II.  La Agricultura Tradicional-Ancestral y las Semillas Transgénicas

 El P. Teódulo nos comparte este importante tema que toca las raíces mismas de lo que definiremos luego como Identidad Campesina.  Luego analizamos el tema por grupos y plenaria.

 La Agricultura tradicional – ancestral y las semillas transgénicas

 Como campesinos y campesinas, somos concientes que nuestra vida esta profundamente ligada a la tierra y a los alimentos que en ella producimos gracias a las diferentes formas de agricultura tradicional o ancestral que hemos heredado de los abuelos y las abuelas.

 Casi nunca nos preguntamos, como hemos aprendido estas formas de agricultura que hoy día empleamos en nuestros campos y cultivos; pero cuando hacemos un alto en el camino, reconocemos que ha sido en la vida cotidiana y a partir de la sabiduría que hemos heredado de generación en generación donde radica este valioso aprendizaje. 

Las semillas, que guardan en su seno celosamente la vida en medio de las adversidades del clima  del maltrato humano, son un gran tesoro que tenemos en nuestras manos y que estamos llamados a proteger, como la vida misma. Sin semillas no hay vida.

1 Las semillas, nuestras semillas

En un momento, concentremos nuestra atención  en las semillas y preguntémonos: ¿Qué significan ellas para nuestra vida?, ¿Cómo es nuestra relación con ellas?, ¿De dónde han salido?, ¿Desde cuando las conocemos?, ¿Para qué nos sirven?, ¿Qué cuidado tenemos con ellas

En nuestras comunidades y desde hace muchos años, hemos sido los responsables de reproducir, cuidar, clasificar, y conservar nuestras semillas, asegurando su continuidad; pensado en las generaciones futuras.

También es cierto que no solo los campesinos y campesinas se han preocupado por las semillas, fuente primordial de la alimentación de la humanidad y un negocio que genera muchas ganancias:

“El asunto es bastante grave: la agricultura supone el 65 por ciento de la economía mundial y, según los expertos, en el año 2005 el 25 por ciento de los cultivos de todo el mundo serán transgénicos. La venta de semillas genéticamente modificadas es un negocio creciente, por lo que hay muchos y sustanciosos intereses en juego. Y como señalan desde Monsanto, nadie obliga a los agricultores a comprar sus semillas, y quien lo haga ha de atenerse a las condiciones del contrato”.

2 Las semillas transgénicas

Una vez que tenemos claro el tema de las semillas, tan importante en nuestra realidad campesina, damos un paso más y nos adentramos en un complejo tema, las semillas transgénicas.

 ¿Qué son los transgénicos? 

 Queremos ofrecer una selección de definiciones que nos ayudaran a una mejor comprensión del tema:

“Llamados también organismos modificados genéticamente (OMG), los transgénicos son organismos vivos creados artificialmente a los cuales se introduce uno o varios genes de otro ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal o humano). Se franquea así la barrera entre especies generando seres vivos que no existían anteriormente. El resultado de este cruce genera sin duda semillas mejoradas, que además de resistir la acción de plagas e inclemencias del clima, pueden crecer en condiciones extremas, lo cual garantiza las cosechas y optimiza los rendimientos”.

“Los organismos genéticamente modificados son seres vivos a los que  por técnicas artificiales se les ha introducido un gen de una especie distinta que jamás llegaría a estar de forma natural en ellos. Se producen OGM de plantas, animales y microorganismos realizando transferencias de genes entre cualquiera de estos reinos”.

Los transgénicos, también llamados Organismos Modificados Genéticamente, son plantas, animales o micro organismos.

Estos no existen en la naturaleza, sino que han sido creados artificialmente por los científicos; hay de todo: maíz que produce su propio insecticida, pollos que nacen sin plumas, tomates que se conservan más tiempo una vez cosechados, peces que crecen más y más rápidamente, peces fosforescentes, soya que resiste a un herbicida total.

Todos estos seres vivos han sido manipulados genéticamente. Eso significa que, artificialmente, los científicos cruzaron especies que nunca se pueden cruzar en la naturaleza. Por ejemplo mezclaron, un tomate y un pez, un cereal con un ratón, una bacteria con un ser humano…   

3. Carcteristica de los transgenicos

Sin embargo, las dos principales características genéticas introducidas en  la actualidad en la casi totalidad de los OGM que se cultivan comercialmente son la resistencia al glifosato (un herbicida) y la introducción del gen que codifica la producción de la toxina Bt (proveniente del Bacillus thuringiensis) produciendo plantas biocidas, es decir, plantas que matan todo lo que a ellas se les opone.

