LA GUERRA
Entre los muchísimos papeles que guardó Mauro, tenemos varios relacionados con su “servicio militar”:
Regimiento de infantería América Núm. 23
El Soldado Mauro Ocharan Alonso, hijo de Evaristo y de Encarnación, perteneciente al reemplazo de 1939 se incorporó a este Regimiento el 6 de Febrero de 1938 en virtud de Orden Circular de ... de..., prestando sus servicios en esta Plaza, por gozar de los beneficios de la Orden Circular de 18 de Octubre de 1936, El 24 de Febrero de 1939 salió al frente, donde ha permanecido hasta el día de la fecha, en que marcha a su residencia por haberle sido concedida prórroga de 2 clase por Orden del General Jefe de la 6 Región Militar de 9 de Agosto de 1939, siendo licenciado el día de la fecha en virtud de.... fijando su residencia en Santo Domingo de la Calzada Ayuntamiento de ..., Provincia de Logroño.
Pamplona 21 de Agosto de 1939
Guillermo Soler y Nogales, Capitán de la I Compañía del Tercer Batallón del Regimiento de Infantería América, N. 23
CERTIFICO: Que en Soldado Mauro Ocharan Alonso, perteneciente al reemplazo de 1939, del ayuntamiento de Pobes (Álava) viene prestando sus servicios militares en esta compañía de mi mando desde el día 1 de marzo de 1939 hasta el día de la fecha, que en virtud de lo dispuesto por la superioridad le es concedido el licenciamiento, por haberle sido concedido los beneficios de segunda clase.
Este soldado durante su permanencia en la misma ha observado una conducta intachable y gran adhesión a la Causa Nacional. Tomó parte en las operaciones que fueron llevadas a cabo desde su ingreso por esta Compañía en el frente de Levante (Castellón).
Y para que Conste y Surta los efectos procedentes a petición del interesado expido el presente, con el visto bueno en Castellón de la Plana a veinticuatro de Agosto de mil novecientos treinta y nueve, AÑO DE LA VICTORIA.
Guillermo Soler y Nogales
V.B. El Capitán Jefe del Bón.
Anastasio Roldán
Sabemos que estuvo en Pamplona, en la Compañía Antigases con sede en la Plaza de Toros, al frente de un pelotón de “frailes”. Todos, en las mismas condiciones de soldados de segunda por ser religiosos.
Su Cartilla Militar lo tiene catalogado así:
El Soldado MAURO OCHARAN ALONSO, es hijo de Evaristo y Encarnación. Nació en Poves, (sic), Partido judicial de Laguardia, Provincia de Álava, el día 8 de noviembre de 1918. Alistado en Beire Provincia de Navarra. Su Profesión Corazonista. Pueblo de residencia: Sto. Domingo la Calzada, (Logroño), Colegio Mayor.
Según esta Cartilla, es licenciado el día 17 de noviembre de 1941. Luego trae las fechas de las distintas revistas anuales: Las Arenas, 1943-45, Zamora, 3 de Enero de 1946.
Mauro quiso conocer su tierra vasca e hizo una visita a San Sebastián. (Falta la página 1) No sabemos si antes de volver al Seminario, una vez licenciado de la mili, o teniendo la carta de destino a América. La última frase de este escrito da pie para pensar...
Por feliz coincidencia está, en la frontera el comandante Troncoso aquél cuyas hazañas llenas de arrojo y patriotismo pusieron en jaque a Blum y a su compinche Cot brindando abundante material a la charlatanería periodística. Provisto del correspondiente salvoconducto y acompañado de los excelentes amigos Bienve y Angelita me encamino a Irún. La ciudad está convertida en un montón de ruinas y escombros. A eso han reducido la bella ciudad norteña las vandálicas huestes rojas capitaneadas por oficiales extranjeros pertenecientes a los cuadros de reserva francesa y belga según afirma Pag 135, donde doy cita a mis lectores, Manuel Aznar en su Histeria Militar de la Guerra de España “Edición Idea" S.A. Madrid. Irún quedaba pues reducida a la quinta parte y sus habitantes presa del pánico, errantes y dispersos y hacía un llamado de paz; el pabellón español que desde el fuerte de San Marcial saluda el "volver riente de la primaveral". Un ¡hurra! a los vencedores y una oración por los caídos.
Sigo en marcha veloz a San Sebastián, la ciudad aristocrática, la reina del Cantábrico. Los destrozos causados por la guerra son insignificantes. Ocupada la ciudad de Irún, cortada toda la comunicación con la frontera francesa en el Pirineo occidental era locura incalificable el tantear siquiera la resistencia y así, la linda capital Guipuzcoana se rindió hechicera a los Nacionales. San Sebastián está en plena normalidad y mezcla sus estrepitosas risas con el ruido apacible de las olas que en Incesante vaivén besan sus encantadas playas. Aquí me pago el primer banquete en regla, Quiero darme cuenta de visu si en la España liberada se muere uno de hambre. La mesa es abundante y suculenta, no faltan los aperitivos vino, sidra... y, café. Todo por nueve pesetas menos de un dólar. Ya empiezan a caer las cataratas y a desvanecerse los prejuicios.
