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1954 – 1957 Catedral de Colón, con el encargo de la Costa Abajo, Panamá En Julio de 1954 se hacen los cambios trienales en Centroamérica y el P. Mauro Ocharan es destinado a la Catedral de Colón para hacerse cargo de la Costa Abajo. Podemos leer algunas líneas escritas por el cronista de la Catedral: El día 21 (de Julio de 1954), tomó posesión de su cargo el nuevo R.P. Superior, R. Alvarado. A continuación juramentó al P. Antonio Román, Ministro y Consultor 1°. Se incorporan a esta comunidad los PP. Román y Ocharan. Día 10 (de Agosto de 1954). El P. Ocharan celebra en Chagres la fiesta Patronal de San Lorenzo, ayudándole el P. Alonso a cantar la misa.
Mapa de la Costa Abajo, desde Colón hasta Belén-Calovébora 31. El P. Ocharan celebra en Coclé (del Norte), la fiesta de Sta. Rosa con procesión larga y algunos bautizos, pasando mil privaciones. La comunidad practica el retiro mensual. Día 3, Abril de 1955. Empieza la semana Santa con las solemnes funciones del D. de Ramos, actuando el Exmo. Sr. Obispo. Procesión, misa Semi-Pontifical = Preste: R.P. Alvarado, acompañado de los PP. Ochoa y Ocharan. Jueves Sto. 7. En la noche solemne canto de Maitines – fervorosa Hora Santa predicando el P. Ocharan. 13. San Antonio. Junio de 1955. El P. Ocharan fue a Coclé del Norte para celebrar varias funciones y visitar sus fieles. Pero es más interesante poder leer directamente lo que el P. Mauro va escribiendo en su diario personal. Durante tres años se hará cargo de los pueblos de la Costa Abajo. Los medios de locomoción los irá adivinando el lector conforme vaya adentrándose en los escritos del P. Mauro. Tendríamos material para llenar centenares de páginas, pero nos contentamos con copiar, como ejemplo de sus andanzas, el mes de Octubre de 1956. No ha habido razones especiales para elegir este mes, sino la de ser el primer relato que encontramos en las libretas de apuntes. Este ir y venir por los pueblos de la Costa Abajo, como por las islas de Kuna Yala, Costa Arriba y Darién, fue tónica constante del quehacer misionero del P. Mauro Ocharan. Quisiera que se fijaran: en el rezo, en las comidas, en las travesías de un lugar a otro, en los apuros por satisfacer lo más apremiante de la naturaleza... 2 Octubre de 1956. (Aquí empiezan sus notas, por la pérdida de su libro anterior.) Como a las once y cuarto salimos de Colón en le “Morenci”. No éramos muchos; el viaje bueno tocando brevemente en Río Indio y Gobea. A las cuatro estábamos entrando por el Río Miguel. Por una cosa o por otra no dije el Rosario, salí un poco y bastante tarde empecé el oficio . 3. Misa como a las siete asistiendo bastantes mujeres; me desayuné donde Rita; a caminar por el pueblo, hacer crucigramas. Compré tres tazas de arroz y con eso comí. No estaba Gago Lowe. El domingo estuvieron predicando unos evangelistas. A las dos y veinticinco de la tarde para el Huásimo con el Sr. Mariote, Agustín Brito, etc., llegando a las cuatro menos diez. Buen recibimiento; cené, un vaso de chocolate con las maestra Reseño; tuvieron junta en la iglesia para atar diversos cabos y luego donde Camarena, donde estuve como hasta las nueve y media. Luego recé el Oficio y a dormir. El pueblo está bastante seco; por la mañana subí al caño a medio exorcizar una casa donde (en sus alrededores) se oyen como ruidos de latas, acompañados de algo como torbellino. 