(Lema del Escudo de Mons. Pedro Hernández, cmf.)
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Al ponerme a escribir algún que otro renglón de lo acontecido estos días en Metetí, me acuerdo de aquel curita, de antes o después del Concilio Vaticano II, no importa, que tomaba con calma todo lo que era la preparación y principios de la Misa. Conversaciones largas con los fieles a la puerta de la iglesia, homilía larga, porque de lo contrario no tenía tiempo para dar todos los avisos, y ofertorio sin prisas, para que la gente pudiera abrir tranquilamente la cartera y echar la limosna a la canastilla. Pero apenas pasaba la consagración, todo iba de corrida para terminar a la hora... - ¿Que cómo se me vino a la mente tan peregrina idea? - Por lo acontecido antes de la elección y consagración del nuevo Obispo: MONS. PEDRO JOAQUÍN HERNÁNDEZ CANTARERO.
Sucesor de Rómulo Emiliani. Hace ya muchos años que Mons. Rómulo Emiliani salió de Darién. Me imagino que la Nunciatura y Roma sabían que Mons. Rómulo no iba a volver al Vicariato. Menos, desde el momento que lo hicieron Auxiliar de Mons. Garachana en San Pedro Sula, Honduras. Esperamos largos años por el sucesor de Mons. Rómulo. El P. Vicente Sidera llevaba ya muchos años trabajando en el Vicariato y sabía todos los enredos y tenía las virtudes necesarias para salir adelante... No llegaba el nombramiento del Vicario. Se quiso suplir con el nombramiento de un Administrador Apostólico. El P. Vicente Sidera se encontraba, de la noche a la mañana, con un nombramiento apostólico, con todas las potestades del Vicario, pero siempre “sede vacante”. Se resintió la economía, se resintieron algunas congregaciones religiosas, que salieron del Vicariato, se resintió hasta el mismo Administrador, que, con todos los poderes, no podía hacer muchas cosas. Hubo promesas, y hasta se señalaron fechas de la pronta llegada del Obispo... O en Centroamérica somos tantos los claretianos episcopables que no se sabe a quién elegir, o tan pocos que no se puede completar la terna. El caso es que estuvimos muchos años esperando... Se barajaban nombres y más nombres y no llegaba la noticia... |
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Por fin se hizo público el nombramiento. Apunten: 12 de Febrero de 2005. Días antes Pedro estaba en Kinshasa, donde había pasado siete años como formador de los Seminaristas Claretianos, y el Sr. Nuncio de S.S. en la República del Congo le dio la noticia y le apuró a que se viniese pronto a Panamá. Corría prisa. Llegó Pedro el 7 de Febrero y el 8 lo recibió el Nuncio de S.S. en Panamá para reconfirmarle la elección.
Mons. Pedro quería hacer los Ejercicios Espirituales aprovechando una de las tandas de los claretianos de Centroamérica y ser consagrado el Domingo del Buen Pastor, tercero de Pascua. El trago era pesado y había que dar tiempo para asimilarlo... Pero el Sr. Nuncio de Panamá tenía otros planes. El debía trasladarse a Ecuador, según nuevo nombramiento, y tenía deseos de presidir la Consagración. Vio que la fiesta de San José, por otra parte Patrono de La Palma, Darién, sería día apropiado para que Pedro fuera consagrado Obispo. Es verdad que el día 20 celebramos el Domingo de Ramos y todos los Obispos tienen, en sus respectivas Diócesis, trabajos pastorales propios de la Semana Santa. Pero todo podía esperar... Se preparó la consagración episcopal para el día de San José en Metetí, Sede del Vicariato de Darién.
La preparación inmediata de Mons. Pedro para estos menesteres episcopales fue corta, aunque, me imagino, intensa. El día 16 de marzo llegaron a Panamá, desde Jinotepe, Nicaragua, la mamá y tres hermanas, más el esposo de una. Se unieron al grupo algunos otros familiares... El 18 se trasladaron a Metetí.