Recorro la ciudad llena de encantos. Visito detenidamente la Exposición de Guerra". E1 edificio es soberbio. A la entrada dos enormes tanques rusos denuncian la descarada intervención soviética en el conflicto español. En las diversas dependencias está netamente clasificado el armamento capturada a los rojos. Cada ejemplar lleva un marbete donde se consigna con precisión matemática el número de cañones, fusiles, ametralladoras, etc. etc. Su valor en pesetas y el lugar de procedencia. Allí ,ante la lógica convincente de los hechos, se desvanece, como por ensalmo, todo ese cúmulo de mentiras que gobernantes sin conciencia propalaron por la radio y por el documento oficial. Allí, pasan en vergonzoso desfile naciones que adormecidas por su tradicional catolicismo, fueron irrisorio juguete de la Internacional comunista.
En tren me dirijo a la capital vasca. Dos móviles me mueven a ello; examinar de cerca el famoso cinturón de hierro y darme cuenta cabal del catolicismo vasco.
Como una N.B. hago notar aquí que en mi opinión el "sentimiento vasco" ha sido cínicamente explotado por unos cuantos politicastros advenedizos, egoístas y ambiciosos que han visto en esa plataforma natural un andamio propio para encumbrarse sobre las espaldas de sus correligionarios al pináculo del mando. Un sano regionalismo tal y cómo lo entiende y predica el Ilustre publicista Domingo Arrese no puede ser perjudicial a la Patria antes bien el robustecimiento de los miembros da contextura y solidez al único cuerpo, España. Pero pronto, espíritus sutiles o mal intencionados, tuercen los fines y de un sentimiento natural y legítimo hacen banderín de campaña. Lástima da el ver cómo espíritus selectos se han dejado embaucar por esos anfitriones de salón y han renegado a la Nación que les vio nacer.
Los estragos materiales no son de mucha consideración en la ciudad vasca. Creía yo, y la opinión me la habían formado las muchas revistas y periódicos que he leído, que Bilbao, al igual que Irún, era un inmenso montón de escombros. Es una solemne mentira. Cierto que aquí y allí se ven ruinas pero no es para tanto y el espíritu progresista del pueblo vasco, secundando los planes del gobierno, ha reparado, en breves meses, los estragos que ocasionaron la embriaguez separatista de algunos días. Bilbao ofrece aspecto normal de una ciudad progresista e industrial.
En el funicular subimos al monte Archanda. El bello palacete, que se levantaba en la planicie, está materialmente acribillado a balazos. A nuestros pies está Bilbao con sus altísimas chimeneas que con su abundante penacho de humo, predican la laboriosidad de este pueblo tan despiadadamente explotado por unos cuantos politicastros sin patria y sin conciencia. El panorama es espléndido. La tarde está despejada y ofrece una vista encantadora. Allá, ,a lo lejos, la gigantesca cruz al General Mola. Las mañanas en Bilbao son brumosas y una niebla densa y blanquecina obstaculiza la visión, pero las tardes son encantadoras Por allí queda el cinturón de hierro". No me di por satisfecho y quise acercarme al lugar y cerciorarme de la magnitud de la empresa que había llevado a cabo la locura roja. Estoy delante del famoso "cinturón de hierro" la línea Maginot en miniatura como la llamaban, haciéndoseles la boca agua, los estafadores de los dineros y de la credulidad del pueblo. El trabajo se efectuó bajo la dirección de Mr. Monnier, técnico francés en fortificaciones v la descripción nos la obsequia en estos términos, un corresponsal francés a quien cedo gustoso mi pluma.
"Esta posición, la del cinturón de hierro, comprende tres líneas de trincheras. Tales trincheras de una profundidad media de dos metros, dotadas de numerosos refugios subterráneos, están bien trazadas. Las plataformas para automáticas, especialmente numerosas, han sido racionalmente construidas a fin de asegurar un tiro capaz de producir los máximos vacíos en las filas enemigas Delante de las trincheras se cuentan, según los sectores, hasta cinco órdenes de alambradas espinosas, batidas todas por fuegos cruzados de ametralladoras. Galerías bien protegidas contra los tiros de enfilada del enemigo unen los principales elementos de la defensa."
