COLEGIO CLARETIANO, Heredia - Costa Rica

a)      Orígenes de la casa

La circunstancia eclesial-congregacional fue en su momento de nueva presencia (extensión desde Panamá), con la reflexión del momento histórico se orientó por la formación eclesial de nuevos sacerdotes-misioneros y con la presencia en infraestructura y personal misionero se tuvo en su momento presencia parroquial y apoyo a la proceso de nuevas vocaciones.

 Es así como el 3 de Noviembre de 1951, se aseguró la construcción y fundación en Mercedes Norte, del Seminario Claretiano, gracias a la invitación que hizo el P. Alberto Mata Oreamuno al P. Jesús Serrano (Superior de la Visitaduría Claretiana en Centroamérica). Luego el 26 de Enero de 1956, el Sr. Presidente de la República Don José Figueres junto con otros funcionarios de gobierno y de la Iglesia  coloca la primera piedra. Posteriormente en 1958 se inauguro en Mercedes Norte el nuevo Seminario Claretiano (internado donde se impartían las  lecciones respectivas con una fuerte formación cristiana).

b)  ¿Cómo han influido las sugerencias del Vaticano II y otras propuestas eclesiales?

Con los mismos cambios del Vaticano II en la formación de seminaristas, las nuevas orientaciones de los Seminarios Menores y los nuevos “signos de los tiempos”, los Misioneros Claretianos se fueron dando cuenta de que los estudiantes que no tenían vocación para convertirse en Sacerdotes-misioneros no perseveraban en el SEMINARIO (algunos no concluían sus cinco años de internamiento, durante sus estudios básicos).

Al verse frustrada la ilusión de formar vocaciones al orden sacerdotal y misioneros para la Congregación, se tuvo la idea de formar padres de familia, ciudadanos responsables con una buen formación cristiana y por eso el Seminario pasó a ser el Colegio Claretiano.

Costó mucho iniciar el nuevo plan, debido a la falta de profesores y remodelaciones en las instituciones. Al inicio la población estudiantil era escasa pero luego fueron llegando más y más estudiantes al colegio, que empezó bajó la dirección de un misionero claretiano.

Las autoridades religiosas y el Ministerio de Educación Pública dieron el permiso para abrir el Colegio en el año 1968 con el objetivo de: seguir formando jóvenes para el mejor desarrollo de una Iglesia y sociedad en cambio.

c) ¿Qué otros acontecimientos eclesiales o extra eclesiales han influido en la manera de llevar esta posición?

El proceso integral de la Provincia Centroamérica: revisión de posiciones, integración de los organismos que trabajan en la zona misionera en un solo cuerpo (unificando la Provincia), el desarrollo de nuevas generaciones de misioneros ordenados y al servicio de la Misión, llevan incluso a revisar en el año 1991 esta posición del colegio claretiano.

En el año 1993 se celebran 25 años de presencia claretiano, acontecimiento significativo tanto por la presencia como la perseverancia.

Los acontecimientos grandes fueron:

-       Cambios en la administración del colegio:  vienen nuevas generaciones de claretianos a llevar adelante la misión entre los jóvenes.

-       Cambios en la infraestructura:  se aplican áreas de estudio que nos hacen estar a la altura de la educación costarricense: Departamento de computación, laboratorios de química, Departamento de Ingles conversacional…

-       Apertura de las nuevas administraciones a los nuevos programas del Ministerio de Educación Publica costarricense:  mejorando la reflexión de los jóvenes sobre los valores cristianos, espirituales  y humanos.

-       Apertura al proceso de integración de la mujer en el proceso educativo claretiano.

-       Colocar el carisma claretiano como eje de reflexión y trabajo conjunto: integración del proceso juvenil-vocacional como pastoral integrada al Proyecto educativo y al Ideario claretiano. Se logra potenciar el Departamento de Orientación.

d) ¿A qué elementos de nuestro carisma responden hoy nuestros trabajos?

“Un colegio católico es la escuela del amor, donde iremos descubriendo los valiosos tesoros que poseemos”, (P. Pujol) y desarrollándolos con nuestra acción educativa.

Nuestro Proyecto educativo ofrece una alternativa de vida y da sentido para construir un mundo más humano y fraterno  que responda mejor al sueño de Dios sobre la familia humana. No es un proyecto fácil para nuestra educación, por eso, hoy más que nunca, necesitamos  trabajar una “misión compartida” para Aumar visiones, esfuerzos y multiplicar resultados. Y aunque la andadura se nos antoja lenta, estos caminos ya son educativos, ya son generadores de personas nuevas que van dando a la luz a una nueva humanidad.

De aquí una serie de elementos que desde nuestro carisma nos ayudan a potenciar nuestro Proyecto Educativo: Saber mirar y dejarse sorprender; apreciar la riqueza de la colaboración; sentirnos familia, comunidad claretiana; optar por la Misión Compartida con los seglares; recobrar la  necesaria significatividad de la comunidad religiosa claretiana; renovar la centralidad de la evangelización. Considerando el ámbito colegial como ámbito complejo de evangelización; optar por una educación que implica los valores del Reino de Dios; recuperar la importancia central de la familia; valorar la importancia de los procesos; perder los miedos o aprender a hacer milagros.

e)   Tomando en cuenta las directrices del XXIII Capítulo General “ Para que tengan vida” ¿ podría tener nuestra casa una nueva proyección apostólica?

-       Búsqueda de el sentido de la vida: “Yo soy la Vida”:  Damos gloria a Dios anunciando que  “el Evangelio del amor de Dios al hombre, de la dignidad de la persona y  de la vida son un único e indivisible Evangelio”(EV 2).  La pasión por la vida pertenece, pues, a la entraña misma de nuestra vocación misionera.

-       Proclamadores de la Palabra de la Vida en el Colegio:  Una Palabra que se Anuncia desde la base del Evangelio de la vida, que sirve de consolación de Dios bajo el principio de misericordia y esperanza  para las personas que más sufren la degradación de la vida. Una Palabra que Denuncia las múltiples amenazas contra la vida que descubrimos en cada contexto. En un mundo globalizado, tantas veces insensible ante los signos de muerte.

-       Servidores de la Vida: cuando la disfrutamos  y celebramos como don de Dios; atendemos a los demás y les damos lo mejor de nosotros mismos; la defendemos, contribuimos a desarrollarla y educarla y proclamamos su destino último en nuestro servicio misionero; entregamos la nuestra en el trabajo, la oración y el sufrimiento, para que otros vivan.

-       Entre nosotros se van reafirmando las convicciones que brotan de nuestro carisma en la Iglesia y que configuran nuestro estilo de vida y servicio misionero: la centralidad de la Palabra de Dios; la dimensión eucarística; la dimensión cordimariana; el compromiso por la paz, la justicia y la integridad de la creación;  la opción por la solidaridad con los pobres; la necesidad de una nueva forma profética de comunicar el Evangelio.

-       En misión compartida: asumimos como prioridad que la misión compartida sea nuestro modo normal de misión y que todos los claretianos aceptemos las consecuencias que esto tiene en nuestra espiritualidad, en la pastoral vocacional, en los procesos formativos, en la vida comunitaria, en el trabajo apostólico y en las instituciones de gobierno y economía.

-       Solidaridad con los pobres, los excluidos y los amenazados en su derecho a la vida (cc NMI 50).

-        Dedicar personas suficientes a la Pastoral Vocacional.