No todos los religiosos que estuvieron en la guerra, y escaparon de la muerte, volvieron al Seminario. Mauro debía examinarse de alguna materia filosófica. ¿Tenía miedo de presentarse frente a la terna de profesores? ¿Sentía miedo de volver al horario del Seminario, después de la libertad vivida durante la guerra? ¿Había perdido las ilusiones misioneras?
El P. Mascaró, Maestro de Novicios en Vic, respondía a unos Novicios que acusaban a otros de fumar a escondidas:
- Déjenlos, hermanitos, déjenlos, suficiente han hecho con volver a la Congregación.
Mauro se resisitió. Es significativa la carta que le escribió Ildefonso, en estos momentos de zozobra.
Santo Domingo, 5-9-39
Mi querido hermano: Muchos me preguntan esta temporada por ti, a ver si vendrás pronto, etc., y yo les contesto que no sé dónde andas, pero que supongo que ya estarán en Beire, a donde te envié el otro día una tarjeta con Teodomiro que pasó por aquí antes de ir a Beire. Por eso me ha sorprendido la carta en que me dice el padre que estás por ahí sin ánimos al parecer de ir a ninguna parte; tanto más cuanto que tus cartas respiraban algo más de decisión. ¿Por qué así, querido Mauro? No creo que tengas fuertes motivos para obrar de ese modo; lo que supongo que habrá es ese miedo e indecisión a entrar de nuevo en la vida de comunidad; cosa que también a mí me acontecía antes de venir, pero que se disipó como el humo apenas pisar en el Colegio. No es duro esto, no creas: yo también fui alguna vez a los toros, al cine, al teatro, etc., y sin embargo son cosas que no llenan y que puede uno pasar sin acordarse de ellas; y esto no porque crea que estás aficionado a eso, sino porque siempre, y con moderación, como sé que lo hacías, te servía de solaz; no hacen falta aquí esas cosas,; no te puedes figurar lo tranquilo que uno vive. ¿Qué hay que estudiar? pero si no te faltan más que cuatro años; has hecho nueve y ¿lo vas a dejar ahora? ¿Ahora que puedes ya ver el fruto al ojo te vas a arredrar? Ánimo, Mauro! Te lo digo de nuevo, no se te hará pesada la vida ésta; lo digo yo y lo dicen todos los que hemos vuelto, desde Castresana hasta Robustiano, que llegó el último y nos enfadamos cuando algún padre nos pregunta si se va pasando la morriña. No juzgues a priori; haz siquiera la prueba y vive unos días de Colegio; sé hombre de juicio.
Fuera de que como ya sabes, si todavía estás obligado con votos, tienes obligación de volver al Colegio hasta cumplir, a nos er que tengas tan fuertes motivos que te pueda conceder el P. Provincial pasar lo que te falta en el pueblo, ya que puede conceder hasta seis meses.
No seas ligero, querido hermano; piénsalo bien con seriedad, a la luz de la fe, de la eternidad, de la caducidad y vacío del mundo, del abuso de las gracias, etc. Ruega al Señor que te ayude, pide mucho a la Sama. Virgen. Ya he comenzado yo también a rogar a tu intención y lo haré conel fervor posible hasta conocer tu buena determinación, porque la espero buena de tu juicio y seriedad.
No te puedes figurar la impresión que me ha causado esta noticia; yo que esperaba de un día a otro, carta tuya desde Beire en que me dijeras que pronto, para comienzos de curso, vendrías aquí y me saltas con ésta. Mauro, te lo pido de veras, no temas, sé valiente. Que te costará ganar Ética? Vamos no seas tonto; ya sabes lo que es Etica, lo poquísimo que nos exigen a los soldados (quizás nos dispensen a todos un año). Lo buenísimo que es el P. Prefecto de Beire... Mauro, no seas así.
Ya que estás ahí, da recuerdos de mi parte a los de mi edad que haya por ahí. Yo quedo esperando tu determinación que deseo me la comuniques cuanto antes y sobre todo esperando abrazarte de nuevo vestido con el uniforme de los Hijos del Inmaculado Corazón de María.
Perdóname, si alguna carta he tratado con menos amor que el que debe reinar entre hermanos; prometo enmendarme, ahora quedo esperando tu carta.
Tu hermano que mucho te quiere
Ildefonso, cmf.
Parece que esta carta movió los sentimientos misioneros de Mauro y
se llegó a Beire para examinarse de Filosofía. Estuvo un día. No se examinó. Era alumno aventajado. (Marcos Irañeta)
Mauro estudió teología en Santo Domingo De la Calzada, donde recibió las Ordenes Sagradas.
Tenemos los respectivos rescriptos de los pasos dados hasta la Ordenación Sacerdotal:
- La Tonsura el día 20 de diciembre de 1940.
- Las cuatro órdenes menores los días 21, 22 de diciembre de 1940.
- El Subdiaconado, el 11 de Julio de 1943.
- El Diaconado, 5 de Septiembre de 1943.
- Presbiterado, el día 12 de Septiembre de 1943.