El General Belforte amplia los detalles: "E1 cinturón de hierro, fue adquiriendo mayor consistencia. Las trincheras habían sido cubiertas, en muchos puntos, con grandes troncos de árboles y con tierra; se había creado gran cantidad, de puestos de cemento armado para una o dos ametralladoras en los puntos tácticos más idóneos, y plazoletas para la artillería; algunas piezas oportunamente apostadas, podían batir de cerca, con tiros ajustados, los lugares obligados de paso"
A pesar de toda esta perfección técnica el "cinturón de hierro” adolecía de graves errores que el Generalísimo descubrió pronto desde uno de los observatorios del mando. Tenía un desarrollo amplio para las fuerzas disponibles, se hallaba demasiado cerca de la ciudad, habiendo sido tan neciamente confiados que no hicieron trincheras de reserva, de modo que roto el cinturón no tenían otro remedio que entregar la ciudad y escapar a la desbandada. Esto sucedió, efectivamente.
A primera vista "el cinturón de hierro" parece inexpugnable. El guía, un bilbaíno de pies a cabeza, repitió con infantil candor las versiones necias que habían propalado los rojos para calmar al pueblo justamente irritado contra sus embaucadores. Son tan inverosímiles y estúpidas que las consigno aquí para que vea el lector la mala fe de los separatistas rojos. Decían unos, que el ingeniero era un fascista disfrazado que trabajaba según los planes elaborados en el comando nacionalista, otros sostenían que el técnico, una vez terminado el cinturón, se escapó del campo rojo y se pasó a los nacionalistas a quienes entregó, por cuantiosas sumas, todos los planes e indicó el punto débil por el que deberían atacar. Había que calmar al pueblo y como a los soldados que guardaban el sepulcro de Cristo, la mentira les pareció el medio más expedito y a ella echaron mano sin el menor escrúpulo.
Otro móvil que me inclinó poderosamente a ir a Bilbao fue la tan debatida cuestión religiosa. El pueblo vasco en España y en el extranjero goza de excelente reputación de pueblo religioso, sobrio, moral, trabajador. Quise darme cuenta de visu de la certeza de estos asertos, y a fe que no quedé defraudado. Por qué un pueblo tan católico, tan moral, empuñó las armas contra su Dios? Son estas aberraciones humanas inexplicables, además, el bajo pueblo narcotizado por el ideal de "independencia" de "libertad" que a diario les predicaban políticos baratos y sacerdotes extremistas, se dejaron arrastrar cual mansos corderos que por una de esas transformaciones inauditas se cambiaron en feroces hienas. No se puede dudar de la religiosidad del pueblo vasco. Vaya una muestra.
Vas a ver, me decían Bienve y Angelita, cómo es el pueblo vasco. Fíjate bien. Recorreremos España pero en ninguna parte de nuestra querida verás esa escrupulosidad moral que reina entre las muchachas vascas. No veras a ninguna de 15 años para arriba que vaya sin medias, moda repugnante que hoy ha invadido hasta los pueblos más insignificantes de Europa y América.
Ya prevenido agucé más la vista y tengo que confesar que mis acompañantes no exageraron ni en un ápice.
Después de dar vueltas por la ciudad, de visitar los altos hornos, en cuyas altísimas chimeneas está escrito en caracteres blancos el nombre de Franco tres veces repetido, nos despedidos hasta el día siguiente que nos dimos cita en Nuestra Señora de Begoña.
Bilbao duerme el profundo sueño de la tranquilidad después de tantas noches de sobresalto y desasosiego... El ángel de la noche ha removido las gruesas frazadas y la ciudad industrial aparece envuelta en tenue gasa de cenicienta neblina enredada en las gigantescas chimeneas de sus fábricas. Sus moradores, embozados en sendos tapabocas de felpa, se dirigen a sus quehaceres ordinarios... La mañana es fría y el vientecito que baja de la montaña acaricia los rostros con mano helada. Me dirijo, acompañado de mis buenos amigos, a Nuestra Señora de Begoña. En la escalinata que da acceso al santuario, un grupo de jóvenes doncellas se quita zapatos y medias para subir descalzas los numerosos escalones. Devoción sazonada con sacrificio. Multitud de gente bajaba y subía al templo ,rosario desplegado y sin proferir palabra. Devoción custodiada por el recogimiento. El recinto está atestado de fieles devotos. No hay ni un rinconcito vacío. Se han dado cita jóvenes, gente madura, viejos; los tres ejes de la vida rinden a Dios el homenaje de su filial tributo. Jóvenes incautos mecidos aún en la hamaca de la inocencia por las ilusiones de oro; hombres maduros que aprietan, con ambas manos, el laurel de la juventud que rápido se deshoja, la senectud que con paso indeciso y mano temblorosa abre la puerta de la eternidad. ¡Qué cuadro! Dios, en su infinita misericordia, perdonará los extravíos de un pueblo que en un momento de inexplicable ceguera enfiló los fusiles y prendió la tea para arrojarlo de su propia casa.