El P. Vicente Sidera y el pueblo de Darién quisieron salir al encuentro del nuevo Pastor. Como siervos diligentes, a pesar de la espera, estaban detrás de la puerta para abrir apenas llegase el “patrón”. Agua Fría es el primer pueblo de Darién; allí esperaban, para dar a Pedro la bienvenida, todos los darsenitas: emberás, negros, kunas, campesinos...
El P. Vicente Sidera dijo:
Mons. Pedro Hernández Cantarero,
Bienvenido
Podríamos remedar el salmo: Dios ha escuchado el clamor de su pueblo y de sus misioneros.
- Hemos rezado y esperado,
- Hemos caminado y sufrido en esperanza,
- Hemos superado dificultades y desánimos,
- Nos ha sido permitido experimentar madurez pastoral durante una incómoda y larga espera
Algunos y algunas nos han dejado por motivos personales e institucionales. Nos hemos sentido mermados en los Equipos y en las Zonas.
A los que se han ido, nuestro agradecimiento.
A los que se han quedado, nuestro aliento para seguir haciendo camino con el nuevo Pastor y Obispo.
De él y de nosotros (y de los que se nos sumen) dependerá el que se siga haciendo camino con nuestro pueblo darienita, con ganas de Dios.
¡Bienvenido, Mons. Pedro!
Felicidades, Darién!
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Pedro besó a todos los habitantes de Darién con ese beso en plena carretera, mejilla necesitada de retoques, signo del olvido y abandono de los gobiernos panameños.
-No te importó, Pedro, era tu prometida; al día siguiente recibirías el anillo de tu desposorio...
Consagración:
El día 19 madrugamos muchos de los asistentes a la Consagración. Metetí dista de la capital casi cuatro horas de carretera: buena, regular y mala... La “carretera de Darién” está en buenas condiciones lo que no es de Darién; regular en los comienzos darienitas, mal la última hora de camino: 40 Kms.
Salimos a las cinco de la mañana de distintas partes de la Capital y nos fuimos encontrando por la carretera de Darién. El Sr. Nuncio y algunos Obispos tuvieron su escolta especial: policías que abrían paso y policías que lo cerraban. Nuestro coche alcanzó la comitiva; no pudimos pasar y tuvimos que contentarnos con seguir detrás de los escoltas que cerraban la comitiva. Aprovechamos que los policías se quedaron rezagados para meternos tras los coches de los Obispos, pero pronto nos hicieron señas, metralleta en mano, que nos fuéramos para atrás...
Los policías cumplieron con su encargo hasta poco antes de llegar a la frontera de la Provincia de Darién. Se echaron a un lado de la carretera y se bajaron de sus motos... El paso se hizo más ligero...
Poco antes de llegar a Metetí nos paramos a desayunar. El Hada Madrina, Neyla Broce, traía lo suficiente para tranquilizarnos a todos. Antes de las nueve estábamos saludando, en la casa-sede del Vicario, al Sr. Nuncio, al nuevo Obispo y familiares... Celestino Sáinz salió a recibirnos, pero se esfumó entre los apuros de tener todo listo... Vicente Sidera se multiplicaba con los preparativos de la emisora “Voz sin Fronteras”, que, gracias a Radio María, hizo posible seguir la ceremonia de Consagración episcopal desde la capital de Panamá. También debía tener a punto el salón de la emisora como sacristía de los Obispos y sacerdotes y la cancha de la emisora, donde se iba a celebrar la Eucaristía y ser Consagrado el nuevo Obispo.
La Emisora anunciaba que se acercaban las 10 de la mañana, hora señalada para empezar la Eucaristía. Estaban listos los Monseñores:
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- Giacomo Ottonello, Nuncio de S. S; - José Dimas Cedeño, Arzobispo de Panamá; - Carlos M. Ariz, cmf., Obispo de Colón; - Oscar Mario Brown, Obispo de Santiago y Presidente de la CEP; - José Luis Lacunza, Obispo de David; - José Agustín Ganuza, Obispo de Bocas del Toro; - Uriah Ashley, Obispo de Penonomé; - Fernando Torres, Obispo de Chitré; - José Ulloa, Auxiliar de Panamá; - Pablo Varela, Auxiliar de Panamá y - Jorge Iván Castaño, cmf., Auxiliar de Medellín. |
- También los Sacerdotes, 24 en total, llegados del Vicariato y de las diferentes Diócesis de la República.
