CITA EUCARÍSTICA EN GARACHINÉ,

DARIEN, PANAMÁ

En Darién, cada año, se celebra la Fiesta del Corpus Christi con una Eucaristía campal. A ella están invitados todos los miembros de los equipos misioneros darienitas y un grupo de fieles, a voluntad y recursos, de cada centro.

(Chung de Yaviza, Felipe de Agua fría, José Enrique de Sambú, Eddy de Garachiné, Mons. Pedro, Héctor de Jaqué, Carlos de La Palma, Celestino de Metetí. (Faltaba José Joaquín que estaba celebrando la fiesta patronal en Boca Cupe) A estos Concelebrantes añadan al P. Sentre, que tomó la foto.

  Para repartir mejor las tareas de preparación de la CITA, se va nombrando cada año una población distinta. Este año tocó a la Comunidad de Garachiné,  con el P. Eddy Quirós al frente.

 Los preparativos son muchos, de cosas grandes y menudencias, no por eso menos importantes:

-         usted se va a encargar de la cocina, busque ayudantes...

-         usted de buscar casa a los que vienen de...  (había encargado para cada pueblo)

-         ya he hablado con los que van a traer el pescado...

-         también están nombrados los que tienen que buscar yuca, arroz, ñame, maíz...

-         el torete que nos han regalado ya está descuartizado en el cuarto frío de... (Garachiné tiene pesca en abundancia y hay que guardar el camarón y peces capturados en condiciones para que no se malogren; dos avionetas llegan expresamente todos los días para transportar a Panamá la pesca conseguida.)

-         necesitamos quien se encargue de montar la tarima para la Misa...

-         usted tiene suficiente con preparar los cantos...

-         el acto cultural del sábado por la noche ya lo está preparando la Profesora...

 El viernes, 27 de Mayo, Salíamos hacia Garachiné Mons. Pedro Hernández Cantarero, que había llegado el día antes de Managua, pues había asistido a la toma de posesión del nuevo Arzobispo nica, el P. José Enrique García, que trabaja en Sambú, y yo, que iba a hacer bulto en esa fiesta tan importante. La avioneta sale a las 9,15 de la mañana cuando es puntual; el viernes no lo fue y tuvimos que esperar pacientemente hasta las 11,15. No éramos mucho (seis) y nos pusieron la avioneta de doce pasajeros; un motor era suficiente...  Pudimos ver la ciudad de Panamá, -casi entera y muy cercana a nosotros-, Contadora, -ya desde 5.500 pies de altura-, San Miguel, y demás islas del Archipiélago de Las Perlas, desde la misma altura...  A los 39 minutos de vuelo divisamos Garachiné, toda resplandeciente al calor del medio día... Las aguas de la costa se habían retirado de la población, por la marea baja... 41 minutos de vuelo marcaba el reloj de la avioneta cuando tocamos tierra....

 Esperaba en el aeropuerto el P. Eddy Quirós. De paso hacia la casa, hotel del pueblo, en que nos íbamos a hospedar el Obispo y los Sacerdotes, pasamos por delante de la iglesia. Varios hombre habían puesto la tarima a base de cajas de cerveza. (No piensen mal al ver la foto. Ni el fotógrafo, ni los que colocaron la tarima habían bebido nada del contenido de esas cajas. Tampoco yo puedo pensar qué pasaba por la mente de esos espectadores al ver tanta caja vacía). 

 Todo eso quedaría transformado en una bella tarima – presbiterio con unos pequeños retoques. Manos femeninas harían la transformación. Esas señoras/señoritas estaban plenamente convencidas de que el buen Dios no les enviaría un aguacero en estos días, pues el papel crespón no lo aguantaría.  Así fue. No cayó ni una gota en todo el fin de semana, a pesar de los truenos y relámpagos que encendían la atmósfera de Garachiné.

Este día, viernes, fue el día de la preparación remota. Se hizo lo más grueso. Recogida de los materiales necesarios para la cocina y ponerlos a punto para meterlos a la olla. Niñas, y no tan niñas, limpiaron el arroz, la yuca, el ñame, el plátano verde... 