He permanecido varios días en Bilbao, volveré a esta ciudad para tomar el vapor que me llevará a tierras americanas. Dejo Bilbao y voy a MADRID.
No todos los religiosos que estuvieron en la guerra, y escaparon de la muerte, volvieron al Seminario. Mauro debía examinarse de alguna materia filosófica. ¿Tenía miedo de presentarse frente a la terna de profesores? ¿Sentía miedo de volver al horario del Seminario, después de la libertad vivida durante la guerra? ¿Se habían enfriado las ilusiones misioneras? El P. Mascaró, Maestro de Novicios en Vic, respondía a unos Novicios que acusaban a otros de fumar a escondidas:
- Déjenlos, hermanitos, déjenlos, suficiente han hecho con volver a la Congregación.
Es significativa la carta que le escribió Ildefonso, en estos momentos de zozobra:
Mi querido hermano: Muchos me preguntan esta temporada por ti, a ver si vendrás pronto, etc., y yo les contesto que no sé dónde andas, pero que supongo que ya estarán en Beire, a donde te envié el otro día una tarjeta con Teodomiro que pasó por aquí antes de ir a Beire. Por eso me ha sorprendido la carta en que me dice el padre que estás por ahí sin ánimos al parecer de ir a ninguna parte; tanto más cuanto que tus cartas respiraban algo más de decisión. ¿Por qué así, querido Mauro? No creo que tengas fuertes motivos para obrar de ese modo; lo que supongo que habrá es ese miedo e indecisión a entrar de nuevo en la vida de comunidad; cosa que también a mí me acontecía antes de venir, pero que se disipó como el humo apenas pisar en el Colegio. No es duro esto, no creas: yo también fui alguna vez a los toros, al cine, al teatro, etc., y sin embargo son cosas que no llenan y que puede uno pasar sin acordarse de ellas; y esto no porque crea que estás aficionado a eso, sino porque siempre, y con moderación, como sé que lo hacías, te servía de solaz; no hacen falta aquí esas cosas,; no te puedes figurar lo tranquilo que uno vive. ¿Qué hay que estudiar? pero si no te faltan más que cuatro años; has hecho nueve y ¿lo vas a dejar ahora? ¿Ahora que puedes ya ver el fruto al ojo te vas a arredrar? Ánimo, Mauro! Te lo digo de nuevo, no se te hará pesada la vida ésta; lo digo yo y lo dicen todos los que hemos vuelto, desde Castresana hasta Robustiano, que llegó el último y nos enfadamos cuando algún padre nos pregunta si se va pasando la morriña. No juzgues a priori; haz siquiera la prueba y vive unos días de Colegio; sé hombre de juicio.
Fuera de que como ya sabes, si todavía estás obligado con votos, tienes obligación de volver al Colegio hasta cumplir, a nos er que tengas tan fuertes motivos que te pueda conceder el P. Provincial pasar lo que te falta en el pueblo, ya que puede conceder hasta seis meses.
No seas ligero, querido hermano; piénsalo bien con seriedad, a la luz de la fe, de la eternidad, de la caducidad y vacío del mundo, del abuso de las gracias, etc. Ruega al Señor que te ayude, pide mucho a la Sama. Virgen. Ya he comenzado yo también a rogar a tu intención y lo haré conel fervor posible hasta conocer tu buena determinación, porque la espero buena de tu juicio y seriedad.
No te puedes figurar la impresión que me ha causado esta noticia; yo que esperaba de un día a otro, carta tuya desde Beire en que me dijeras que pronto, para comienzos de curso, vendrías aquí y me saltas con ésta. Mauro, te lo pido de veras, no temas, sé valiente. Que te costará ganar Ética? Vamos no seas tonto; ya sabes lo que es Etica, lo poquísimo que nos exigen a los soldados (quizás nos dispensen a todos un año). Lo buenísimo que es el P. Prefecto de Beire... Mauro, no seas así.
Ya que estás ahí, da recuerdos de mi parte a los de mi edad que haya por ahí. Yo quedo esperando tu determinación que deseo me la comuniques cuanto antes y sobre todo esperando abrazarte de nuevo vestido con el uniforme de los Hijos del Inmaculado Corazón de María.
Perdóname, si alguna carta he tratado con menos amor que el que debe reinar entre hermanos; prometo enmendarme, ahora quedo esperando tu carta.
Tu hermano que mucho te quiere
Ildefonso, cmf.
(Carta desde Santo Domingo del 5-9-39)
Parece que esta carta movió los sentimientos misioneros de Mauro y
se llegó a Beire para examinarse de Filosofía. Estuvo un día. No se examinó. Era alumno aventajado. (P. Marcos Irañeta.)