La procesión de entrada se inició en el salón: Cruz, Ciriales, Sacerdotes, Mons. Pedro, entre los Padres Vicente Gil y José Sentre, y los Obispos, entre ellos el P. Vicente Sidera, Administrador Apostólico...
Jinotepe:
El Monitor hizo una breve biografía del nuevo Obispo:
Pedro nació en Jinotepe, Nicaragua, el día 29 de junio de 1954. Cumplirá, por tanto 51 años dentro de unos meses.
Dice Dom Pedro que todavía le duele la “nalgada” que le dio la comadrona. ¿Qué pecado había cometido para que lo recibieran así al nacer? Su primer gemido fue de rebeldía contra la injusticia. Quizá por eso se mantuvo “rebelde” durante los primeros años de escuela. En la primera escuela duró unos días, luego ya no quiso ir más; en la segunda, dos meses; las maestras pidieron a la mamá que se lo llevara a la casa, pues no podían con él... En la tercera (estaba su tía monja como directora) duró un año entero, pero ya no lo recibieron para el siguiente por mal portado. En la cuarta escuela estudió hasta el quinto grado inclusive. "Mi último año de la escuela primaria, dice Dom Pedro, lo hice en una escuela nocturna. Yo mismo pagaba mis estudios pues trabajaba en un Dry cleaning como ayudante. Hice tres años de secundaria antes de irme a estudiar topografía. Después del terremoto de Managua, 1972, trabajé cuatro años como topógrafo. en 1977 retomé la secundaria por la mañana y por la noche iba a reuniones del Consejo Parroquial, o de los bomberos, o al grupo del coro de Santiago, según los días. Fueron mis mejores años de estudiante."
Su padre, Víctor Manuel, era el músico del pueblo, profesor de música en la Escuela y Director de la Banda de Jinotepe.
Pedro aprendió muchas cosas buenas de su padre, pero no la música... Le gustaron más las matemáticas y echar líneas y poner mojones en los campos; estudió y se graduó como Topógrafo. Le gustaba correr por las montañas, plagadas de sandinistas, cumpliendo con su tarea. Admiraba a los franciscanos, que evangelizaban entre la guerrilla sandinista por los mismos pueblos en que él trabajaba para el Instituto Geográfico Nacional.
De su madre aprendió a rezar, a tomar en serio las cosas de la vida, a ser fuerte en las contrariedades, a resistir frente al peligro, a..., creo que en una palabra lo resumo todo: a amar... Su madre, “Pastora”, lo preparó a pastorear. Junto a su madre su tía Religiosa.
Bombero o sacerdote:
Fue en la celebración de los 25 años de Profesión de su tía, cuando sintió la primera llamada a la Vida Religiosa. Luego, en las montañas, -la montaña siempre será lugar propicio para encontrarse con Dios- escuchó con claridad: “FACIAM VOS FIERI PISCATORES HOMINUM”. Pedro no entendió nada, porque en aquel entonces no sabía latín, ahora tampoco, pero comprendió que algo grande quería Dios para él y, por él, para los demás. En 1976 se incorpora a los trabajos de la Parroquia como Delegado de la Palabra. Expone su inquietud vocacional a un Padre Redentorista, quien le orientó hacia los Misioneros Claretianos, que regían la Parroquia de Jinotepe.
Pedro quería ser o Sacerdote o bombero. Ambas cosas ha sido y sigue siendo. A los 18 años, corría tras la llamas, manguera en mano, apagando incendios. Pedro Joaquín acudía presto apenas oía la sirena. No había incendio que se resistiera. Así hasta el año 1978.
