RESIDENCIA CLARET

1998 – 2005    Residencia Claret, Panamá.

Llegará a la Residencia cuando deja Jaqué en 1998.  Los 80 años es edad suficiente para entrar en la jubilación. Se acomoda en el piso superior, no entre los más enfermos de la planta baja. Su cuarto se va llenando de cajas, papeles, recorte de periódicos... Todo lo que haga referencia a Darién. Mauro lee mucho, escucha la radio y no ve la TV. Ni siquiera para los partidos de fútbol, que tanto buscaba, lo traen al grupo de quines vemos el partido; prefiere escuchar la narración por radio...

Tiene algunas salidas fijas de la Residencia:

-         Salsipuedes, a visitar a sus amigos de Darién; a cortarse el pelo por un antiguo amigo, este amigo ya hacía muchos años que era el peluquero de Mauro, cuando éste llegaba de Darién.

-          El muelle, para enterarse de los barcos que han llegado o que salen para Darién; qué gente hay e indagar de las personas amigas de Darién.

-         Varias veces salió a Yaviza en bus.

El día 13 de Febrero de 1999 escribe, lacónicamente, el viaje a Darién:

Aseo a las 3,1/2 am. Preparar ya las bolsas y cerrarlas, A la sala. Abro puerta y espero taxi con Enrique. Como no viene taxi cojo taxi a las 4,20 y a la piquera. Salgo en el 2 a las 5,05. Como a las 8 en Tortí. Salimos como a las nueve, después de desayuno. Santa Fe... y en Metetí a las 11,1/4. Diez minutos de parada y seguimos a Canglón (cambio de llanta) y como a las 12,30 en Yaviza. Comida donde las Hermanas. Siesta y radio. Charlar con Varela, Pasear por el pueblo. Hablar con Enrique. Ceno con Hermanas y al hueco.

Día 14. Aseo... leer algo de homilía, Afeite. Toco la campana. Misa a las 9 y cuarto, bien, dos intenciones y limosna... radio, fútbol; a las doce comí donde Lorena; radio y descanso donde Joaquín y Lorena. A casa cena breve... Llega Luis Felipe Herazo y buen rato con las Hermanas, escribir y al hueco.

Estuvo en Yaviza hasta el día 23. El tiempo lo pasaba en visitar las casas del pueblo y hablar con la gente, nombra a cada una de las personas a quien visita, o con quien se encuentra por el parque; la memoria de Mauro para recordar los nombres ha sido prodigiosa.

Narra la vuelta:

Día 22.  Aseo como a las 4 am. Antes de 4,30 en el parque y monto en una chiva. Vueltas por el pueblo y como a las cinco para largo junto a la escuela. Pésimo y sufre el radiador. A las 5,30 nos paramos en la Teresita, No quiere arrancar; empujar entre barro y a oscuras; no hay linterna ni sogas, algún carro pasa y se va, otro que va a Yaviza con cultura nos quiere ayudar y nada. Como a las 7 llega otro carro y nos lleva como sardinas (21) y yo sentado en una llanta.

Día 23. Aseo; visita a iglesia, desayuno con el P. Sidera; preparar y cerrar bolsas, despedir a Damaris. Salgo con Dámaso (chofer) a emisora; saludos... como a las 9, 50 salimos ; entramos en IHRE en Santa Fe. Hermanas... con Dámaso a Agua Fría...; hablar con Lucho. Como a las dos en Panamá; café en Panamá viejo y a las 2,30 en casa.

Vuelve otra vez en junio de ese mismo año 1999, pero se queda en Metetí, aunque visita un día Yaviza.

2, Junio 1999: Aseo y a las 5 y media cojo taxi para Curundú. Compro periódicos y a las 6, 30 arranca el bus. A las 9,10 en Bayano y a las 11 y cuarto en Cañazas. A la 1, 29 en Metetí. No veo a nadie en casa y voy donde las Mercedarias. Vuelvo, viene Sidera y como. Hablo con Elsa. Descanso largo, Visperas, antes hablo con Belisa y Damaris; leer. Misa, cena, tele y viene marido de Narcisa y al hueco.