Puede parecer contradictorio y demagógico, pero un objetivo declarado de tales plantas transgénicas es reducir el uso de herbicidas. Al diseñar cultivos tolerantes a niveles muy altos de exposición a un herbicida (que es un producto químico tóxico para la mayoría de las plantas), las empresas ofrecen a los agricultores la opción de usar potentes aplicaciones de herbicidas en la estación de crecimiento, en lugar de la práctica normal que requiere una serie de aplicaciones de varios compuestos diferentes. A pesar de lo que pregonan las empresas fabricantes, en la práctica aumenta la cantidad de herbicidas aplicados, al no afectar a las plantas cultivadas, pero su simplicidad facilita el trabajo de muchos agricultores

Lo cierto es que los cultivos transgénicos son difíciles de controlar. Las empresas que compran semillas genéticamente modificadas suelen mezclarlas con las tradicionales -no modificadas-, con lo que distinguir entre unas y otras es casi imposible.

También nos encontramos con semillas estériles en su segunda generación, o semillas suicidas con características que pueden ser activadas o desactivadas por sustancias "reguladoras". Por supuesto, comercializadas sólo por estas industrias, lo que implica una inversión anual para garantizar sucesivas cosechas y asegurarse pingües beneficios. 

4. Consecuencias

El uso de las semillas transgénicas, conlleva graves consecuencias, que se sentirán directamente en el campo:

-La pérdida de las semillas tradicionales, las que hemos conservado de generación en generación.

- La pérdida de la agricultura tradicional, que hemos heredado de nuestros antepasados 

- La inseguridad alimentaria, puesto que unas cuantas multinacionales se harán dueñas de nuestras  semillas.

-Estas modificaciones genéticas no sólo no representan ninguna ventaja para los  consumidores desde el punto de vista nutricional, sino que sólo han facilitado un modelo de agricultura industrializado y sin agricultores.

- Sin lugar a dudas los únicos beneficiarios de los OGM han sido las grandes transnacionales de la “vida” que, encabezadas por Monsanto, buscan controlar el multimillonario negocio de la alimentación en el planeta.

-Uno de los más importantes riesgos medioambientales que acarrean los cultivos manipulados es que, una vez cultivadas las semillas, aparezcan híbridos entre esas plantas transgénicas y otras salvajes, pero de la misma familia, situadas en sus inmediaciones. No sería extraño que estas nuevas plantas incorporasen la propiedad artificial, como la resistencia a algunos herbicidas.

- Otro problema que plantean los grupos ecologistas ante las prácticas de la biotecnología es que los productos manipulados pueden estar contribuyendo al aumento de la resistencia a los antibióticos registrado desde hace unos años en todo el mundo

5 Los responsables

Las grandes trasnacionales, que han encabezado las investigaciones en esta campo de la ciencia, son los directos responsables de esta tragedia que se le avecina al mundo campesino.

Entre las principales multinacionales tenemos:

Monsanto tiene el 80% del mercado de las plantas transgénicas, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales.

6 Donde están estas semillas

Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil (4%) y Suráfrica (1%) representan el 99% de la superficie plantada con transgénicos en 2003, aunque en el resto del mundo, afortunadamente, no pasan de ocupar un lugar marginal. No obstante, ha aumentado el número de países con cultivos transgénicos, 6 en 1996, 9 en 1998, 13 en 2001, y 18 en 2003. Los transgénicos se cultivan en 7 países industrializados (Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Alemania, Rumania y Bulgaria) y en 11 países en desarrollo (Argentina, China, Suráfrica, México, Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas).

 

El ISAAA prevé que en los próximos cinco años 10 millones de agricultores de 25 países sembrarán 100 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, y el valor del mercado mundial de transgénicos pasará de los actuales 4.500 millones de dólares de este año a 5.000 millones en el año 2005.

En países como México, que fue el primero  en incursionar en el cultivo de maíz, transgénico, hoy día se han perdido gran parte de las semillas nativas de maíz y otra gran parte ha sido contaminada por los cultivos transgénicos.

En el sur del continente, en países como Argentina y Uruguay, se han perdido las variedades de Soya nativa y ahora dependen de las semillas transgénicas que se venden en el Norte.

7 Compromisos

Visto  en frío, esta situación es preocupante para el mundo agrario, del cual dependen la mayoría de los pobladores de América Latina, y los países pobre de África y Asía.

Como defensores de la vida en todas sus formas y expresiones, como evangelizadores campesinos, que dependemos de la madre tierra, de lo que en ella producimos, estamos llamados a tomar una postura radical y responsable frente a este aparente desarrollo que condena muerte a los que dependemos de la agricultura.

¿A Qué nos compromete esta situación?