Claretiano
Inició los estudios de filosofía en el Seminario de San José de la Montaña, San Salvador, donde estudiaban los Claretianos. Luego pasó a Colombia a hacer el Noviciado. ¡Cuántas cosas que aprendió en Colombia...!!!
Profesó en la Congregación de los Claretianos el día 2 de Febrero de 1981. Este fue el último año en que los Estudiantes de Centroamérica llegaron a Colombia; a partir de 1981 han realizado sus estudios filosóficos y teológicos en la Provincia. Fue el primer teólogo en Centro Claret, el Primer Perpetuo en Centro Claret y el Primer Ordenado salido de Centro Claret, Guatemala. En cierta manera, el cabo gastador.
Recibió el Sacerdocio en Managua, Iglesia de las Palmas, de manos del Cardenal Obando Bravo, el 15 de Noviembre de 1986. ¡Cómo le hubiera gustado al Sr. Cardenal estar en Metetí el 19 de marzo de 2005!!!
Formador:
Apenas terminada la carrera fue destinado a Centro Claret como Formador de Filósofos. En esos años empezaba a poblarse Peronia y los Filósofos, con el Formador al frente, se hicieron cargo del apostolado de esas gentes, llegadas las primeras tras el incendio de unas barracas y posteriormente de todas partes de Guatemala, pero en especial de los pueblos donde la guerrilla mataba sin contemplación y en los que los soldados remataban a los que iban quedando. ¡Guerrilla..! ¡Paramilitares..! ¡Soldados..! Todos tres se llenaron de sangre inocente, con la excusa de que los campesinos ayudaban a unos u otros.
Congo Belga, El Zaire, República del Congo, República Democrática del Congo...
Puesto que la Formación parecía ser su campo de trabajo, pensaron los Superiores que sería bueno fuese a estudiar Vida Religiosa en nuestro Instituto de Madrid. Allá sacó la licenciatura y volvió otra vez a Centro Claret como Formador, aunque ahora de los Teólogos. Un trienio más, porque en 1995 fue destinado al Zaire para ayudar en la formación de aquellos claretianos de lengua francófona. Para poder entender y que le entendieran se fue a París a estudiar francés. En nueve meses se hizo parisino en el hablar y competía con los otros hispanos a ver quién pronunciaba mejor...
En El Zaire, luego República del Congo y más luego República Democrática del Congo, se ha estado todo este tiempo claretianizando a muchos africanos. En este último verano llegó de vacaciones y quisimos que se quedase ya entre nosotros... El P. General le dijo que volviera a arreglar la situación del Colegio y dejar todo listo para el sucesor, ya nombrado. En Kinshasa le llegó la noticia de su elección como Vicario de Darién.
Recibimos ahora a nuestro nuevo pastor y los demás Obispos con el cántico “Pescador de hombres”. Es el lema de su escudo episcopal.
Es canto conocido por todos y, por tanto, todos cantamos. El recinto era abierto, no había eco alguno, pero cierto que las ondas llegaban hasta el cielo... Todo el pueblo expresaba, al unísono, la fuerza de Dios que llama, y la fidelidad de Pedro que obedecía.
Bajo techo se apretujaron los obispos, el Administrador Apostólico hasta hoy, P. Vicente Sidera, y el P. Provincial, Rodolfo Morales; había tres sillas aparte para Pedro y los dos asistentes...
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Presidía el Sr. Nuncio; a su derecha Mons. Carlos M. Ariz, a su izquierda –dejando fuera al Diácono- Mons. José Dimas Cedeño, Arzobispo de Panamá. Las estrofas del canto se terminaron y terminamos el canto. El Sr. Nuncio, sin más comentarios, empezó la Eucaristía. Pedro estaba nervioso, pero lo disimulaba bien... Lo habían estado preparando durante todo el mes... Su primera aparición con la Conferencia Episcopal Panameña había sido el primer Domingo de Cuaresma en la Atalaya... |
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La
primera lectura la leyó un catequista negro; el Salmo responsorial, una
catequista de la etnia emberá; la segunda lectura un campesino
interiorano; el evangelio el diácono que vemos detrás de los Obispos.
