¡Con sabor a Transfiguración!

Primera Profesión de votos,

Guatemala, 6 agosto 2006

 

Como muestra comunitaria del cariño y aprecio hacia las personas de la aldea de Campanero, decidimos hacer nuestra primera profesión en la Capilla que ha sido durante el año el lugar donde hemos avivado nuestra fe, compartiéndola en la misa dominical. Allí hemos cultivado el apostolado con infancia misionera, con los niños y niñas de catequesis, jóvenes de confirmación y del grupo juvenil. Juntos hemos celebrado la fe y compartido la vida.

Este día de la Transfiguración de Jesús, Campanero se vistió de fiesta. Los miembros de la hermandad de nuestra Señora de Guadalupe se unieron solidariamente para ambientar la pequeña ermita con arreglos sencillos pero llenos con detalles y con mucho aprecio.

Llegamos a Campanero casi media hora antes de la misa. La iglesita ambientada nos recibía con sus puertas abiertas. Los novicios salientes nos sentamos delante de la asamblea. Meditando. Calmando nervios. Sonriendo. Así esperábamos el momento culmen de nuestro año de noviciado.  Cuando el reloj de los aldeanos marcaba las 16 horas con 20 minutos, en la monición de entrada, Doña Rita, daba la bienvenida a todos los asistentes y adelantaba que pronto 8 hermanos iban a ser consagrados en su primera profesión de votos.

Mientras el coro y lo fieles cantaban “Llegó el Señor cruzando tu camino, y al verte por tu nombre te llamó...” la procesión de entrada era encabezada por el Padre Maestro, Santiago Najarro y los novicios, precedidos por los padres claretianos: el párroco, Luís Asenjo;  Javier Ojeda, PROCLADE de España; Silvio Martínez, misionero en San Pedro Sula; Javier Hernández, recuperándose en Guatemala, y los concelebrantes: Camilo Minalla, de la Delegación de Antillas; Teófilo Cabestrero, de Centroamérica, y el P. Alejandro Cerón, provincial de México, que presidió la celebración. (Se suponía que el P. Ismael Montero iba a presidir, pero cuando intentaba cruzar la frontera le detuvieron. Después de conocer la burocracia de la policía y de agentes de migración en la frontera y de compartir la situación de algunas personas detenidas por la misma situación..., a eso de las doce de la noche del día 4 de agosto, le permitieron regresar –con pasaporte retenido- a casa.)

Campanero en fiesta

Pues bien, el Padre Maestro fue llamando a los profesandos y cada uno con fuerte voz respondía ¡presente¡ al escuchar su nombre. Luego, de la aspersión bautismal, el P. Alejandro nos escrutó a los novicios, y con un “Sí, quiero”, los ocho respondíamos a la decisión de consagrarnos plenamente a Dios.

En seguida, el celebrante en la homilía llamó insistentemente a ser fieles al don vocacional recibido. Instó a vivir auténticamente los votos evangélicos al estilo de Jesús como lo hizo el P. Claret. Además –dijo-, los neoprofesos están invitados a Transfigurar la realidad con su testimonio de vida en la misión. Esta invitación la extendió el celebrante a toda la feligresía en su vivencia de fe cristiana.

Después de escuchar la Palabra de Dios, al unísono, los ocho profesando recitamos pausadamente la fórmula de profesión temporal, deteniéndonos cada uno en lo que personalmente correspondía. A Eduardo, le recibió los votos el Padre Alejandro Cerón; a Cheffy, Ronial y Venny, el P. Camilo Minalla; y el P. Teófilo, se los recibió a Carlos Salvador, Alvin, Oscar y a Olingtons. Seguidamente, a cada uno se le fue entregando las Constituciones.

Posteriormente, los nuevos misioneros presentaron distintos signos en representación de sus más profundos anhelos en su futuro misionero. Como ofrenda presentaron el signo de la misión evangelizadora, la fragua, la opción preferencial por los pobres y el pan y el vino.

Después de ser alimentados con el cuerpo y la sangre de Jesús, la presidenta de la hermandad de nuestra Señora de Guadalupe de Campanero, Álida España, dio gracias a Dios por el don vocacional de los nuevos misioneros claretianos y deseaba lo mejor a cada uno en sus estudios y en su respectiva misión. Luego, en nombre de los neoprofesos, Venny Vargas compartió la vivencia común durante el año de Noviciado, y agradeció a todos y todas por permitirnos conocerles y trabajar con las distintas personas de Campanero.

Terminado el efusivo aplauso, el P. Alejandro dio la bendición solemne. Y cantando a María “Nos consagramos a tu amor materno, para que encarnes a Jesús en nuestras vidas…y nos formes en tu seno misionero…” terminaba la celebración de la Eucaristía Dominical; pero al mismo tiempo comenzaba el compartir que la comunidad católica de Campanero había preparado. Con toda la feligresía compartimos un delicioso plato de arroz con carne de res. Luego, los nuevos claretianos aceptaron tomarse las fotos que las personas conocidas les pedían. Y, para finalizar, a ritmo de marimba en vivo, algunos novicios y unos neoprofesos buscaron su pareja y comenzaron a bailar. 

Es de mencionar que casi ningún familiar de los profesos les acompañó en su consagración. Pero, en representación de sus familiares y madres, estuvo presente la mamá de Oscar, que de sorpresa alguien ya tenía comprado el boleto para viajar de El Salvador a Guatemala. Así, fue un bonito detalle para ella y para su hijo.

Después de la celebración en Campanero, a ritmo de guitarra, en casa se armó una cantata. Hubo canciones de toda clase: desde las rancheras hasta melodías cubanas; desde la música nicasalvadoreña hasta haitiana y demás. Todos se despidieron, pues en la madrugada del día 7 la mayoría salía para su respectivo destino.

¡Ánimo a los neomisioneros!

                                       ¡Que el corazón fiel de María

                                                                               sea su constante compañía!

Por O. Arnulfo B. Moreno.