Varios pregoneros y pregoneras iban por la calle anunciando: A las cinco y media el ensayo de cantos en la iglesia,  están todos invitados; si queremos que el domingo salga todo bien hay que ensayar primero... Por la noche hubo ensayo de cantos en la iglesia. La maestra no pudo venir al ensayo por encontrarse en el hospital, aquejada de “mal de oído”. Había tenido la buena idea de poner en cinta todas las canciones para que pudiéramos escuchar y aprenderlas.

Comenzó el ensayo puntualmente, no a la hora señalada, sino a la hora que empezó..., siete y media de la noche, después de la cena, así nadie podría poner la excusa del trabajo culinario para no venir...  Se puso interés en meterse en el ritmo afro, (algunos no tienen necesidad de meterse, lo llevan ya dentro de sí, como esta niña de apenas dos años...) y aprendimos todos los cantos de la Misa del Domingo... 

 No sé si Lope de Vega firmaría como suyos estos versos de las canciones, pero la verdad es que llegaban al alma de todos los “indios”, “negros” y “campesinos” de Garachiné...

 CANTEMOS, CANTEMOS, CANTEMOS CON MUCHO AMOR

PORQUE EN FAMILIA SE VIVE MUCHO MEJOR.

 Celebremos, celebremos en familia cristiana es esta expresión.

Indios, Negros y Campesinos, démosle gracias a Dios.

El Sábado amaneció Garachiné oliendo a pescado. Por la noche, después de terminar el ensayo de los cantos, la maestra improvisada recordó: mañana, todas las que sepan “andar” pescao, que vayan a casa de la señora Roberta; hay una cantidad grande de pescao que hay que preparar para los invitados...    Quién no sabe “andar” pescao en Garachiné? En casa de la Señora Roberta amanecieron un sin fin de mujeres y niñas quitando escamas y abriendo barrigas de peces.

El sábado es también el día de la espera. El barco que debería haber llegado al amanecer, para entrar con la marea a Garachiné, no pudo salir de Panamá por avería... El barco, fletado expresamente por el Vicariato,  que salía de Puerto Quimba con los feligreses de Agua Fría, Santa Fe y Metetí, zarpó con retraso por esperar a algunos devotos no tan madrugadores... Sí llegaron, a media tarde, los de Sambú, en carro, y los de Jaqué, en panga. Inmediatamente fueron repartidos por diferentes casas de Garachiné...

La hora de la comida no siempre es fija. Hay muchas circunstancias que la condicionan, pero principalmente tienen que coincidir dos: que haya qué comer y que haya gana. Muchas veces hay gana y no hay comida; es más difícil que esté preparada la comida y no haya gana.... El P. Eddy se encargaba de venir a buscar al Sr. Obispo y al otro obispo –según decía la gente- para llevarnos a comer a casa de las Hermanas.  

Las cocineras estaban alegres por tener huéspedes tan “ilustres”, que habían dejado las tareas de la capital (el Obispo era la primera vez que visitaba Garachiné) para acompañarlas en la Cita Eucarística.  Esta noche del sábado iríamos pronto a cenar para estar listos a la llegada del barco de Puerto Quimba. Al anochecer se divisó un bulto en el horizonte: ya llega el barco, ya llega el barco...  Era el barco que traía a los peregrinos, pero no llegaría a puerto sino dos horas más tarde... Quedó a un kilómetro en alta mar... y cinco lanchas salieron a recoger el personal... Hicieron varios viajes... 250 personas no se transportan tan fácilmente en pangas de 15... Garachiné estaba de fiesta recibiendo a los hermanos/as de otras comunidades darienitas:

-         - aquí los de Yaviza!, grita una joven.

-         - aquí los de Agua Fría, gritaba otra...

Conforme iban llegando las lanchas se iban engrosando los grupos de los distintos pueblos... Poco antes de las nueve de la noche ya estaban todos en tierra, camino de las casas habitación... Para todo hubo un rincón donde dormir aquella noche. No era mucha la comodidad, pero si sobraba el cariño y el amor de todos/as los habitantes de Garachiné. 

