Encuentro de Prefectos de Formación
Bangalore, India
1 – 23 de septiembre
“Namaskar” es una palabra mágica de bienvenida que se pronuncia con sinceridad, las manos cruzadas y una inclinación de cabeza, como símbolo de una hospitalidad que no puede pasar inadvertida, palabra llena de deseo de armonía, de sonrisa amigable y calor humano. Este es el sentimiento que nos llevamos todos los participantes del Encuentro de Prefectos de Formación convocados por el P. Mathew Vattamattan, durante los días del 1 al 23 de septiembre.
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El Encuentro estuvo dividido en dos etapas. La primera consistió en una experiencia de 10 días en las diferentes casas formativas de las tres Provincias Claretianas de la India (Chennai, Santo Thomás y Bangalore). La primera etapa del encuentro la viví en el seminario menor de Kumbakonam, Provincia de Chennai. Fue una experiencia maravillosa y muy reconfortante junto a 27 jóvenes seminaristas menores llenos de ilusión y alegría vocacional. En Kumbakonam estuve junto con los padres Inocencio Moche de Guinea Ecuatorial y Pepe Abarza de Chile. Desde el día de la llegada nos pudimos integrar a las diferentes actividades de los seminaristas que se forman para la vida misionera claretiana (Oración, Eucaristías, clases, deportes, apostolados, etc.). |
Aunque al principio teníamos mucho temor por el desconocimiento de la legua “tamil”, su lengua materna, pudimos establecer comunicación a través del inglés que es la lengua común en todas las casas formativas. La lengua no fue un obstáculo para comunicarnos y fraternizar. En 10 días se dio un ambiente de amistad y confianza con todos. Todos los jóvenes, desde ya, sueñan con trabajar como misioneros en tierras americanas. Al escucharlos se nos alegró el corazón y esa alegría se transformó en acción de gracias a Dios porque siempre hay jóvenes que quieren dedicar su vida al servicio del Evangelio.
La segunda parte del encuentro se realizó en Bangalore. Ahí nos reunimos los claretianos de 29 Provincias junto con el P. Mathew Vattamattan (Prefecto General de Formación) y con el P. Gonzalo Fernández (Prefecto General de Espiritualidad).
El Encuentro fue un momento importante de evaluación y reflexión sobre los procesos formativos en nuestros centros formativos, a la luz de las recomendaciones de último Capítulo General. Iniciamos dando gracias a Dios por los muchos jóvenes que siguen nuestro estilo de vida carismático, y por los muchos formadores que están dedicados a acompañar a estos jóvenes en su itinerario formativo.
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El tema elegido como reflexión en el encuentro fue “La consistencia vocacional y la fidelidad hoy. Un camino de diálogo con Dios, con un mismo, con los otros y con el mundo”. El objetivo de esta reflexión fue buscar respuestas a algunas de las preocupaciones sobre la formación expresadas en el último Capítulo General: “El abandono inmaduro y la permanencia infeliz de muchos claretianos, lo cual resulta contraproducente para el trabajo misionero efectivo en el mundo de hoy”. Algunos de los temas analizados fueron el de las deficiencias y la falta de atención al acompañamiento espiritual, la poca atención prestada a la madurez humana y afectiva que deriva en una inconsistencia vocacional. Se escogieron estos temas a analizar porque cada día es más evidente que aunque la mayoría de los claretianos están integrados vocacionalmente, hay miembros que adolecen de falta de integración y sufren insatisfacción personal que les lleva al fácil abandono de la propia vocación. Es un hecho que si queremos ser efectivos en nuestra sociedad hoy, tenemos que ser fieles a nuestra herencia como a los signos de los tiempos. Para ser relevantes en nuestra época, necesitamos estimular a los formandos y a los formadores para que se esfuercen y pasen: |
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Se nos ha recordado lo que decía el P. Xifré al respecto: “la fidelidad no consiste sólo en perseverar en la propia vocación, sino en vivirla bien”. Nuestro futuro depende de la calidad de nuestra entrega según nuestros dones carismáticos en la Iglesia, y fallar en el logro de cierto grado de congruencia amenazaría nuestro ser en la Iglesia. Por eso es muy importante que el ambiente formativo en nuestros centros de formación y los planes de formación aseguren la asunción de los valores vocacionales para vivirlos consistentemente.
Hemos de tener muy en cuenta que la formación religiosa no es sólo el aprendizaje de algunas habilidades, sino que abarca la transformación de toda la persona. Por eso se podría hablar de la Formación como la transformación de la persona en su totalidad. Un itinerario formativo fragmentado que atienda sólo a la dimensión intelectual, espiritual o psicológica formará al final a personas desintegradas, que con facilidad se vienen abajo durante los momentos críticos de la vida.
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Nos compartió el P. Mathew que en los últimos 3 años, unos 24 claretianos han pedido permiso de secularización. Esta tendencia indica que muchos salen de la formación sin haber adquirido un profundo sentido de pertenencia a la Congregación. Tabién nos decía que el sentido de identidad claretiana y de pertenencia solamente pueden surgir del amor afectivo y efectivo al Carisma, al Fundador y a nuestras tradiciones, y de la inculturación del carisma en cada cultura. No podemos amar lo que no conocemos. Por ello, es muy importante el valernos de medios adecuados para inculcar el conocimiento y el amor a la Congregación (Semana Claretiana, las conferencias periódicas, la celebración significativa de las fiestas claretianas y el estudio de nuestros documentos). |
Por otra parte, en algunos contextos formativos, el deseo de confort y de posesiones materiales es estimulado por el estilo de vida del clero y de los religiosos. Ante esto, los formandos deben saber las implicaciones financieras de su formación y hay que hacer que participen en el proceso de discernimiento. En contextos concretos, los gastos de un solo formando son mucho mayores que el salario de un estudiante joven que con su sueldo debe cuidar de su familia en el mismo contexto. Por eso, las actitudes y el estilo de vida de los formadores y de otros claretianos son cruciales para la transmisión de los valores de la pobreza religiosa.
Otro factor que disminuye la vitalidad misionera y la presencia personal en la comunidad de algunos misioneros en diversos contextos es la atención y preocupación indebida por la familia y la búsqueda de ayuda financiera para contribuir al mantenimiento de la misma. Añadido a esto está la atracción por el modo diocesano de manejar el dinero. Ante esto es importante clarificar las normas recordando nuestro estilo de vida y orientar las preocupaciones familiares y las expectativas irreales de os formandos con empatía.
Finalmente, ante nuestra realidad congregacional, los participantes en el encuentro elaboramos algunas sugerencias:
Eric Fernández Jaén, cmf.