Todo salió corrido, bien ensayado antes. Las venias, antes y después de
las lecturas, como Dios manda según las rúbricas. Para eso teníamos dos
maestros de ceremonias, que también se movían entre los Obispos del
Presbiterio. A uno lo pueden ver detrás de la india emberá.
Mandato: Terminado el Evangelio, el P. Vicente Gil pidió al Sr. Nuncio, en nombre de la Iglesia, que consagrara Obispo al Sacerdote Pedro Hernández Cantarero, cmf. - Tiene el Mandato apostólico. - Sí, lo tengo. - Dígnese leerlo. |
Y el P. Gil leyó:
Juan Pablo, Obispo, siervo de los Siervos de Dios, al amado hijo Pedro Hernández Cantarero, cmf., designado Vicario Apostólico de Darién, y honrado con el título de la iglesia tabracense, salud y bendición apostólica.
Considerando Nos, por mucho tiempo, la necesidad pastoral de la amada Iglesia que por tiempo prolongado ha carecido de su propio moderador episcopal, últimamente nos movimos a recabar opiniones para encontrar un Administrador.
Constituimos, por ello, un nuevo Vicario Apostólico desde ya para ese vicariato Apostólico y hemos querido que seas tú, amado hijo, ya que te has distinguido notablemente en el desempeño de tu sacerdocio y del ejercicio del apostolado, según la tradición misionera de la Congregación de los Hijos del Corazón Inmaculado de María a la que piadosamente perteneces. Por consiguiente, asintiendo al parecer de la Congregación para la evangelización de los pueblos, Nos, en virtud de nuestra autoridad apostólica, te nombramos Vicario Apostólico de Darién, en donde, con el fin de que no te falte ninguna sagrada autoridad, te nombramos al mismo tiempo Obispo y específicamente con el titulo de Tabraca, otorgándote por ello todas las facultades para actuar. Y añadiendo todas las cargas y las obligaciones anejas a ese oficio. Pronunciarás diligentemente los juramentos mandados por el Derecho antes de recibir la Ordenación Episcopal según las normas litúrgicas de la Iglesia a donde quieras. Procurarás además que el clero y el pueblo de Darién conozcan del modo más conveniente, esta nuestra voluntad acerca de ti; es decir: tu nombramiento desde ahora como su maestro espiritual. Exhortamos también a los amados hijos e hijas en Cristo que te reciban como su nuevo y ya legítimo pastor y que en adelante conduciéndolos sabiamente te sigan con animo entusiasta. Que siguiendo los preclaros ejemplos heredados de tu familia religiosa, te entregues totalmente, ya desde ahora, amado hijo, a la edificación de esa comunidad. Y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María supliques del Divino Redentor las poderosas luces cotidianas.
Dado en Roma, en San Pedro, a los 12 días del mes de febrero del año del Señor dos mil cinco. Vigésimo séptimo de nuestro pontificado.
Juan Pablo II
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La Homilía del Sr. Nuncio resumió la teología del sacerdocio en primer grado, del sacerdocio en segundo grado y la del sacerdocio en tercer grado. No dejó nada a la imaginación... Vino luego el interrogatorio al nuevo Obispo. - Quieres.... - Sí, quiero. - Quieres... - Sí, quiero. - Prometes... - Sí, prometo |
Los Obispos y Sacerdotes pedimos al Espíritu Santo que viniera sobre Pedro. Se lo decíamos cantando y además en latín. “Veni, Creator Spiritus...” Aunque sabemos que entiende todo lenguaje, creemos que está más acostumbrado al latín.
Luego el monitor nos hizo arrodillar a todos en el duro cemento de la cancha y postró a Pedro en una alfombra de tela roja, verde y amarilla.
Las letanías de los Santos se siguieron con auténticos clamores. Sin duda llegaron a oídos de todos los santos y se hicieron presentes a la llamada...
