BODAS DE ORO SACERDOTALES
P. Vicente Gil Martínez, cmf.
El P. Gil quería celebrar los 50 años de Sacerdocio en la intimidad y sin fiesta externa alguna. Casi lo consigue, pues el día 10 de Mayo de 2006 se encontraba en Murcia, preparando viaje para Roma, donde tenía que reunirse con los Encargados de los Obras Pontificias Misionales de distintas naciones.
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Volvió a Panamá el día 15 de Mayo, directamente desde Roma, y creyó que las celebraciones jubilares ya habían pasado. Se equivocó, pues la familia Españó Bidegaín le tenían preparada una cena familiar el día 16. Le acompañamos varios Misioneros del Santuario y de la Residencia. Nos juntamos 15 personas, todos “Familia Claretiana”. Para los postres el P Gil partió el pastel de chocolate, que las lindas Señoras de la casa se dignaron repartir a todos los invitados. La mamá, “Claretiana Seglar”, se encargó de hacer un recuento de la vida familiar en torno a la persona del P. Gil. “Lo conocí cuando llegó a Cristo Rey como Párroco. Todas mis hijas hicieron la Primera Comunión con él. A todas las casó más tarde. Ha bautizado a mis nietos. |
(Le traicionó la emoción y se cortaron las palabras en su garganta: no hace mucho tuvo que bautizar de emergencia a dos prematuros, uno murió al poco rato, el otro ha sobrevivido, aunque ciego). Siempre hemos contado con su amistad y siempre ha estado junto a la familia cuando lo hemos necesitado.”
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Las cuatro hijas, dos en la foto y dos más en USA, escribieron carta por separado contando su cercanía con el P. Gil; resumiendo, todas coincidieron en los recuerdos de la adolescencia, cuando las llamó para ser catequistas de los niños(as) de Primera Comunión, de los Encuentros Juveniles en el Valle de Antón, de la Misa de la Boda y del Bautismo de los hijos. Gil satisfecho, más que padre se sentía abuelo; sobre todo cuando las “nietas” entonaron el cántico: “¨¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo, cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que tú eras mi amigo. Qué detalle, Señor has tenido conmigo...!” |
En la Iglesia nada, repetía Gil al Párroco Medel; no quiero nada; ya pasó el día... Con los Claretianos sí, vamos a tener una comida con todos el próximo viernes...
Pero el P. Gil celebra, todos los domingos, la Misa de 5.30 de la tarde. A esa Misa acuden los jóvenes que se están preparando para hacer su Confirmación, tanto los del primer año como los del segundo. El P. Medel se las arregló para que la Misa fuera una “Acción de Gracias” especial. Hubo cantos especiales, con cantora especial; hubo moniciones especiales, tanto al inicio de la Misa, como antes de cada lectura. Todo lo demás fue saliendo especial y con gratos recuerdos, vividos en Panamá y en Costa Rica, muchos más en Panamá. Los feligreses se emocionaron al escuchar los detalles del Señor en la vida del P. Gil, contados por él mismo. Le aplaudieron; tres veces se unieron los aplausos al canto del coro: “Qué detalle, Señor...”
50 años, dijo el P. Gil, presidiendo la Eucaristía y en los 50 años, nunca me he olvidado de rogar en ella por aquellas personas que alguna vez han entrado en contacto conmigo; no puedo recordar a todas, pero el Señor sí sabe quién me ha necesitado y de quién he necesitado ayuda. Para todas ellas y para todos ustedes, que llegan a esta Misa domingo tras domingo, pido al Señor una bendición especial...
Un aplauso prolongado suplió el canto final de la Misa... Luego pasaron, los más allegados, a la sacristía para darle el abrazo de felicitación y augurarle muchos años más de entrega; los 75 están a la vuelta de la esquina, a por ellos.
Felicitaciones P, Gil, y que se hagan realidad los deseos de tenerte y celebrar contigo los 75...