Todo en la Iglesia de San Francisco de Asís de Santo Domingo de la Calzada, por el Obispo de Calahorra, Fr. Joaquín F. Oláiz y Zabalza, O.M.Cap.
El P. Cándido Bajo le escribe con fecha de ese mismo día, 12 de Septiembre de 1943.
R. P. Mauro Ocharan.
Muy amado padre: Con gran satisfacción le doy por vez primera ese tan anhelado título, al que no dudo que V. R. responderá por su conducta piadosa y formal y su apostolado serio y religioso. Le beso sus manos recién consagradas y le doy mi más cordial enhorabuena.
Ha sido destinado al Colegio de Las Arenas. Véngase cuanto antes a partir del día 15.
Su afmo. h y s. C. Bajo, cmf.
Un año más tarde recibe carta del Secretario General:
Madrid, 4 de Septiembre de 1944
R. P. Mauro Ocharan
Rdo. y amado Padre: Por orden del Rmo. P. General me es grato comunicarle que debe V.R. prepararse para ir destinado al Perú, en la fecha que se le comunicará oportunamente. Tenga la bondad de contestar aceptando el destino, o manifestando si tiene algún reparo que oponer.
Permítame que le felicite por esta designación que no dudo ha de ser de su agrado y le ha de proporcionar grande bienes y consuelos.
De V.R afmo. in C.M. y s.s.
Ireneo Díez, cmf.
No hemos encontrado la carta respuesta del P. Mauro Ocharan, pero imaginamos que había razones suficientes para anular ese destino. Entre ellas podemos apuntar la muerte de su hermano Ildefonso en 1940 y la del papá. Era demasiado golpe para la mamá quedarse en poco tiempo sin el marido, sin un hijo ya próximo al Sacerdocio y la ida del otro hijo a América. Adviertan mis hermanos que los destinos en aquellos tiempos eran definitivos y sin vuelta a la patria... Queda, por tanto el P. Mauro en Las Arenas como rofesor. Tenemos las listas de los alumnos con sus respectivas notas trimestrales, examen de fin de curso y nota definitiva. Incluso la lista de los que han sido aplazados y deberán repetir examen en Septiembre o repetir el curso.
En noviembre de 1944, el obispo de Vitoria le escribe esta carta:
Hallándose en la actualidad vacante el cargo de Capellán de la Comunidad de Religiosas de la Bienaventurada Virgen María, establecidas en Las Arenas, venimos en nombrar y por las presentes nombramos al R. P. Mauro Ocharan, C.M.F., cargo que desempeñará por tiempo de Nuestra Voluntad con las obligaciones y derechos que mutuamente acordaren el mencionado Padre y la Superiora de la Comunidad indicada.
Vitoria, 27 de Noviembre de 1944
Carmelo, Obispo de Vitoria.
Junto a la carta del Obispo, encontramos una nota, escrita a máquina, que dice:
El tiempo de Noviciado está reservado exclusivamente a la formación religiosa y ello implica gran regularidad, por lo que se ruega a las familias de Novicias y Postulantes, tengan la bondad de atenerse a los siguientes puntos:
¿Son las normas que le dio la Madre Superiora al recién nombrado Capellán?
La desviación de la columna se iba haciendo cada vez más notoria. Su hermana Jovita decía que era de herencia: Su padre murió todo encorvado y su hermana Mercedes también sufría de la misma enfermedad.
Motivo de mucha pena fue para él cuando el P. Charles Alcalá le llevó a un médico de la Zona del Canal y el médico diagnosticó: “Es tarde. No se puede hacer nada. Cada día irá empeorando”, como así lo conocimos. Sé que el P. Mauro lloró repetidas veces. (P. Irañeta)
Si olvidamos la desviación de la columna, que cada vez se le fue acentuando más y que le hizo sufrir mucho psicológicamente, e, incluso, llorar repetidas veces, la salud del P. Mauro era buena; yo diría que muy buena, a juzgar por las correrías que hizo en estas tierras panameñas.
Cierto que el 18 de Enero de 1946, con tres años de Sacerdocio, el Dr. Casaseca de Zamora escribía:
H. D. Mauro Ocharan
Diagnóstico: Probable tumor blanco de Pie. Sin que se aprecie lesión ósea.
Tratamiento: Tendrá que inmovilizarse su pie con un vendaje escayolado al que se le agregará un dispositivo para la marcha, eso lo tendrá que tener durante bastante tiempo, de momento hasta el verano que se le quitará para darse baños de sol.
Tendrá que tomar de yodo 10 gotas antes de las dos comidas, durante 15 días descansando otros 15.
De Calcio dos comprimidos después de las comidas durante un período de 2 ó 3 meses seguidos.
Alimentación corriente.
Con este vendaje podrá permitirle que ande, siempre que no sea excesivo.
Dr. Casaseca
Mauro añade:
Salaverri me ha dicho que es una artritis reumática que tengo que tratar con bálsamo (friegas), un vendaje con algodón y venda siéndome convenientes unas botas de pico puro.
Trabajar en el Vicariato y tener malaria, en aquellos años, era algo común a todos los misioneros. Mauro la tuvo, y habrá pocos que se escapasen de ella si llegaron al Vicariato antes de los ´70.