Luego, en silencio, pasaron todos los Obispos a imponer las manos sobre la cabeza de Pedro. Lo hicieron despacio, como quien sabe que está haciendo algo importante.
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| Mons. Carlos M. Ariz, cmf | Mons. Giacomo Ottonello | Mons. José Dimas Cedeño |
Durante la oración consecratoria los PP. Vicente Gil y José Sentre sostuvieron el evangeliario abierto sobre la cabeza de Pedro. Me recordaba de las palabras del Ángel al profeta: “Toma, come, al paladar será agradable, pero en tus entrañas será ajenjo”. También de Pablo: “Ay de mí, si no evangelizara...” Y de Claret: “El amor de Cristo me urge...” “Llénalo de tu Palabra, Señor, decía yo en mi interior; llénalo de tu amor para que no encuentre momento de sosiego; que sienta en sus entrañas: “Tengo que hablar, tengo que gritar, ¡ay de mí, si no lo hago! Cómo escapar de Ti? Cómo no hablar, si tu amor me quema dentro? ...” Todo eso pedía yo al Señor, en silencio, mientras los Obispos todos, con las manos extendidas, gritaban al Espíritu...
Ya consagrado, Dom Pedro fue ungido con el Santo Crisma. Desde la coronilla a la frente, desde el lado derecho hasta el izquierdo.
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Frotaba el Obispo consagrante para que el Crisma no se quedase en la superficie. Aunque abundante el Óleo no llegó a caer por la barba, pero estamos seguros que el Espíritu penetró profundamente en el corazón de Pedro y que grita desde allí. Ya no se le ata la cabeza al recién consagrado. No se le pueden poner ataduras al Espíritu; hay que dejarlo en libertad para que actúe... “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va”..., nos dirá Juan. |
A renglón seguido se le entregaron los diferentes signos episcopales: El anillo, la mitra, el evangeliario, el báculo...
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Y de una vez, tal como mandan las rúbricas en el Pontifical Romano, tomó posesión de su Iglesia y se sentó en su sede. El báculo, bien sujeto, le recordará su tarea de “pastor” y le ayudará en los momentos de las largas caminatas por las selvas, los ríos y los caminos de Darién...
El Vicariato Apostólico de Darién tenía ya su nuevo Pastor, pronto para empezar el trabajo misionero encomendado.
El ofertorio se hizo largo. Los tres pueblos, que principalmente viven en Darién: interiorano, negro, emberá, iniciaban la procesión de ofrendas, luego, la hermana y cuñado de Dom Pedro.
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Hubo ofrenda de cayuco en miniatura, de machete para abrirse paso por la selva y de cutarras para caminar por los malos caminos del Darién. Hubo coas para sembrar y trofeos como signo de cosechas abundantes. Hubo frutos tropicales llenos de sol. Un anciano y una anciana del Hogar Darién, por no decir que los llevaban a ellos, portaban el pan y el vino para el sacrificio. Todos quisieron hacerse presentes en el ofertorio poniendo un poco de su dinero en la canastilla de la ofrenda... |
Pedro hizo el memento; se acordó de Víctor Manuel, su padre. El Arzobispo pidió por el Papa, por el Obispo de Darién y por todos los indignos Obispos allí presentes.
Los Obispos repartieron la Comunión a los fieles, mientras los sacerdotes se iban acercando, uno a uno, a la mesa del altar o al Diácono que sostenía la patena y el cáliz...
Terminada la Comunión se acercó al micrófono el P. Agustín De la Serna y leyó una carta del Rdmo. P. General, Joseph M. Abella. Con soltura, como quien ya lo había practicado anteriormente, dijo:
Roma, 12 de marzo 2005
Mons. Pedro Hernández Cantarero, cmf.
Darién
Querido hermano Obispo:
Aunque no puedo acompañarte personalmente en este momento, tan importante para ti y para toda la Iglesia de Darién, quiero hacerte llegar, a través de estas líneas, el testimonio de mi comunión y la de toda la Congregación.