Un baño..., un poco de cena..., y a las nueve y media Acto Cultural en la plaza del pueblo. Abrió el acto Mons. Pedro con unas palabras de bienvenida...  Cada comunidad cristiana había preparado un acto especial para el momento y fueron desfilando: Garachiné, Yavisa, El Real, Sambú, Agua Fría, Santa Fe, La Palma, Jaqué, Indio Emberá, Baile típico...

-         Falta Metetí, grito uno de en medio de la multitud.

-     Mejor lo dejamos para mañana, que ya es muy tarde, tenemos ganas de ir a dormir, grito Celestino desde la otra parte. y terminó el Acto cultural a la media noche. Tenía razón Celestino: era la hora de ir a dormir.

-         Monseñor dio la bendición de las buenas noches, previos algunos anuncios, y cada cual se dirigió a su dormitorio...

El domingo, 29 de Mayo, era el Día del Corpus Christi.  Era el día de la Cita Eucarística de Darién en Garachiné.  El lema de esta Cita: “Jesús Eucaristía, alimento de las culturas” presidía la celebración..

.Según el P. Eddy, la puntualidad es algo notorio en Garachiné; no lo habíamos notado días anteriores, pero hoy sí se iba a notar. Antes de las nueve estaba preparado Monseñor: Alba casulla, estola nueva, mitra y báculo. (Como su lema episcopal indica, “pescador de hombres”, tomó un “canalete” pesquero como báculo.  Así estaba Monseñor Pedro antes de la Misa en el presbiterio de la iglesia.

A las nueve esperaban los Concelebrantes a que el Monitor empezara. Fue puntual. “Hoy Garachiné está de fiesta; tenemos hermanos y hermanas de todas las comunidades cristianas de Darién; a nuestra comunidad de Garachiné se han unido las comunidades de Sambú, Jaqué, La Palma, El Real, Yavisa, Metetí, Santa Fe y Agua Fría; también han venido hermanos y hermanas de Panamá; estamos contentos porque tenemos a nuestro Obispo aquí con nosotros y a todos los Sacerdotes de Darién... Los recibimos con el canto de entrada:”  Los tambores iniciaron a marcar el ritmo afro y todos entonamos el canto de entrada: Cruz, cirios, evangeliario, Sacerdotes y Obispo recorrimos este pasillo de cemento hasta el altar... La mitra del Obispo y los sombreros de los sacerdotes intentaron guardarnos algo del sol, pero no pudieron cumplir a cabalidad su cometido.  Los resultados, al final de la ceremonia, hablarán con claridad.  La gente, de verdad, estaba de fiesta, cobijada del sol bajo paraguas... La tolda, prometida por Tranquilina para el Obispo y Sacerdotes, no llegó al presbiterio, porque –según ella- lo afeaba...

 José Luis Chung hizo de maestro de ceremonias para acompañar a los lectores. Hubo entronización de la Palabra. Tranquilina se tomó las cosas con calma... Había que probar al nuevo Obispo que la Palabra de Dios es algo grande... David, ante el Arca de la Alianza, se quedó chico frente al baile de Tranquilina con la Biblia.

 Todo salió bien. La primera lectura la proclamó un Delegado de la Palabra, una solista entonó el Salmo Responsorial y todos respondimos... La segunda lectura la hizo una catequista; el evangelio lo proclamó el P. José Sentre y el Obispo hizo una Homilía dos veces buena: breve y sustanciosa. Luego del credo y las preces llegó el momento de las ofrendas...

Los Campesinos con frutos de la tierra, los Kunas con su mola, los Emberá con la tinta con que se adornan, los Negros ofrecieron el vino y el pan, además de esa Custodia, donada para la fiesta.

El Obispo rezó al Señor y dijo: “Padre, concede a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, simbolizados en las ofrendas sacramentales que te presentamos los negros, los indios, los blancos, los amarillos aquí presentes. Por J.N.S.”   Y todo el pueblo respondió al unísono, dándose cuenta de lo que había pedido el Obispo y lo que estábamos viviendo los presentes con tan diversas culturas, AMEN. Era verdad lo que decía el lema de la Cita: “Jesús Eucaristía alimenta las culturas”.

