1.- Ejercicios Espirituales:

La Provincia se ha reunido en dos tandas para hacer los Ejercicios Espirituales correspondientes al año 2007. La primera en Centro Claret, Guatemala, con la participación de 23 ejercitantes. La segunda en la Casa de Ejercicios de San José de Costa Rica, con 33. Ambas tandas las ha dirigido el P. Antonio Vidales, llegado desde las alturas de Cochabamba, Bolivia. Se le había suministrado nuestro PPVM (Proyecto Provincial de Vida Misionera) para que, desde su experiencia congregacional, orientara nuestra reflexión.

Los temas han sido sugestivos, el desarrollo magistral. Aunque me alargue un poco, pongo el esquema, que podríamos resumir en el deseo de Jesús: “Para que tengan vida...”

1. AL SERVICIO DE LA VIDA

  1. El servicio a la vida y el carisma de la Congregación
  2. ¿Qué nos mueve a ponernos al servicio de la vida

2.1.El clamor de la realidad

2.2.La espiritualidad de Jesús

  1. La opción por la vida en el mensaje capitular de 2003

3.1.La realidad de un mundo estremecido por la violencia despierta en nosotros la pasión por la vida

3.2.Jesús nos revela el sentido de la vida

3.3.Servicio de la Palabra y servicio a la vida

3.4.¿Cómo ponerlos al servicio de la vida?

  1. Conclusión. Sugerencias operativas

Nuestra espiritualidad es la misma de Jesús porque nos conduce el mismo Espíritu y nos lleva a vivir como él vivió. La espiritualidad de Jesús es compromiso con la vida, como subrayan los evangelios narrando tantos milagros de Jesús a favor de la vida; no sólo de la salud, sino de todas las dimensiones y aspectos de la vida humana. La experiencia de Dios como Padre lo condujo hacia los excluidos, hacia los que tenían disminuido el derecho a la vida. Jesús se dejó llevar por el Espíritu al encuentro los pobres para anunciarles el Reino y para aliviar sus sufrimientos, enfermedades y esclavitudes y para devolverles su dignidad de hijos de Dios.

2. SOLIDARIDAD CON LOS POBRES Y EXCLUIDOS (PTV 38-40. 67)

      1.  En línea con varios capítulos generales

       2.  El Capítulo General de 2003 reafirma la opción por los pobres

      3. Consecuencias y exigencias de la opción por los pobres y excluidos

            1ª. Conversión a los pobres

           2ª. “Dejarse tocar” por ellos.

            3ª. Vivir la pobreza evangélica

            4ª. Erradicar de nosotros el espíritu neoliberal

            5ª. Desarrollar el sentido solidario de nuestra vida consagrada

           6ª. La denuncia profética y el compromiso por la justicia

           7ª. El compromiso por la liberación integral

           8ª. Aceptación del conflicto y de la cruz como los aceptó Jesús

           9ª. Comprometernos en la creación de una sociedad configurada por los valores del Reino

        10ª.  Comprometernos más en el ministerio de la consolación

            No es ninguna novedad, pero cuando estamos asistiendo a un cierto olvido de esta opción o a una reinterpretación que la deja vacía de contenido o que la rebaja con expresiones como aquella de que “no sea exclusiva ni excluyente”, me parece importante recordar que la opción por los pobres no es algo optativo, sino que es esencial al  cristianismo, una opción teologal. Jesús aparece en el Evangelio como un hombre-para-los-demás; los otros son especialmente los enfermos, los pecadores, los publicanos, los extranjeros... Todos ellos eran entonces excluidos. Esta es la señal más clara de que él era el Mesías, el Hijo de Dios, y lo es también de que nosotros somos hijos de Dios y seguidores de Jesús.

3. SERVIDORES DE LA PALABRA DE VIDA

1.      Nuestro carisma en la Iglesia

2.      Enseñanza del Capítulo General de 2003

3.      Cuatro funciones del servicio de la palabra

3.1. Anunciar el Evangelio de la vida

3.2. Denunciar las amenazas contra la vida

3.3. Acompañar los signos de vida

3.4. Comprometerse a favor de la justicia

                  4. Propuestas operativas

Al afirmar con el mensaje del Capítulo que somos servidores de la Palabra de Vida queremos decir que hemos de estar en guardia frente a un servicio de una palabra que nada tiene que ver con la vida de la gente. “Algunos seguimos aferrados a un servicio de la palabra más apto para generaciones pasadas que para la sociedad actual. Pretendemos hacer oír una palabra alejada de la realidad en la que vivimos y con un lenguaje teórico, con poco sabor a la vida y la problemática de la gente. La inculturación sigue siendo una materia pendiente para demasiados claretianos. Nos preguntamos cómo lograr que nuestro servicio de la palabra se inspire y haga carne en compromisos concretos por la vida, la justicia y la solidaridad”