3. Aseo, Laudes y tercia solo. Desayuno solo, leer algo, Maitines ¿, como una hora con las Mercedarias y café; a casa, leo, comida con Sidera, descanso, radio, Vísperas, leer en trechos, llueve un poco, leer, llamada de San José, hablando en el patrio, tocar campana, Misa con Sidera a las siete, bien, cena y sobremesa y al hueco. La Hna Damaris me regaló una camisa y yo una gorra a la Hna. Belice.

Se queda hasta el día 8 y cuenta la vuelta a casa:

8, Aseo, arreglar bolsas y a las 6,30 voy con Sidera a los buses. Salimos a las 7 y cuarto, buen viaje; entramos en Santa Fe, seguimos, tenemos tres chequeos (Punoloso, Agua Fría y Cañazas); en Agua Fría un bocadillo, no llueve: Pasamos sin parar ni en Tortí ni en Cañitas, en Felipillo llueve, en 24 de Diciembre molesta el motor, embrague, del bus.  cerca de Panamá dejamos el bus y nos buscamos un taxi (tres dólares al Santuario como a las tres y media). Descanso, cena, vísperas y al hueco[1]...

Purificación y muerte:

El P. Ocharan vivía feliz en el piso alto de la Residencia. Su tarea principal leer.

Abriendo su agenda de 1999 al azar, ponemos lo realizado el día 23 de julio:

Aseo, Laudes, Misa (4 Concelebrantes), Maitines y tercia, Periódicos, descanso, al Carmen a pie al funeral de Lalo Méndez, es a las 2 pm. Vuelvo a pie, algo de tele, afeite y comida, descanso, en taxi al Carmen para el funeral a las dos, entre Valentina C. y Olivia O., mucho darienita, de La Palma Alarcones, negros, de El Real...,  de Jaqué... Vuelvo a pie al Santuario, Zuluaga, Bernardo y a la Residencia... Vísperas, “El País”, cena y al hueco.

Pero un día se cayó en el cuarto y tuvo que pedir auxilio. ¿Cuánto tiempo estuvo tirado por tierra sin poder levantarse? No hubo ruptura alguna, solamente un moretón en la cadera, pero fue la señal de que era necesario bajar a la planta baja con todos los demás jubilados. Comprendió y se acomodó en uno de los cuartos vacíos. Siguió con su tarea de costumbre...

Un día se quejó de no poder dormir por el dolor de muelas. Siempre había tenido una dentadura sana, sin que le faltara ninguna pieza y sin caries. Algún día será el primero, dijimos, y lo llevamos al dentista... Este examinó la boca y no encontró nada especial... Sacó radiografías y tampoco... Le recetó unos calmantes y lo citó para la semana siguiente... A la semana, seguían los dolores y los calmantes no habían hecho mucho efecto...  El odontólogo volvió a examinar, después de haber estudiado bien las placas, y le dijo:

-         Padre, ese dolor no provine de los dientes o muelas, mejor consulte con un neurólogo; y nos recomendó uno...

Examinado por este neurólogo resultó ser que una rama del trigémino, la que da movimiento a la mandíbula, quedaba aprisionado al pasar hacia la cara... Los dolores eran intensos cuando el Padre intentaba hablar o morder algo... El P. Mauro lloraba de dolor; hablaba por señas y no quería comer... Empezó a tomar la comida licuada y con carrizo, por no poder abrir la boca a causa de los dolores... Incluso el tragar le causaba molestias... Se llamó al Dr. Pretto, especialista del dolor, y estudió el caso. Había dos caminos:

-         Operar y matar el nervio, con lo cual se quitaba el dolor, pero se inmovilizaban la cara y la mandíbula, con todo lo que esto conllevaba...

-         O dormir el nervio, para que no molestara; pero esto no era cura total, podía repetirse el mal...