4. Dije misa sin mucha asistencia, a pasear algo, comer donde Fermín, leer, ensayo... Llovió regular por la tarde. Un Rosario regular. Uno va a las casas y por cortedad o lo que sea no te ofrecen nada; de comer no estoy mal y de descomer, pues ya se sabe, madrugar para echar el paquete al río; el jueves por la tarde hubo un gran ventarrón que no causó ningún desperfecto en el pueblo. El día cinco lo pasó poco más o menos como el día anterior, visitando casas, haciendo algún crucigrama, por la tarde ensayando cánticos; llovió por la tarde continuando el agua hasta la hora del reseño, en general poco trabajo. El día seis tuve misa regular, me desayuné, alguna visita, ayudar a pilar a Segunda, en sayo de cánticos... como al medio día vinieron dos mayordomos con sus santos. Se ve ciertos celos y envidietas entre las nuevas y las viejas presidentas. tuvimos un buen rosario. Tuve buena misa, pero sin ninguna confesión, ni comunión. Arreglar un poco el anda y como a las doce comencé los bautismos. La gente anda muy mal de plata. Toda la tarde lloviendo como desde las cuatro y parecía que como a las seis iba a escampar, pero nada. Toqué para el rosario, bastante concurrido y con muchos cánticos y les dije que el día siguiente tendría la procesión. 8. Después de la misa, como a las ocho menos veinte comenzamos a chapotear por el pueblo metiendo las piernas en el barro hasta más arriba de los tobillos. No hicimos el recorrido acostumbrado y nos duró como una hora escasa. Alfredo Martín en vez de decir que el incienso lo tiene bendecido, dice que lo tiene confesado; hubo mucha chicha y guarapo, pero no mucho ron. Pasé la fiesta haciendo dos bautizos, bendiciendo incienso, caleñe, agua... Leí regular, un buen reseño y me acosté tarde. Comencé la misa bastante tarde y a preparar el viaje saliendo par Miguel a las ocho y veinticinco con el Sr. Alfredo; llegamos al pueblo como a las diez menos veinticinco; por estar revuelta la boca del río no hicimos el viaje proyectado, pasando la tarde de cualquier manera. 10. Como a las seis menos veinte empecé la misa con Genaro; me desayuné y poco después caminando a Mansueto para coger allí el motor; a las siete y media salimos de Mansueto siete personas llegando a Salud a las nueve y veinte, donde caminamos, bebimos, comimos, charlamos.... Pasadas las tres el “Viejo” me llevó hasta Palmas y luego con el dueño Pablo nos venimos a Colón. 13. Como a las siete y cuarto después de esperar algo para coger agua, salimos de Colón hacia Calovébora en el “Ducero”. La noche tranquila y el mar manso. Hablé con varios conocidos en el muelle. La gente (algunas) empezaron a tocar guitarras y cantar; poco a poco se fue escabullendo la gente y buscando acomodo para descansar. Yo sentado en un banco no tuve mucho chance de dormir sino de cabecear algo y echar sueños de liebre. La noche muy fresca y a veces algunas gotas. Como a las cinco y media de la mañana del día 14 estábamos enfrente de Pelusilla; allí con una cosa y otra nos demoramos como hasta las seis y cuarto; la soga de un cayuco se enredó en la hélice. Nos detuvimos en Belén y en casi los demás lugares: Bejuco, Gaozero... La gente bebe y canta acompañados de guitarras. Como a las once del día estamos enfrente de Calovébora. Salen muchos cayucos, yo monto en el primero; llego al pueblo, saludos y sale el Sr. Frazer con el que voy a su casa; paseo el pueblo y como, a las dos pasadas toco para bautismos no viniendo nadie; arreglamos un poco el anda para la procesión y la lluvia empieza no dejándonos sacar el paso. A las seis comienzo la misa cantada; hay regular gente; voy luego a casa de Frazer a cenar (desde el desayuno, café, en el barco, no había tomado nada). Como a las diez y cuarto empiezo el oficio (por culpa de Plinio que me llevó la linterna, y a dormir muy bien. 15. Como a las siete pasadas tuve la misa, llenándose la capilla de gira, seis puertas. Después, una vez que se adornó el anda tocamos a la procesión. La gente tardó en venir y comienzo a cantar; son como las nueve y cuarto y el sol arde. Les cuesta a los niños formarse en fila y me ayudan bastante Plinio y señora. La gente se va reuniendo y rezamos y cantamos. Salimos por el río de la izquierda y vamos a buscar el de la derecha. A veces es bonita la procesión, cuando está ordenada y caminamos entre naranjos; hasta hay dos fotógrafos. Como a las diez, poco más o menos, terminamos. A continuación comienzo los bautismos y son las dos cuando voy a tomar algo. Continúo los bautismos hasta después de las cinco. Ceno y a las seis y medio rosario, acude bastante gente y confieso a una vieja sorda. Rezo el oficio y a dormir. La gente fiestea mucho; hay cerveza, chicha y ron. el lugar es muy bonito y la gente paga bien los bautismos; el anda se adornó con “flores de verano”. 