REVISIÓN DE POSICIONES EN MARCHA:
Entrega y adquisición de posiciones en San Pedro Sula
Hacía mucho tiempo que el Gobierno Provincial y Mons. Garachana se habían puesto de acuerdo para hacer el traspaso de la Parroquia Guadalupe. Se había señalado el día 16 de Julio pasado para ello, pero la Diócesis se encontraba en plena Misión y se juzgó que el momento del cambio debía retrasarse. Dos meses después, el 17 de septiembre, y en la misma ciudad de San Pedro Sula, la Provincia vivió momentos trascendentales al entregar la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y recibir, de manos de Mons. Ángel Garachana, cmf., la nueva Parroquia San Antonio María Claret, desmembrada de la anterior. Nos movimos hacia la periferia: ahí donde, con más urgencia, nos está llevando el Espíritu a ser servidores de la Palabra.
La primera actividad tuvo lugar en horas de la mañana. La Iglesia de La Guadalupe se encontraba repleta de gente que ha acompañado nuestro servicio misionero en esa enorme parroquia durante los 34 años que la regentamos los Misioneros Claretianos.
En la pared central, tras del altar, podía leerse en atractivas letras: “Gracias, Misioneros Claretianos… Bienvenido, Padre José Canales”.
Fue una celebración muy solemne en la que se recalcó el trabajo abnegado de nuestros hermanos en esta enorme circunscripción pastoral que ya ha sido seccionada, desde su erección a la fecha, en 5 parroquias que, con el tiempo, podrían aún convertirse en más, dada la extensión geográfica y demográfica con la que esta parroquia cuenta.
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Como representante del Gobierno Provincial, tuve a cargo las palabras iniciales en las que recordábamos a los presentes las razones misioneras que nos impulsan a dejar esta área en manos de pastores diocesanos que acompañarán a los miembros de una comunidad misionera ya formada, con grupos y movimientos laicales, con vocaciones masculinas y femeninas a la vida religiosa y con una vida eclesial activa y ejemplar dentro de la diócesis de San Pedro Sula, mientras que ahora nos toca ir a la periferia, ahí donde no está la Iglesia formada y donde se hace urgente ese primer anuncio, capaz de germinar y dar vida a ese árbol grande en el que los pájaros harán sus nidos según la parábola del grano de mostaza con la que Jesús describe al Reino. |
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El P. Sanza muestra la lleve de la nueva Parroquia |
Después de la Liturgia de la Palabra, Mons. Garachana realizó con sencillez y emotividad el gesto de mostrar al nuevo párroco, los diversos ámbitos del templo en que la comunidad vive y celebra su fe: la pila bautismal, el ambón, el confesionario, la sede, el altar y el sagrario.
La celebración concluyó con las palabras del párroco “Chepe” Canales, oriundo de El Progreso, quien hizo ver algo verdaderamente emocionante: a 34 años de inaugurada y después de la larga y sentida crisis vocacional de este país, esta parroquia es tomada por sacerdotes hondureños que serán a su vez, semilla de otras tantas vocaciones “de hondureños para los hondureños”.
Y mostrando de un significativo modo nuestra itinerancia apostólica y misionera, en horas de la tarde, nos dimos cita en Los Naranjos, comunidad marginal de las afueras de San Pedro Sula, en el sector conocido familiarmente como el de “Los Cármenes” (por la presencia de varias comunidades con el nombre de “El Carmen”).
La “champa” de lámina y columnas de madera, sin paredes, demostraba patentemente la opción preferencial de nuestra Provincia por los más pobres y marginados. Ahí también estaba repleto de gente, en su mayoría al descampado, pero expectante ante el gran acontecimiento que ahí iba a tener lugar. También presidida por Monseñor Garachana, en esta Eucaristía el Obispo consagraba como primer párroco de la Parroquia San Antonio María Claret, a nuestro hermano Cándido Sanza, cmf., dándole una llave para una puerta principal inexistente y otra para un sagrario aún no conseguido.
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Pero el que no hubiera templo ni pila bautismal,
ni ambón ni confesionario, no fueron motivo para que la gente no hiciera
fiesta; al contrario, esta Eucaristía se sentía motivada por cientos de
personas entusiastas que se llenaban de alegría al ver la presencia de
Dios en Cándido, Chepe, y Héctor, en Luciano, Práxedes y Benito, ya que
por medio de estos misioneros, Jesús sigue estando cerca de los que más
lo necesitan.
La gracia que se derramó este día se hizo sentir en el tremendo aguacero que nos cayó a todos encima y que lejos de ahuyentar a la gente, hizo posible el gesto solidario de compartir paraguas y sostener lonas para seguir celebrando juntos la fiesta del Reino que se anuncia a los más pobres. |
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Fieles de la nueva parroquia |
Ojala y estas celebraciones sigan motivando en cada uno de los claretianos y seglares que compartimos la misión en Centroamérica, el entusiasmo por la misión y por seguir revisando no solo nuestras posiciones geográficas sino también la disponibilidad del corazón para llegar siempre ahí donde Jesús se identifica con los más pequeños.
Manuel E. Sánchez, cmf.
Prefectura de Apostolado