SEGUIR SIENDO CAMPESINOS
EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN
Luis-Gonzalo Mateo
San José (Costa Rica)
28 de Abril del 2005
Vivimos en la época de la globalización neoliberal. La lógica del mercado es la lógica que engulle todos los otros aspectos de la vida. El modelo nos dice: Vale lo que tiene precio. Consumo productos, luego existo. El capital está por encima de los seres humanos. Este capital corre por el mundo, abandona países cuando ya no tiene ganancias. No tiene patria, ni identidad, ni corazón. El capital trasnacional no mira para atrás para ver si ha causado muerte, hambre, destrucción, cuando huye de un país.
Los avances tecnológicos hicieron del mundo una aldea. Todo viaja deprisa, el dinero, los bienes, las personas (inmigración y turismo), las informaciones, pero con un pensamiento único que arrasa identidades.
(Cf “ Si el mundo fuera una aldea”) Hoy ocurren tres grandes plagas ( las plagas modernas de Egipto) . Son como el triángulo de la muerte:
Las migraciones en todo el mundo ( Costa Rica: hablan de un millón de nicaragüenses y medio millón de colombianos)
El empobrecimiento del planeta y de los millones de pobres y
La destrucción del planeta tierra.
Hay una ética de fondo. Para este modelo de civilización , el ser humano es un individuo cuyas características esenciales son el disfrute sin límites de sus deseos , de sus caprichos. El mercado está para inventar objetos sin límites para esos deseos egoístas, también sin límites. El mercado sabe incluso inventar deseos que no se había ocurrido a nadie, poniendo antes el objeto para saciar esos deseos en el mercado. El mercado inventa deseos. Semejante locura no la aguanta el planeta-.
Para este modelo ya no interesa la solidaridad, ni las identidades culturales. Hay una sola cultura mundial. Un único lenguaje. Nuestra identidad es el mercado. No somos ya seres humanos, sino clientes de un supermercado global.
Este modelo es insensible ante el dolor de las víctimas. Es el sacrifico necesario para que triunfe el progreso, el desarrollo.
Globalización e identidad campesina. Los países que lideran este sistema perverso, son productores de “cultura” como otro producto más del mercado. Sus modas, canciones, estrellas de Baseball, cantantes, bebidas, comidas, marcas comerciales nos invaden el mundo, con las emisoras, las televisoras, las avenidas de las ciudades, las carreteras. No podemos huir a un territorio libre de las marcas, sueños, de los lujos. Los periódicos son un montón de páginas de propaganda comercial, con unas pequeñas noticias manipuladas. El contenido de los periódicos, de muchas Televisoras, son los anuncios comerciales.
Nuestra identidad campesina debe estar preparada para resistir y para hacerse presente en ese otro mundo posible que se va creando en las conciencias, en las movimientos, en las propuestas alternativas. Es la reacción de los pueblos del mundo, a las diferentes identidades contra este fundamentalismo cultural del mercado. Nosotros estamos por una sociedad pluriétnica, con infinidad de identidades, respetándolas y entrelazándolas en alianzas. Hay que defender lo específico de cada cultura, pero articulado en red. Aquí en Darién hablamos de alianza Interétnica Darienita (AINDA). Expulsar del corazón a los que dominan este mundo, expulsar sus productos, su religión, su cultura dominadora. Estar con las víctimas.
Porque la cultura y la identidad campesinas son mucho más que el folklore campesino. El problema fundamental no es cantar décimas, sino qué cantamos en las décimas. No basta el folklore, hay que volver a las raíces más profundas. Nuestra relación, con la tierra, con la comunidad, con la familia, nuestra fe en la presencia del Dios Campesino (Campesinos somos, corazón de tierra ..”).Nuestra cultura tal vez mestiza, de raíces indígenas, con sus mitos, leyendas, narraciones,.
Ser campesino es una alternativa para este mundo neoliberal. La visión campesina del mundo es un ingrediente fundamental para soñar en otra humanidad.
No basta promover esta identidad campesina como lo hacen los Estados nacionales. A ellos les interesa un nacionalismo ingenuo, de desfiles patrios y festivales de danzas. Este nacionalismo ingenuo que parece que aprecia la identidad cultural, luego desprecia económicamente al pueblo campesino y está dispuesto a sacrificarlo en su totalidad , con tal de construir proyectos de muerte como la ampliación del canal. Hay que liberarse de ese nacionalismo ingenuo que tiene como objetivo crear una simbología de patria ficticia, y una unidad engañosa, sin justicia y sin una verdadera comunión de patria multiétnica.
La identidad campesina es más necesaria que nunca en esta etapa histórica. La humanidad ha perdido el rumbo en esta civilización tecnológica que explota la tierra y sus recursos de forma insostenible y suicida. La tierra se está quejando y vengando de este trato cruel del ser humano que es un ser viviente más del planeta y hermanado químicamente, físicamente, cosmológicamente, históricamente, y espiritualmente con el planeta.
Por eso dice el dicho:
“Dios perdona siempre
Los seres humanos perdonan casi siempre
La naturaleza no perdona nunca”
La identidad campesina debe ayudar a recuperar la relación la tierra, no como mercado, como dinero evaluable por el Banco Nacional o el Banco Mundial, sino como tierra y territorio, con toda su simbología, como lugar sagrado, como lugar para defender la vida de la familia, de la comunidad, del país, y no para la avaricia de los TLC.
No basta luchar por la tierra, por nuestros derechos, hay que hacerlo desde nuestra identidad campesina.
Resistir y hacer propuestas (protestas y propuestas)
No tener pena de ser campesinos, tener más bien, orgullo. Ser de esta época sin renunciar a las raíces. Gritar con nuestra propia voz la propuesta campesina como lo hace el Movimiento Vía Campesina, o Los sin Tierra de Brasil. Como lo hacen ustedes de la Coordinadora Campesina contra los embalses. Defender esa visión del mundo con mística, con el testimonio de la vida, y apoyados con las ciencias modernas de la Cosmología, la Economía alternativa.
Seguir denunciando la injusticia contra el medio ambiente y seguir defendiendo la propuesta de una integridad de la creación, sin agua contaminada, con océanos limpios, sin la destrucción química de la tierra y el aire, sin desertificación y erosión de los suelos, reduciendo el efecto invernadero. Identidad y ciencia deben hacer una alianza estratégica.
Hacer propuestas unidos en redes regionales, nacionales, continentales, mundiales.
Fe en Jesús y modelo de Iglesia Corren tiempos de retroceso eclesial en algunas estructuras de la Iglesia. No debemos renunciar a la Iglesia de los pobres, bien inserta en la vida campesina, en las luchas por la tierra, por esa otra sociedad posible. Nadie como los campesinos tienen en su corazón, en su mente, en sus pies, en sus labios el proyecto original de Jesús. Fortalecerlo. Seguir la vida de las CEBs como servidoras de otro modelo de Iglesia, de otro modelo de sociedad. Resistir , programar y soñar.