El sol no tuvo compasión ni cuando el Obispo y los Sacerdotes se descubrieron la cabeza. Arreciaba conforme iban pasando los minutos... No importó; fuimos valientes. El abrazo de la paz fue largo... En la monición se había anunciado que el abrazo de la paz no era un simple tocarse las manos, ni hacerse una inclinación reverente, sino que era un abrazo. El solista empezó a cantar: “Un abrazo negro, un abrazo negro te voy a dar; porque todos somos hijos de Dios un abrazo negro te voy a dar...” Y respondía el coro repitiendo lo mismo.

“Un abrazo blanco, un abrazo blanco te voy a dar... “ Y repetía el pueblo.

“Un abrazo indio,  un abrazo indio te voy a dar...

La Comunión fue rápida. Cuatro Sacerdotes, repartidos en lugares estratégicos, dieron la Comunión en pocos minutos...

La Procesión con el Santísimo se hizo  larga... Los demonios “rindieron pleitesía” al Señor y cayeron por tierra ante la cruz redentora...  El Obispo, Custodia en mano, y los Sacerdotes esperaron:

 Luego dieron la vuelta a la plaza con el Santísimo, mientras la Comunidad permanecía devota en sus sitios cantando:

Canta, pueblo, canta y ven a comulgar,

Cristo nos espera en el vino y el pan.

Canta, pueblo, canta,  El es tu libertad,

canta, pueblo, canta, El es tu salvador.  

Acércate, hermano, acércate al altar,

A rompe las cadenas de tu corazón.

Que nada te impida a tu Dios aceptar

El quiere en tu vida para siempre estar.

                        

La Bendición con el Santísimo y unas palabras del Obispo, agradeciendo la presencia e invitando para la próxima Cita el año venidero, pusieron fin a la Eucaristía.

       -         ¡¡¡Pueden ir en paz!!!

-         ¡¡¡Demos gracias a Dios!!!

Salimos en procesión los acólitos, sacerdotes y Obispo hacia el templo, convertido en Sacristía. Héctor, de Jaqué, estaba mareado y con dolor de cabeza... El Obispo tranquilo: la juventud todo lo puede... Muchas personas entraron al templo para saludar al Obispo y hacerse una foto con él...

Los peregrinos se fueron a preparar su equipaje, porque después de la comida salía el barco de vuelta hacia Puerto Quimba, dejando, de paso, a los habitantes de La Palma, El Real y Yaviza... 

La cocina de la Escuela de Garachiné es grande y allá nos fuimos dirigiendo todos para alcanzar comida; la fila se hizo larga y las cocineras no daban abasto para tanta gente... Un poco más de espera, no importa; lo importante es que haya comida cuando nos toque el turno... Hubo y sobró en abundancia.  Todavía está sin empezar esa paila de arroz con camarones...  

Así de sonrientes quedaron las cocineras, satisfechas de haber cumplido con la tarea de tener contentas a todas las personas que se hicieron presentes, tiquete en mano, buscando su ración de la mañana, medio día y noche...

 A las tres, aprovechando la marea baja para llegar al término del viaje con marea alta, retornaron los hermanos/as a sus comunidades. Garachiné, quedó otra vez solo, pero satisfecho de haber cumplido con el trabajo de preparar y ser anfitrión en esta Fiesta Eucarística. 

 El lunes se fue Mons. Pedro a Jaqué, aprovechando la lancha de los que habían venido el sábado. Los Claretianos de Darién aprovecharon para tener dos días de reunión comunitaria. Yo, luego de participar por un rato en la reunión,  volví a Panamá, contento de haber disfrutado de la fiesta eucarística y de las finuras de la gente darienita...

 

¡Descansa Eddy!,

¡Descansen, Hermanas!,

¡Descansa pueblo de Garachiné!

 

José Sentre, cmf.