Se escogió esta segunda variante y se convino el día de la operación... La operación fue delicada: había que penetrar, con una aguja, el paladar hasta el cerebro y dormir el nervio. La anestesia iba a ser local, pues el enfermo debía decir cuándo sentía la aguja sobre el nervio...

Los primeros días se fue yendo el dolor y el P. Mauro volvía a la tranquilidad, siempre, no obstante, con miedo al masticar...  A los quince días se tuvo que repetir la operación, con resultados parecidos...  Hubo una tercera operación y ésta sí fue definitiva...

Poco a poco se le fueron quitando las medicinas contra el dolor del trigémino, pero hubo que administrarle otras para poder dormir. El P. Mauro, tan valiente toda su vida y tan acostumbrado a dormir en cualquier cama, tenía miedo de dormirse y no despertar por la mañana... Teníamos que estar junto a él, rezando el rosario, hasta que la pastilla hiciera su efecto y noqueara al Padre...

Con frecuencia pedía la Unción y la Absolución, diciendo que esa iba a ser la última noche, que no quería morir solo, que no nos fuéramos de la habitación...  El P. Gil llegaba todas las noches desde el Santuario y se quedaba con él largo rato. La “China” pasaba la noche en su habitación... Cuando salía a visitar otras habitaciones y el P. Mauro se daba cuenta, se ponía nervioso y llamaba con el timbre...  Quería tener junto a así, día y noche, una de las señoras que cuidan a los enfermos.

Aunque el trigémino no volvió a molestarle, el miedo al posible dolor le atenazaba la mandíbula y no quería ni comer ni hablar... Poco a poco fue perdiendo las fuerzas y hubo necesidad de ponerle en una silla de ruedas para su movilización...

En noviembre de 2004 empezó a temblar y decir incoherencias; pensamos en lo peor y lo llevamos de emergencia al hospital.  Falsa alarma. Los signos vitales estaban en perfectas condiciones; únicamente se le puso un gotero para hidratarlo...  El comentario entre nosotros, cuando el doctor nos dijo que no tenía nada, fue:

-         Siente necesidad de que estemos pendientes de él...

-         Necesita llamar la atención...

-         Nos volvemos niños celosos...

La voluntad era fuerte, pero el cuerpo ya no le respondía..., hasta que una noche, queriéndose levantar de la cama, se cayó y se rompió el fémur.   Fue el comienzo del final... El médico le dijo que no podía caminar más, porque la pierna no lo aguantaba, que debía usar la silla de ruedas para trasladarse de un lugar a otro, que no estuviese mucho tiempo en la cama porque los pulmones se llenaban de agua, que no dejara las medicinas diuréticas...

Era normal ver al P. Ocharan en su silla de ruedas, paseando por la terraza una o dos horas antes de ir a dormir... La muchacha que lo llevaba, agotada, pedía relevo y otra persona la relevaba para empujar la silla... 

Mauro pedía todos los días al Señor y a la Virgen que lo llevaran al cielo. Que ya estaba cansado de vivir... Rehusaba las medicinas porque, según él, le dañaban el estómago y además no las podía tragar...  También rehusaba las inhalaciones salinas, recetadas para ayudar a limpiar los pulmones...

El día 19 de Septiembre de 2005, el P. Superior partió hacia Managua para la Reunión de Superiores locales... La despedida fue normal:

-         hasta pronto, Padre Mauro; Déjese cuidar y no se quede mucho en la cama...

Al día siguiente se le complicó el pulmón; la Comunidad entera acudió a darle la Santa Unción y el Viático... Estaba mal, pero nadie se imaginaba que la partida era inminente... Irañeta lloró largamente. Esa noche, como de costumbre, “China” quedó con él rezando el rosario, hasta que logró dormirse...

La muerte le sobrevino calladamente; según el doctor fue una muerte dulce; la muerte que sobreviene a quienes están expuestos al gas carbónico...  Eran las tres de la mañana del 21 de Septiembre de 2005.