4. LA COMUNIDAD COMO ÁMBITO DE VIDA Y DE COMPROMISO MISIONERO

1.      Podemos soñar todavía en la comunidad?

1.1.De la ilusión al desencanto

1.2.El ideal de comunidad

1.3.La realidad de nuestras comunidades

                    2. De la fragilidad a la esperanza

2.1.Aceptar nuestros fallos, conflictos y fracasos comunitarios

2.2.El fortalecimiento de la comunidad como prioridad. Hay que seguir soñando.

2.3.Tomar en serio los dinamismos de animación comunitaria

2.4.Autoestima y autocrítica

La vida en comunión descrita en los Hechos es también para nosotros el modelo que inspira nuestros propios anhelos de comunidad, muchas veces desmentidos por la pobre realidad de las comunidades en que vivimos. Ese relato es un sueño que nos tiene a todos despiertos e inquietos desde hace 20 siglos. Después de tanto tiempo y de tantas desilusiones ¿es razonable y tiene sentido seguir soñando todavía en una comunidad?

            Ciertamente el dictamen de la realidad es más bien desalentador. Por mi trabajo anterior en la Congregación he podido conocer cientos de comunidades y he encontrado muy pocas en las que todos estuvieran integrados, se sintieran amigos y fueran más fieles y más confidentes con los hermanos de comunidad que con los “amigos de fuera”. No he encontrado casi ninguna comunidad que, desde un punto de vista sociológico, se pudiera calificar de “grupo primario”, ni aún en los casos en los se ha intentado juntar a los que se entendían bien.

5. CULTIVAR LA PROPIA VOCACIÓN

1.      Una de las 9 prioridades de la Congregación durante el sexenio actual

2.      Tomar las Constituciones como guía en el cultivo de la propia vocación.

2.1. La meta

2.2. Con entusiasmo

2.3. En los momentos difíciles

2.4. Los medios para cultivar la vocación

2.5. Ayuda al hermano

       3. Vivir la vocación en la dinámica de la alianza con Dios

       4. La formación continua

            4.1. Urgencia

            4.2. Niveles

            4.3. Etapas especiales

El último Capítulo General señaló como una de las 9 prioridades a tomar en cuenta durante el sexenio “el cultivo de la propia vocación”. Es una preocupación congregacional que la provincia de Centroamérica ha hecho suya.

Realmente es preocupante la fragilidad de la opción vocacional de algunos claretianos. Son bastantes los que de manera inesperada abandonan la Congregación. Quizás inesperada sólo aparentemente, porque en ellos la crisis se había ido fraguando durante largo tiempo en el interior recóndito de la persona. El Capítulo señala con preocupación el gran número de separaciones de la comunidad y de la Congregación que se han dado: permisos de ausencia, exclaustraciones, secularizaciones y abandonos definitivos, a veces, a los pocos años de hacer la profesión perpetua o de recibir la ordenación presbiteral. (PTV 47).

6. MISIÓN COMPARTIDA I.

0. Introducción. La misión compartida no es ni moda ni novedad

1. ¿Cuál es la misión que compartimos?

            1.1. Compartimos la misión de Jesús

            1.2. Compartimos la misión de la Iglesia de Jesús

            1.3. Compartimos la misión de la Congregación

            1.4. Compartimos la misión de la familia claretiana

            1.5 Compartimos la misión de una obra de evangelización

2. Fundamentos teológicos de la misión compartida.

            2.1. La misión o es compartida o no es la misión de Jesús

            2.2. El origen trinitario de la misión la hace compartida por naturaleza

            2.3. Compartir la misión es exigencia de la consagración bautismal

            2.4. La misión compartida es exigida por la naturaleza de la Iglesia-comunión

            2.5. La misión es compartida por la condición carismática de la Iglesia

La misión compartida es el primer desafío que ustedes se plantean en el marco doctrinal del proyecto de vida misionera. Previamente hacen un diagnóstico de la situación de la provincia con respecto a la misión compartida; un diagnóstico en el que predominan las debilidades sobre los logros. Vamos a dedicar el día de hoy a reflexionar sobre la Misión Compartida.