16. Tuve misa cantada de “réquiem” a las siete y media; tomé café, bendije agua bendita e hice seis bautismos. Hoy apenas tengo trabajo; ayer no llovió en todo el día. El palo de “flores de verano” es bastante hermoso; por el pueblo hay toda clase de ganado. Por la tarde charlando y no caminando mucho por haber aún bastante trago; el rosario estuvo bueno; si bien no hubo muchos hombres del lugar. 17. Misa bastante buena y con la gente quieta; ensayé unas cánticos, tomé café; fui a bendecir el cementerio, di con el Sr. Victoriano una vuelta a una isla en cayuco. Por la tarde recé Oficio, ensayé cánticos, siendo interrumpido por un ventarrón. Han venido algunos indios “bogotas”. En el rosario de esta noche hubo bastantes hombres; de comida y carne me tratan bien. 18. ¿Usted no baila, Padre? Dije misa y no faltaban hombres; ensayé un poco, me desayuné y cerca del medio día ensayo formal con Ameline, Angelines, Cloe, Gloria, Bernarda... Comí, recé el Oficio y paseé el pueblo. Como a las tres y media estando hablando con unos hombres vinos que de Bocas se pasaba una culebra a Veraguas: corrimos, le tiramos piedras y palos, se ponía brava... era una boa de más de una braza. Se oye el barco, recojo las maletas y al cayuco, que vence bien los cabezos; son como las cuatro y media. Se mete otra carga, se cuentas algunos chistes algo verdes y otros no y como a las seis emprendemos el viaje, paramos en Concepción y a las diez y media de la noche, echamos el ancla en Palmilla; duermo en la tienda, arrullado por los puercos y ronquidos del compañero y meciéndose bastante el barco en las primeras horas.
19. Como a las seis de la mañana estamos en la borda y espera que te espera hasta que tú quieras; cuando han cargado 21 tortugas son las diez y veinte; vamos a Petaquilla y cuando salimos de cargar 16 tortugas son las doce del día. Comemos pescado “sierra”, recién pescado, leo al poeta Julio Flórez, se para la vela, el agua entra en la cubierta y la tarde se pone nebulosa. Antes de pasar por Miguel hay que arriar la vela. Atracamos en Fort River cerca de las ocho y medio y desde la cantina “Va pa Viejo” llamo a Catedral.; ayer me mareé durante unos minutos cuando salimos de Calovébora. 20. Por la tarde salgo al Achiote solo con el jeep; muy bien hasta la finca de Richard; luego aquello parece imposible en algunos trozos. Se ladeaba el carro llegando casi el agua hasta la puerta; cambiaba de marchas, se paraba, dale marcha atrás, pegaba el carro con la barriga quedando en giro loco las ruedas. Gracias a la fortaleza del jeep, salió pujante y con barro hasta arriba. Pensaban al principio que seria un soldado. Llegué hasta la casa del Sr. Julio y al volver, después de un trozo pésimo noté un ruido raro. Tuve buen rosario, durmiendo después en la escuela, oyendo los cantos lindos y las necedades de los evangelistas. 21. Misa como a las ocho; me desayuné, di una vuelta a pie y a apuntar y hacer bautismos. Salí a comer como a las dos y luego a preparar el anda. Muy poca cooperación. Como a las cuatro, después de un aguacero, sacamos la procesión. Cuando arrancamos, venían unos evangelistas con sus maletas para salir del pueblo. En los sitios buenos bastante orden, mucho canto y rezo. En los trayectos malos de uno en uno. Por razón de la lluvia aligeramos al fin el paso entrando después de las cinco. Cenar, charlar, pasear y a dormir en la escuela. 