Pedro, te deseo un ministerio episcopal marcado por el espíritu misionero que nos ha dejado como herencia nuestro Padre Fundador. El servicio a la iglesia de Darién es una parte importante del patrimonio misionero de nuestra Congregación. Desde la llegada del P. Antonio Anglés en el año 1923, la comunidad claretiana y el pueblo del Darién hemos caminado juntos, compartiendo esa misión apasionante de construir el Reino de Dios. Ha sido un camino de gracia en el que ambos hemos crecido en la fe y en la que hemos vivido en común momentos gozosos y tribulaciones.
Tu ordenación episcopal confirma la confianza de la Santa Sede en el trabajo misionero de nuestra comunidad y constituye una nueva invitación a seguir entregando generosamente lo mejor de nosotros mismos al servicio de ese pueblo.
Pedro, nos sentimos orgullos de tu persona y te manifestamos nuestro compromiso de continuar, en la medida de nuestras posibilidades, la presencia de nuestra Congregación en esa iglesia que ahora tú presides.
El nombramiento para Obispo del Vicariato Apostólico de Darién te sorprendió en Kinshasa. Allí estabas entregado a tu misión de formar misioneros claretianos para la iglesia de África y para el mundo. Antes lo habías hecho en Centroamérica. Fuiste generoso al aceptar aquel encargo que los superiores de la Congregación te confiaron. Lo has sido ahora al asumir la responsabilidad de servir a esa porción de la iglesia panameña
Es algo natural para nosotros, los misioneros, continuar dando vida a la herencia misionera de tantos hermanos nuestros que han trabajado en esa tierra. Eres el sexto obispo claretiano que preside la Iglesia del Darién, otro fue Obispo Auxiliar durante algunos años. Que el Señor te bendiga y te haga bendición para tantos hijos e hijas que viven en el Darién a quienes El ama entrañablemente
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Sabemos de las dificultades que está viviendo ese pueblo. Somos hijos del Corazón Inmaculado de aquella que se confió plenamente al Señor y que por ello pudo profetizar con las palabras del Magnificat. Que no te falte nunca la audacia de quien se sabe enviado por El A través de la presencia del P. Agustín De La Serna, delegado mío personal para esa ocasión, quiero expresarte la cercanía de todos los claretianos que hoy te acompañamos gozosos en las distintas partes del mundo donde colaboramos en la tarea de la evangelización. Un abrazo de hermano Josep María Abella, cmf. Superior General |
La gente llevaba ya muchas horas al sol. Los sombreros y los paraguas no eran lo suficientemente grandes como para quitar el cansancio y las molestias, pero sin embargo, allí permanecían en silencio esperando escuchar a su nuevo Obispo.
Este habló así:
- Excelentísimo Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Giacomo Ottonello
- Excelentísimos Señores Obispos, miembros de la Conferencia Episcopal de Panamá, encabezados por su Presidente, Mons. Oscar M. Brown y el Arzobispo metropolitano, Mon. José Dimas Cedeño.
- Excelentísimo Mons. Jorge Iván Castaño, Obispo auxiliar de Medellín.
- Autoridades civiles y militares
- Sacerdotes, religiosas y religiosos
- Invitados venidos de Nicaragua y Panamá
- Amados fieles del Darién.
Es un momento importante el que Dios nuestro Padre nos permite vivir para darle gracias, alabarle y bendecirle por el gran amor que siempre nos ha manifestado. En este momento con más fuerza, ya que durante algunos años se ha ido caminando en esta porción de la iglesia con la presencia de un Administrador Apostólico, en la persona del P. Vicente Sidera, que ha tratado de llevar adelante las inquietudes y necesidades de este Vicariato, con las limitaciones de no poder tener la potestad total sobre esta realidad.
Ha faltado su pastor; sin embargo, es interesante descubrir el sentido y el valor de la tradición de la iglesia, que por muchos siglos mantiene, con la ayuda y colaboración de los agentes de pastoral: religiosas y religiosos, catequistas, sacerdotes... y todas las personas que de alguna manera han contribuido al sostenimiento de nuestra fe.