Se trata de un tema delicado para nosotros, los religiosos, y puede generar tensiones y sufrimientos sobre todo cuando algunos lo rechazan de entrada y otros lo quieren implantar precipitadamente sin pensar los inconvenientes que puede tener para los demás. Requiere en todos mucha comprensión, respeto al otro, tolerancia, paciencia y discernimiento comunitario. Seguramente que para los seglares comporta otro tipo de dificultades provenientes de su familia, de su trabajo y de su relación con nosotros.

7. MISION COMPARTIDA II

3. ¿Con quiénes compartimos la misión?

3.1. Ante todo, compartimos la misión con Jesús y su Espíritu

3.2. Con todas las personas que trabajan por la misma causa que nosotros

3.3. Con todos los cristianos (ecumenismo)

3.4. Con los miembros de la Iglesia, especialmente de la Iglesia particular

3.5. Con los seglares

3.6. Con los miembros de la familia claretiana

3.7. Con la propia comunidad local y provincial

4. ¿Qué compartimos en la  misión?

            4.1. El sueño de Jesús

            4.2. Los impulsos o carismas del Espíritu

            4.3. La palabra de Dios.

            4.4. La formación

            4.5. La vida

            4.6. Los compromisos y actividades de evangelización

            4.7. La dimensión contemplativa de la vida cristiana

            4.8. La Eucaristía

5. Algunas exigencias de la misión compartida

            5.1. Cambio de mentalidad

            5.2. Renuncia a sí mismo

            5.3. Asumir la opción congregacional por la misión compartida

Jesús, el Señor Resucitado, sigue vivo entre nosotros y nos reúne para enseñarnos como enseñó a sus primeros discípulos. El hecho de escuchar juntos la Palabra de Dios y de compartir las resonancias que tiene en cada uno nos introduce en la familia de Jesús, pues, como dijo Él mismo, su madre y sus hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (cf Mc 3, 34-35). El hecho de compartir más la Palabra de Dios nos lleva a crecer en la misión compartida.   El hecho de reunirnos en algunas ocasiones seglares y religiosos que compartimos la misión de una obra concreta para leer juntos la palabra de Dios hace de todos nosotros una familia, una comunidad para la misión. A veces organizamos  grupos y reuniones de lectura popular o de lectura orante de la Biblia para enseñar a “otros”, pero no buscamos momentos para escuchar y acoger juntos la Palabra de Dios quienes compartimos la misión

8. LA FUERZA TRANSFORMADORA DE LA EUCARISTÍA

I. TRANSFORMACIÓN DE LA PERSONA Y DE LA COMUNIDAD

  1. El peligro del intimismo eucarístico
  2. transformación de la persona del creyente

2.1.La Eucaristía es un pan de vida que mata

2.2.La Eucaristía nos transforma en seguidores de Jesús

2.3.La Eucaristía nos lleva a amar como amó Jesús

2.4.La Eucaristía nos hace eucaristía

2.5.La Eucaristía nos abre a la misión

  1. La Eucaristía transforma la comunidad

3.1.La transforma en Cuerpo de Cristo

3.2.Características de la Iglesia que se deja transformar por la Eucaristía

"La liturgia eucarística puede convertirse fácilmente en evasión y huida de la vida real. Un refugio que nos protege y defiende de la vida dura, conflictiva y deshumanizada en la que nos movemos. Es muy tentador acercarse a celebrar la eucaristía para descansar del vértigo de la vida moderna, saborear la liturgia, compartir una experiencia religiosa, cantar juntos al Señor y sentir la satisfacción de estar cumpliendo unos deberes religiosos que nos garantizan la salvación"

II. LA EUCARISTÍA Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD 

  1. No divorciar el sacramento del altar del sacramento de los pobres
  2. La Eucaristía y el compromiso transformador de la sociedad
  3. La Eucaristía y la solidaridad social
  4. A Jesús no lo mató su Padre, lo mató la solidaridad
  5. No disociar la Eucaristía de la justicia
  6. La Eucaristía como impulso hacia una sociedad sin excluidos
  7. No se puede celebrar el memorial del Crucificado olvidando a los crucificados de la tierra.
Todos los días, a las 12 medio día, nos reuníamos en la capilla para hacer un poco de oración con María, la Madre de Jesús y Madre nuestra. Ella, Madre de la Vida, sabe de las necesidades que tenemos y de las fuerzas que necesitamos para hacer realidad el deseo de Jesús: “Para que tengan vida...”