Tegucigalpa, 22 de febrero del 2006
Tela, Honduras.
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Muy querido P. Pedro:
Un saludo fraterno y cordial desde Tegucigalpa. Con motivo de su cumpleaños quiero hacerle llegar mi saludo de felicitaciones, todo mi cariño y mi bendición. Cumplir años no es solamente el devenir de los años que pasan, no es el tiempo que corre. Se trata de crecer en edad, en sabiduría y en santidad. Para un, misionero, para un religioso, para un sacerdote, cumplir años es dar gracias a Dios por sus años de misericordia y de fidelidad. Para un sacerdote cumplir años es seguir en el camino de la fidelidad en el servicio y en la caridad. |
Usted, querido P. Pedro, nos ha mostrado a lo largo de los años que su vida, sus años, su tiempo, los ha dedicado a Dios en la consagración religiosa. Los ha dedicado a María, de cuyo dulce corazón ha aprendido y en cuyo corazón se ha fraguado.
Usted nos ha mostrado con las obras de sus manos, con sus palabras y con sus días que vale la pena ser de Dios, vale la pena servir a la Iglesia, vale la pena ser sacerdote.
Y ahora cambio el giro de mi carta, que ya no es solo de felicitaciones, sino que se torna en acción de gracias. Gracias P. Pedro porque nos ha mostrado a Dios en la Eucaristía, en la reconciliación, en el servicio misionero, en la parroquia, en la comunidad religiosas. Gracias, mil gracias por estos años de fidelidad a Dios y por estos años de felicidad que le ha dado a los fieles teleños.
No se detenga de hacer el bien. No se detenga de mostrarnos que el Reino de Dios ya está en medio de nosotros. Siga siendo misionero de buenas noticias, del Evangelio; siga siendo misionero del Reino de Dios.
Con mi bendición,
Oscar A. Cardenal Rodríguez M. SDB
Arzobispo de Tegucigalpa