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Hoy podemos agradecer al Santo Padre, Juan Pablo II, por la designación de un nuevo pastor en mi persona, y poniendo la confianza en la acción del Espíritu Santo, les pido su colaboración para que hagamos de esta región de la iglesia una comunidad auténtica de vida y amor, fecunda en vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Deseo que hagamos realidad el trabajo por la construcción de un mundo mejor, donde todos luchemos por la búsqueda constante de la verdad, fundamentados en la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia y nuestra tradición católica, dentro de la universalidad y la apostolicidad de nuestra Iglesia, sabiendo que no son mis ideas la única verdad, sino la búsqueda constante de la voluntad de Dios en nuestras vidas. Todos debemos vivir en nuestro caminar por que se haga realidad la gloria de Dios a través de la fraternidad, que construyamos juntos, y la consecución de nuestra salvación y santificación. Que mi lema: Te haré pescador de hombres, sea siempre en mi apostolado la preocupación constante por la salvación de todas las personas de esta porción de la Iglesia, desde la más pequeña hasta la más grande, de manera incondicional y sin diferencias ni barreras impuestas por los seres humanos. Seamos todos hermanos y hermanas en el Señor, acogiéndonos al amparo y protección de nuestra Madre María que, bajo la advocación de Guadalupe, nos llama a sentirnos los más pequeños y amados de su Corazón Inmaculado. Que en su Corazón, lleno de amor y ternura, nos forme para ser hijos e hijas de un mismo Padre. Que el Señor nos bendiga a todos. |
Así terminó Mons. Pedro, pero no terminaba la ceremonia. El nuevo Obispo, acompañado de los Padres Gil y Sentre, recorrió el recinto de la cancha bendiciendo a todos los presentes. Una parada especial donde estaba Dña. Pastora, que abrazaba y bendecía a su hijo Obispo. Otra, para bendecir a Dña. Gerardina, madre de Mons. Rómulo Emiliani.
Sólo quedaba que el Presidente diera la bendición y despidiera a los presentes con el “Pueden ir en paz”.
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En los preparativos estaba cuando saltaron los Congos de Yaviza al medio de la cancha. Hicieron sus “ritos”, nos deleitaron con sus danzas y les aplaudimos. Luego salieron tres niñas a bailar su “danza” emberá. ¡Con qué poco se contentan, decía Vicente al ver a la mayorcita acompañando su baile, a guisa de tambor, con un galón de plástico! Por fin bailaron los componentes del “Conjunto Típico de Metetí” un tamborito panameño y cerraron las actividades folklóricas los familiares de Pedro con una canción nica. |
Ahora sí, el Sr. Nuncio podía dar la bendición solemne para salir todos del recinto sagrado.
Los altavoces avisaban que había comida para todos en el Centro de Pastoral...
Ya en el salón-sacristía, llegaron los abrazos, no rituales a Pedrito. Todos querían fotografiarse con él. Todos quisieron meter mano para meter en su debido agujero tanto botón como lleva la sotana episcopal de Pedro.
Los Obispos se fueron al Hogar de los ancianos; allí tenían preparado el almuerzo; todos los demás subimos al Centro de pastoral.
Había suficiente arroz y suficiente vaca para todos. Para eso habían regalado dos el día anterior, para que todos pudieran quedar contentos el día de la Consagración del nuevo Pastor de Darién.
Terminada la comida, Mons. Hernández tomó el cayuco y se fue a La Palma a festejar a San José. Su primer pontifical.
El Martes Santo tendrá la Misa Crismal en la catedral de Metetí; celebrará el Triduo Sacro en El Real de Santa María; el día de Pascua oficiará en Yaviza... Buena semana para empezar...
Que el Señor te conceda un ministerio fecundo con tu gente, Dom Pedro. Para nosotros siempre serás Pedrito.
José Sentre, cmf.