22. Tuve una misa cantada de difuntos, me desayuné, preparé el viaje y como a las nueve y media emprendía el viaje con “Chichu” y José Luján; yo dirigía y saqué el carro mejor y con menos golpes que el otro día. En lo carreterita dejé a Chichu y cogí a Narcisa Nieves. En este mismo folleto, Mauro apunta las entradas y salidas que tiene en sus viajes. Podemos darnos cuenta cómo y en qué gastaba el Misionero los centavos que iba recogiendo de los fieles de la Costa Abajo. Además de la delicadeza de ir apuntando todas las entradas y salidas, por mínimas que fueran... Como ejemplo, ponemos lo apuntado en el mes de Noviembre de 1956: Por un certificado 01.00 Los piñeros me dieron 10.00 Para gasolina 01.00 Para unas herramientas 02.00 Para libros de clase 00.55 Por una Misa 02.00 Para pepermín y fósforos 00.15 Por rosarios y medallas 02.00 Colón - Gobea 01.00 Para Cigarrillos para ayudante 00.20 Para pilas linterna 00.30 Para pan dulce 00.20 Para Cigarrillos 00.20 Para galletas 00.20 Para pepermin 00.10 Para gasolina 01.00 Para arreglo en jeep 01.00 Misa en Piña 01.10 Colecta en Chagres 00.05 Responso en Salud 00.10 Responsos en Palmas 00.50 Arreglo jeep 01.00 Bomba carro 03.60 11.50 16.75
Aprendiendo a manejar: Para trabajar en la Costa Debajo de Colón es necesario saber manejar carro y saberlo manejar bien. Un cualquiera no puede llevar su carro por esos caminos de los gringos. Son carreteras que usa el ejército de los Estados Unidos para hacer ejercicios militares. Si quieren tener avispado un batallón de soldados los tiran con paracaídas en medio de la selva y los dejan unos días a merced de su instinto de conservación y una brújula que los guiará hasta la carretera en los días asignados. El P. Ocharan tuvo que aprender a manejar carro. Fue su primer trabajo y su primera obligación para poder llegarse a Piña, Chagres, Palmas Bellas y Salud. No había más carretera. El Maestro conductor era el P. José Palafox, hombre calmado, ni forzaba nunca su carro ni lo ponía a caminar ligero... Mauro ya había recibido algunas lecciones y se iba defendiendo, con maestro al lado. Pero un día quiso probar el carro en solitario y le pidió las llaves al maestro. - No, que usted todavía no sabe manejar bien. - Bueno, pero iré despacio; así aprenderé antes y mejor... - Pero no tarde mucho, ni vaya muy lejos... - No, solamente hasta ahí cerquita... Mauro se fue contento con su carro... No tardó mucho en volver, pero a pie y con la palanca de cambios en la mano. - Oiga, P. Palafox, que se salió esto de su sitio y no lo puedo meter... - Pero si eso es la palanca del cambio de marchas, ¿qué le ha pasado? ¿Dónde está el carro? Por fortuna se pudo llevar el carro hasta el próximo taller mecánico para que le pusieran bien la palanca... Otro día, un día de campo, con más experiencia ya de manejo, el P. Mauro salió por la carretera de María Chiquita con el carro del P. Palafox, mientras éste hacía su siesta después de haber comido... Aquel día, el P. Mauro tardaba mucho en volver... Por fin vieron a Mauro que venía caminando. Cuando llegó, cabizbajo, donde estaba el P. Palafox, éste le interrogó: - Qué le pasó? Dónde está el carro? - Se me fue; en una curva no me quiso obedecer... - Dónde está? Fue necesario un bus que lo jalara hasta la carretera; aparentemente estaba bien y caminaba... El P. Palafox, con su gran calma, volvió, pacíficamente, con el P. Ocharan al lado, hasta Colón... Siempre que vamos a María Chiquita, recordamos: “Esta es la curva del P. Mauro”. Su hermano Jovita le da algunas recomendaciones: Te deseo, en el día de tu cumpleaños lo que más te convenga para el alma y el cuerpo y que no te ocurra ningún accidente por mar o tierra. Algún día ya has de chocar con el automóvil y te vas a estrellar, pues será lo único que te faltaba, manejar un automóvil o un avión, ¿sabes manejarlo ya? Si tienes un auto a tu disposición y el tiempo también algún día puedes hacer una escapada y venir hasta aquí... (Carta del 1/Noviembre/54) |