CONVIVENCIA DE JOVENES KUNAS DE LA CIUDAD DE PANAMA
Félix de Lama,cmf
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Del 30 de enero al 2 febrero del presente
año, se celebró por tercer año consecutivo una convivencia de jóvenes
kunas residentes en la ciudad de Panamá, en el centro de Nuevo Porvenir
(Colón). Participaron 41 jóvenes, 21 muchachos y 20 muchachas. Es una
convivencia de tres días que afianza lo que se va trabajando en los
encuentros de 1 día que se hacen durante el año, en las diferentes
barriadas kunas de la ciudad. El objetivo es fortalecer la identidad de los jóvenes y su sentido de pertenencia a un pueblo. El tema de la identidad es un problema vital en el crecimiento de toda persona y, en especial, en la juventud, pero para los jóvenes indígenas y que, además, viven en un contexto hostil es dramático y mucho más importante su acompañamiento. En esta convivencia trabajamos cuatro elementos que nos identifican como personas con toda la humanidad, pero que, a su vez, nos dan una identidad específica que nos distingue de los demás: Lengua, Tierra-territorio, Historia y Cultura.
Esta doble dimensión de identificación y diferenciación es consecuencia de muchos conflictos que se viven a partir de cada uno de esos elementos. No solo es importante, sino necesario vivir de una manera adecuada la interculturalidad. Unas relaciones interculturales, que sin renunciar a lo que uno es, creen condiciones para dejarse interpelar por los “otros”, y afiancen una identidad que, a su vez, también interpele y enriquezca a los “otros”.
Baba y Nana nos colocaron en una tierra con una lengua, historia y cultura propia y rodeados de hermanos. Baba y Nana quieren que cuidemos de esta tierra y su cultura en unidad y mutua cooperación. Baba y Nana nos crearon a su semejanza, por eso nos llamaron Olodule. Baba y Nana nos hicieron necesitados unos de otros. La unidad entre todos nos permite conocer mejor a los que venimos a esta tierra. Baba y Nana no nos crearon en el vacío, ellos nos colocaron en medio de un pueblo. Baba y Nana nos crearon en medio de miles de lenguas y culturas diferentes. Baba y Nana crearon a muchos pueblos porque ellos querían manifestarse mediante la diversidad de sus riquezas.
No hay pueblos superiores e inferiores, son diferentes entre sí e iguales ante Baba y Nana. Los distintos pueblos están conformados de hombres y mujeres concretos con sus defectos y sus virtudes.
Algunos pueblos creen erróneamente que todos los demás deben seguir sus pasos y que deben pensar como ellos y se creen superiores.
Cada pueblo necesita de otros para desarrollarse mejor, como el árbol grande que necesita de los arbustos.
Todos los pueblos son incompletos y para poder desarrollar el trabajo que los asignaron Baba y Nana, son importantes la unidad y la aceptación de la diversidad de otros.
El mundo que tenemos que mejorar es de todos y todos, desde nuestra diversidad, tenemos que dar la mano.
La Oración de las mañanas se hicieron a partir de la contemplación de dos molas creadas por mujeres kunas:
1. La verdadera morada o el templo de Dios es toda la naturaleza. La presencia de Dios se manifiesta en el equilibrio de la Madre Tierra. La acogida y la convivencia fraterna con la naturaleza se convierte en el encuentro con Dios. A Dios se le encuentra en toda la naturaleza integrada, por eso hay que defenderla.
2. Para la cultura kuna, Dios no está fuera de la misma naturaleza, sino que ella (naturaleza) constituye la gran huella que está indicando de que Dios está vivo y actúa en la historia del hombre. Hoy la huella de Dios que hace vivir a todas las criaturas está amenazada por un sinnúmero de instrumentos de muerte.
Al comienzo de la convivencia, uno de los coordinadores, el prof. Antonio Penacho recibió el aviso de que su esposa había sido internada para dar a luz, y tuvo que dejarnos. El estudiante Oscar Arnulfo Barrera fue un digno reemplazo en el manejo de las dinámicas. |
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