades que ofrece, los mecanismos y pasos a seguir para la aprobación oficial de traducciones o propuestas de ritos inculturados.

Por último, se hizo una valoración de lo escuchado. Se reconocen algunos logros:

- Hay pueblos donde se tiene ya la traducción a las lenguas nativas de la Biblia, o al menos del Nuevo Testamento.

- Existen también pueblos indígenas donde la liturgia se celebra en el idioma del lugar, porque hay agentes de pastoral nativos, o porque los que han llegado de fuera han aprendido el idioma. Algunas traducciones litúrgicas ya han sido aprobadas por la Santa Sede; otras están en proceso de lograrlo. El dominio del idioma indígena es presupuesto básico para inculturarse. Es una injusticia que se siga imponiendo una liturgia en un idioma que no es el propio.

- Se ha formado a laicos indígenas, hombres y mujeres, como catequistas y servidores para diversos ministerios.

- Se han revalorado diferentes servicios tradicionales.

- Se hacen esfuerzos por descubrir las “semillas del Verbo” en las culturas indígenas, conociendo y valorando más la sabiduría de los antepasados, tanto en sus libros sagrados, como en sus lugares de culto y en sus costumbres. Se han ido perfilando los pasos para elaborar una “Teología India” católica, lo cual incidirá ciertamente en las celebraciones litúrgicas. 

- En varias diócesis, ha habido mucha creatividad para lograr una Liturgia inculturada, incorporando a la Misa, a otros sacramentos y sacramentales, a la Celebración Dominical de la Palabra, diversos ritos propios de los pueblos indios.

 

Falta todavía mucho por hacer. Se vio muy importante recuperar la fuerza, la claridad y apertura del Concilio Vaticano II, que aunque no utilizaba la palabra inculturación,  hizo señalamientos precisos en este campo: “La Iglesia .... respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos.” (SC 37)

 

El Encuentro se realizó en un ambiente abierto, cordial y de confianza. A pesar de las dificultades que se encuentran en el camino, se animó a seguir adelante, tratando de ir involucrando a más personas e instituciones. A ejemplo, de lo realizado por la Sección de Pastoral Indígena del CELAM, que invitó a este encuentro a la Sección de Liturgia, hacer lo mismo a nivel nacional.

 

Recojo las palabras de Mons. Felipe Arizmendi, Obispo de San Cristóbal de las Casas y encargado de la Sección de Pastoral Indígena del CELAM: “Como cimiento y base de toda inculturación, se requieren tres amores, que son uno solo: Amor a Jesucristo, amor a su Iglesia y amor a los pueblos indígenas…

Jesucristo, al encarnarse, asumió la cultura judía. Este es el primer desafío para la Iglesia: encarnarnos en las culturas donde el Señor nos ha colocado. Esto implica conocer, valorar y respetar a nuestros pueblos; estar cerca de sus gozos y tristezas; compartir su vida y hacernos uno de ellos. Sin esta actitud del corazón, no es posible ninguna inculturación, ni de la liturgia, ni del Evangelio, ni de la Iglesia”.