Vic, 25 de mayo de 2006

(Sólo) (todavía) queda un mes

            Parece que fue ayer cuando nuestras Comunidades respectivas nos decían adiós con el corazón, que con el alma no puedo. Sobre todo lo decían aquellos claretianos que quedaban más directamente encargados de las tareas formativas, del acompañamiento personal de nuestros formandos. Desde Malabo hasta Córdoba (Argentina), desde Lima hasta San Petersburgo, el mismo ruego: aprovecha el tiempo. En eso seguimos. Cuando sólo nos queda un mes para terminar, es un buen momento para hacer el balance de lo que nos ha ido aconteciendo desde que volvimos de Fontfroide.

             En esta parte de nuestra historia, hemos viajado menos. El cuerpo (y el bolsillo) se resienten de tanto viaje. Así que nos hemos vuelto más caseros, a costa de algún que otro sobresalto con la báscula, y dificultades para abrocharse el pantalón. Vamos, que la vida sedentaria y la comida de la hermana Rosa, de las Misioneras de la Institución Claretiana, que nos alimenta con amor de madre, son perjudiciales para la línea. La misión es lo que tiene…

            El p. Antonio Bellella nos introdujo en la vida y la historia de la Congregación. Sin complejos, describiendo los hechos tal y como son, llamando, como buen castellano, al pan, pan, y al vino, vino. Nuestra historia está llena de grandes hechos, de grandes personas, pero, como en toda familia, también hay historias turbias. También esos son tus hijos, Congregación querida. Y el p. Bellella nos dio una visión general, adecuada a las necesidades de un grupo de Formadores. Sin complejos. Tenemos nuevos criterios para aplicar a la tarea formativa.

 El 6 de mayo nos fuimos a Lleida, invitados a tomar parte en el día de la Provincia de Catalunya. Fue bonito compartir con todos los presentes, incluidos los miembros de la comunidad Asistencial. Dos bodas de oro sacerdotales, y unas bodas de DIAMANTE. Setenta y cinco (75) años de ordenación. Que no es poco. Algunos no vamos a llegar. Seguro. El ejemplo de fidelidad de estos padres nos anima a seguir. Y con alegría. Al final, hicimos una breve presentación de nuestros lugares de origen. Compartiendo, se crece.

Ha venido el M.R.P. General, Josep Mª Abella. Es un lujo contar con la palabra autorizada del General. Con él comenzamos a hincar el diente a las Constituciones. El capítulo sobre el Gobierno de la Congregación, nada menos. Pero no sólo. Ex abundatia cordis, os loquitur, y el p. Abella tiene el corazón lleno de Congregación Claretiana y Misionera. Así que nuestro acervo congregacional se ha enriquecido, en estos días. Muchas preguntas, curiosidades, informaciones sobre el presente y el futuro de los Misioneros Hijos del Corazón de María. Y siempre una respuesta pronta del padre General.

Hemos comenzado a desmenuzar el Plan General de Formación. Con el p. Jesús María Palacios. Con la lectura personal, con el comentario en pequeños grupos, con la puesta en común en asamblea… Todos los medios urgentes, oportunos y eficaces para mejorar, añadir, corregir, completar lo que está escrito en esa grande obra que es el P.G.F. El p. Palacios conoce desde dentro su génesis, y la historia de los antecedentes. Con su ayuda, nos retrotraemos a una época no demasiada lejana en el tiempo, pero a años luz de nuestra mentalidad postconciliar. Qué le vamos a hacer, la mayoría de los que participamos en el curso somos hijos del Postconcilio. Y tener las claves de lo que había y los motivos del cambio, por qué está escrito así y no de otro modo, cuáles fueron las dificultades de aprobación, etc., nos hace mirar al P.G.F. con un respeto y una admiración nuevos. No se olvide, además, que cada Provincia y Delegación tiene luego sus planes, y sobre todo, su forma de entender la Formación, eso sí, siempre en Claretiano. Cuando los otros hablan, tomamos nota de todo, pensando en cómo traducir las buenas experiencias a nuestro contexto. Ventajas de la interculturalidad.

Hemos revisado nuestra vida afectiva con la ayuda del p. Mathew Mattamattam. Dos días y medio para pensar sobre la Formación en la afectividad, para tratar de ayudar a nuestros formandos en tan delicado tema, causa frecuente de abandonos de la Vida Religiosa. Y al pensar en los muchachos, era inevitable pensar en nuestras vidas, y en nuestros propios procesos. Fueron días de mucha reflexión y de mucha oración, por nosotros y por nuestros niños en las casas formativas. Con la ayuda de Dios, el ejemplo de Claret y la intercesión de la Madre, esperamos salir adelante y ayudar a los formandos a integrar esta faceta de su vida. Conocimos también las directivas de la Congregación para actuar en temas tan delicados como la homosexualidad, por ejemplo, y los abusos sexuales. Todo, siempre, desde la caridad y el respeto a la dignidad de la persona.

 

                 Hemos visitado Barcelona. O mejor, los lugares claretianos de Barcelona. Con la guía del M.R.P. Provincial de Catalunya, Máxim Muñoz, y del p Josep Vilarrubias, dimos un paseo más que largo por muchos, muchos lugares claretianos. La Lonja, la iglesia de los santos Justo y Pastor (con un retablo un poco diferente al que veía Claret, pero nos hicimos cargo) el oratorio de san Felipe Neri (anduvimos por el claustro, incluso, como nuestro Fundador), la playa de la Barceloneta (seguramente, en tiempos del p. Claret no había tanta gente como en un domingo casi veraniego). Repusimos fuerzas en la Curia, y visitamos la Asistencial, las instalaciones deportivas adyacentes (nos sedujeron la piscina, la sala de fitness y la sauna) el Colegio y la Parroquia. Varios C.M.FF. nos fueron acompañando, no quiero olvidarme de ninguno, pero a todos, gracias por hacer realidad el número 17 de nuestras Constituciones (si hace mucho que no lo lees, aprovecha…) Terminamos por la tarde en la Sagrada Familia. ¡Qué templo! Recorriendo sus naves, nos sentimos pequeños, y llamados a hacer alguna cosa en la vida. No seremos tan creativos como Gaudí, pero algo podemos hacer, si nos ponemos a la tarea.

         Dos días y poco con el p. Aquilino Bocos. La Constitución Fundamental, desmenuzada y triturada, hecha papilla, para que la podamos asimilar y transmitir. Y más baños de experiencia congregacional. Nos salpicaron alguna gotas de la sabiduría que dan los años de compartir reuniones, programaciones y Capítulos Generales. Hay gente que habla sin saber, y hay gente que sabe de lo que habla. Aquilino es de los segundos. Y habla con amor. Se nota.

             Estamos ahora con un recién aterrizado de Argentina, aún cansado por el desfase horario, el p. Juan Carlos Martos. Con él hemos vuelto a hincarle el diente a las Constituciones. Con prisa, pero sin pausa. Trabajamos mucho, pero todo es para mayor gloria de Dios, santificación propia y salvación de las almas, sobre todo, de los que tenemos más cerca. Nuestra comunidad sigue creciendo en sabiduría y gracia, y muchas anécdotas se podrían contar. Hemos celebrado los cumpleaños de  Lucho y de Jhon (sic) Jairo, hemos sabido más cosas de algunas de nuestras Provincias, pero eso es ya otra historia.

 El cronista.