AMIGOS COMENSALES
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Felipe Santiago Najarro |
José Luis Asenjo |
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Amigos comensales, novicios e invitados e prestes a la mesa con holgura sentados, bienvenidos aquí, seáis e bien hallados, de la “psique” e del cuerpo los males alejados.
Anunciemos primero a toda la monjía, -en ágape juntada aqueste medio día- que fiesta hoy celebramos e natalicio día de dos hombres de Dios e Fijos de María.
Por eso en esta hora, “norabuena” les damos, e con afecto e gaudio a los dos felicitamos; que “iconos” de fe sean e humildad deseamos, e que por años vivan, de Dios solicitamos.
Nombremos al de Huércanos, tracemos su figura; de consejo es “maestro” y amigo en senda dura; guardián fue e Provincial en intensa andadura; a “chavos” guía agora, con mano bien segura.
Su apostólico nombre es FELIPE SANTIAGO, e como es de la Rioja, él gusta del buen trago, en música “ángel” tiene e toca acordeón, con mesura, es adicto al fútbol y al frontón.
Y pues tiene el oficio e habe la misión de guiar hacia Cristo los “chavalos” en la diaria subida y ascensión, aqueste fiel mentor e buen samaritano, con vino fortifica a cada hermano e con finas vitaminas de ilusión.
Amigos e invitados e frailes del Convento, agora a otro hermano, con gozo les presento; JOSE LUIS se nomina, y ASENJO, que no miento, que a los “nueve e sesenta” arribó muy contento |
Nascido en Aldealengua de Santa María de Segovia vecino e de la nieve fría, miradlo sus mercedes, en este grato día, de hermanos coronado e ungido de alegría.
Doctor fue entre los Kunas, en tiempos muy pasados, y a los ticos sirvió con servicios variados; de Memorias e Crónicas e Archivos olvidados, entendido es varón, eximio e consagrado.
Pastor bueno es agora, sin barba ni bastón, sin pecunia en la bolsa, cual cumple al buen varón, la Palabra él explica, que llega al corazón, e fulge como lámpara en cualquiera ocasión.
Que de Cristo e María, seáis hoy bendecidos, hermanos venturosos, en años bien floridos; caminad el camino, de fe y virtud henchidos, dejad, mientras andáis, perfumes encendidos.
Por la vida de SANTI, en simposio brindemos, nuestra copa en plegaria, por ASENJO elevemos; que los años sin vida, hermanos, ya sabemos, tiempo son sin espíritu, como bien conocemos.
La trova ha terminado, mis faltas perdonad, los mis “lapsus” que hubo, hermanos, olvidad; anhelo apocalíptico, amigos, escuchad, y en el fondo del pecho, escondido guardad:
Que colmados de vida, servidores leales, un día disfrutemos los gozos celestiales, cuando las santas Bodas e fiestas esponsales a coro celebremos por siglos inmortales. |
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Jesús Aramendia, cmf. Santa María de Jesús, Guatemala, 1 de Mayo de 2005 |
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