Mons. Carlos María. Ariz, cmf., se despide de Colón

El día 24 de Agosto de 1981 era nombrado Mons. Carlos M. Ariz Obispo Vicario Apostólico de Darién y Consagrado el 21 de Noviembre de ese mismo año. En 1988 se divide el Vicariato y nace la Diócesis de Colón, donde se queda Mons. Ariz, y es nombrado Vicario para Darién (sólo la Provincia civil de Darién) Mons. Rómulo Emiliani, cmf.

 Al cumplir los 75 años, 6 Diciembre 2003, Mons. Ariz escribió la carta de renuncia por “viejo”; ha estado pues, hasta julio de 2005 en que han nombrado el sustituto, esperando la carta de aceptación de su  renuncia.  El día 8 de Agosto está separado para la Consagración de Mons. Audilio en la Catedral de Colón. Desde ese día Mons. Ariz se retirará a una casa que le han regalado no lejos de donde vive ahora.

Los Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y fieles de la Diócesis han querido hacer una fiesta de despedida. A las 10 de la mañana salíamos de la calle 16, Avenida Central, en Procesión hacia la Catedral. Junto al Obispo estaba el Clero de la Diócesis, El Gobernador, el Alcalde y otras dignidades civiles.   La banda Municipal y la banda de los bomberos amenizaban el paso lento... (Yo no diría que era procesión de entrada para la Celebración Eucarística, aunque en efecto sí lo fue). Al llegar a la puerta de la Catedral, cesó la música de las bandas y se inició el canto de entrada...

Mons. hizo un recuento de las obras realizadas durante estos 24 años de pastoreo.  Hubo aplausos de los fieles como premio a lo realizado y como promesa de que nunca lo van a olvidar...

Por supuesto que Mons. Ariz no se va con las manos vacías, después de los 24 cuatros años de Obispo, como vicario Apostólico de Darién (Darién, Colón, Kuna Yala) y como primer Obispo de la Diócesis Colón – Kuna Yala.

Ese día el Presidente de Panamá, Martín Torrijos, lo condecoró con la Orden Vasco Núñez de Balboa.

Luego pasamos al Club Árabe Unido a comer.  Durante la comida hubo discurso de agradecimiento de muchas organizaciones.

Ponemos las palabras del P. Hassan, Vicario General de la Diócesis:

Querido Monseñor Carlos María Ariz Bolea, Obispo de Colon Kuna-Yala,

 Excelentísimas autoridades de la mesa principal, hermanas y hermanos todos:

En este día de acción de gracias a Dios Todopoderoso y a nuestra Madre María de Belén, quiero en nombre de todos los agentes de pastoral de esta iglesia local de Colón-Kuna Yala, agradecer profundamente a Mons. Carlos María Ariz Bolea, su entrega generosa en esta iglesia de Colón-Kuna Yala:

-         te llamaron el obispo rojo y eras el obispo de la comunión,

-         te llamaron el obispo a favor de los narcotraficantes y eras el obispo defensor de la justicia,

-         te llamaron el obispo de las puertas abiertas, porque en esta Iglesia de Jesucristo, todos han tenido acogida.

Gracias porque el Evangelio que tu predicaste no se quedó en palabras ni teorías.

El evangelio en ti se hizo vida, porque te mojaste por mares  y ríos, te embarraste en medio del lodo y siempre estuviste abierto al diálogo por la escucha de todos; en ti no existieron citas previas para atender a tus hijos.

Gracias porque has sido un siervo bueno y fiel.

Gracias por ser para todos padre y madre, hermano y amigo, cercano y lejano.

Dios que conoce tu peregrinar por estas tierras, será el que premie con creces tu entrega total a su iglesia.

Siempre pediremos al señor que nos haga “fuertes en la fe”.

El Programa de invitación al almuerzo tenía una breve biografía de Monseñor y unas palabras del P. Lamberto Picado. Quieren resumir, muy resumidamente, lo que es Monseñor Ariz.  

Un nombre: Mons. Carlos María Ariz;

 una fecha: 28 de julio;

 una razón: 24 años de episcopado;

un ministerio: ser pastor;

un título: entregado en cuerpo y alma;

un agradecimiento a su entrega: ¡sobra!

Amado por muchos;

 indiferente para otros;

mal entendido por algunos;

admirado por bastantes;

respetado por todos...

Porque si a algo se puede uno doblegar y acallar, es ante el testimonio. Y de esto hay un pozo inacabable en la vida de Monseñor Ariz.

Un testimonio valiente y constante de un buen hacer apostólico y evangélico.  Ante lo cual todo lo demás sobra.

 Algún día hablarán más claro, -¡gritarán!-, esos mares, esos cayucos, esas montañas, esos caballos, ese lodo, ese arroz blanco insípido, esas reuniones a cualquier hora, esos campesinos que solicitan ayuda, esos mandatarios que piden bajar el tono... ¡hablarán!

Y dirán cómo debe ser un pastor; un obrero de la viña que trabaja desde el amanecer hasta la noche; sin reloj, sin sueldo; siempre arriesgando salud; siempre velando el rebaño...

No faltarán también algunos que dirán que no había razón para algunas cosas; que fue equivocada la resolución de algunos conflictos; que se pasó algo de la raya en algunas circunstancias... ¡Se dirá!

Pero habrá que decir más alto que sólo el amor da explicación a esas razones que los sabios y prudentes del mundo no pueden entender. Y en el trabajo misionero de Monseñor Ariz, hay sin duda, una inimaginable siempre de amor. ¡Que florecerá!

 

Puso punto final Mons. Ariz con una palabras de agradecimiento.

 

Desde el día 6 de Agosto Mons. Carlos M. Ariz es Obispo Emérito. Se fue a descansar con su familia de España y luego volvió a su casa, regalo del Presidente, a las afueras de Colón, en territorio revertido.

Que disfrute por muchos años en su estado de Emérito, benemérito.