Inmediatamente se llamó al doctor, que había estado hacía unas horas en casa, y llegó inmediatamente. Lo examinó y dio el parte médico de defunción. Se llamó a la Funeraria y se puso en cuarto frío... El calor tropical no permite tener en la casa los cadáveres.

Funeral a las 11 del 22. Presidió Mons. Carlos M. Ariz, Obispo Emérito de Colón, gran conocedor del P. Ocharan por los años de trabajo en el Vicariato. Llegó Mons. Pedro Hernández Cantarero, Vicario de Darién.

Las palabras de Mons. Ariz, en la homilía,  fueron de ánimo, esperanza y agradecimiento.

-         De agradecimiento a Dios Padre por habernos dado un misionero claretiano para Centroamérica como el P. Mauro Ocharan, que desde su llegada a estas tierras se dedicó en alma y corazón a la evangelización, especialmente entre los más pobres. Insiste en la pobreza evangélica que durante su vida caracterizó al misionero. Recuerda: “Un día, estando yo en mi oficina, en la casa cural, la secretaria me llamó y me dijo algo asustada, que en el sala de espera lo buscaba un mendigo para que le diera alguna limosna.  Yo me acerqué a ver el tal personaje y me llevo la sorpresa de que se trataba del P. Mauro Ocharan, que venía a mi despacho a consultarme alguna actividad pastoral”.

-         También hay que destacar que desde su llegada a Centroamérica, nunca regresó a su tierra natal y muy, pero muy raras veces escribía o contestaba las cartas de sus familiares. A lo mejor tratando de poner en práctica lo mandado en el Evangelio.

-         Pido a dios que la muerte del misionero, que durante tantos años sirvió a la Iglesia, sea hoy semilla de muchas vocaciones a la Vida Religiosa.

La Eucaristía transcurre con serenidad y solemnidad. Al final, se le da el último adiós terrenal. Mons. Ariz y Mons. Pedro esparcen agua sobre su féretro, se entona el canto de salida, los sacerdotes toman el ataúd y lo trasladan hacia la carroza que espera en la puerta del Santuario.

Cenizas.

Al día siguiente, a las once de la mañana, la Comunidad de la Residencia celebra la Santa Misa en su Capilla, presentes las cenizas del P. Mauro Ocharan. Preside la Eucaristía Mons. Pedro Hernández, asistimos todos los miembros de la Comunidad, presentes en Panamá, y un grupo de seglares. Luego, con toda privacidad, se llevan a la cripta del Santuario donde esperan, con todos los hermanos Claretianos muertos en Panamá el día de la resurrección.

TAMBORITO PARA MAURO

(Se canta con música; de "Tamborito panameño")

Hoy celebra cumpleaños

nuestro Padre Mauro Ocharan

y aunque son ochenta y tres

fresca y joven tiene el alma

 

Es austero nuestro Mauro

poco come y poco gasta

pero es alegre y fraterno

y jocoso cuando charla

 

Hoy tus años (3 v.) celebramos

Que Dios te bendiga siempre

Que Dios te bendiga, Mauro.

 

Si saber quieres de Cémaco,

de Pedrarias o Nicuesa

de Enciso o Juan de la Cosa

o de historias panameñas,

Si seguir quieres las rutas

de Colón y parentela,

o del gran maese Diego

Mauro pronto te lo cuanta

 

                    Hoy tus año

 

Del origen del Darién

de sus selvas y poblados

de ríos y fundaciones

sabe más que un titulado

 

Cuidadito cuando hables

de Jaqué y sus colombianos

de La Palma o de Yaviza

o de Metetí cercano

 

                    Hoy tus años...

 

Y os diré para acabar

sobre Mauro el cumpleañero

que ha sido cual siervo fiel

de Claret su Misionero

Por eso en tu fiesta, Mauro,

con fraterno amor y afecto

para ti este tamborito

tamborito panameño

                   Hoy tus años...