P. IGNACIO TING PONG LEE, CMF.
75 AÑOS DE PROFESIÓN
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La fecha señalada para la Primera Profesión era el 15 de Agosto, pero a Chinito Lee no le llegaron las Testimoniales del Obispo de Colón, Mons. Juan José Maíztegui, cmf. Se retrasó hasta el día 31 de Agosto. Los setenta y cinco años se cumplen, por tanto, el día 31. Pero los Cristianos de Corea, que trabajan normalmente en las compañías de Samsung, LG, etc., y a quienes el P. Lee les ha acompañado espiritualmente durante estos 16 últimos años, han querido celebrar este aniversario en la Eucaristía del domingo, 27 de Agosto.. La presidió el Sr. Nuncio, Mons. Geanbattista Diquattro; asistimos, además del P. Ignacio Ting Pong Lee, el Secretario de la Nunciatura, Don Gregorio, y el P. José Sentre, cmf. El Sr. Nuncio empezó la Eucaristía diciendo: |
“Querido padre Lee, también hoy la comunidad coreana desea expresar el reconocimiento al Señor por Usted, por lo que ha sido, por lo que es y continúa haciendo, y en particular, concelebra un joven sacerdote Don Gregorio que hace poco ha salido de la pontificia Academia Eclesiástica, donde se preparan los diplomáticos de la Santa Sede y donde Usted ha enseñado en el tiempo en el cual ha ofrecido un precioso servicio en Roma.
Deseo pedir al Señor que lleve al cumplimiento y perfección el camino de su vocación religiosa; que lo conserve en el gozo del don recibido, en la fuerza del sacramento que vive y en la riqueza que atraviesa la comunión con los hermanos y que manifiesta la comunión con el único y verdadero Dios.
Estoy muy contento de poder participar en esta fiesta con Usted; que el Señor le dé años de vida custodiando en su corazón el deseo de servirlo y le bendiga con toda la riqueza de su amor.
Pidamos ahora al Señor el perdón por todas nuestras infidelidades, de todos nuestros pecados, de todo lo que no hemos vivido en plenitud disfrutando el don recibido del Señor.
En atención a las esposas de los coreanos, lo que el Sr. Nuncio hablaba en castellano un traductor lo acomodaba a su lengua. Los hombres, los niños y niñas comprenden y hablan el castellano, las esposas no.
En la Homilía el Sr. Nuncio hizo referencia al “SI” dado por el P. Ting Pong Lee hace 75 años. Dijo:
“Setenta y cinco años de vida religiosa son un camino grande y largo, y nosotros debemos agradecerle por su fidelidad. Pero creo que es mucho más bello lo que escribe san Pablo en su Carta a los Corintios, cuando funda la fidelidad del hombre sobre la fidelidad de Dios: ‘¡Por fidelidad de Dios!, que la palabra que os dirigimos no es sí y no’. Él quiere decir que nosotros en comparación con ustedes hemos sido fieles, no hemos faltado a las promesas; pero ¿por qué? ‘Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue sí y no; en él no hubo más que sí’.
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Y quiere decir que en Jesucristo Dios toma posición frente al mundo y a los hombres, y es una posición positiva; Dios ha dicho sí a los hombres, no obstante sus maldades, infidelidades y pecados; Dios no ha tomado una actitud ambigua, un poco “SI”, un poco “NO”; “SI” si somos buenos, “NO” cuando alguna cosa no funciona bien... La actitud de Dios es un “SI” sin reserva y para siempre. Este “SI” es Jesucristo. Y el “SI” que es Jesucristo ha sido sellado para siempre en su Pasión; no vuelve atrás, no dice nada distinto de aquel “SI” pronunciado en la cruz; es un “SI” ofrecido a la humanidad para siempre. |
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Los coreanos podrán leer algo de la liturgia del día |
Y por fortuna que hay un sí de este género, de otra manera en nuestra vida estaríamos siempre inseguros: no sabríamos nunca si fiarnos de la vida, del futuro, de los demás, de nosotros mismos; en su lugar habría sospechas, dudas, perplejidades y una actitud de defensa. El sí de Dios nos libera, nos ofrece la posibilidad de creer, de fiarnos: de fiarnos de Dios, y entonces de fiarnos también de nuestra vida, del mundo, de nosotros y de los demás.
El “SI” de Pablo en un “SI” humano, pero en aquel “SI” está el “!SI” irrevocable de Cristo.
Han transcurrido setenta u cinco años en los que el “SI” que Usted ha dado a Jesucristo y a la Iglesia permanece a pesar de s fragilidad. Así pues, este “SI” que es encarnado en Jesucristo, se expresa concretamente también hoy en el si de las personas de fe. Se expresaba en el “SI” de Pablo, en la fidelidad de San Pablo a la comunidad de Corinto, que no abandonó la comunidad, aunque la comunidad de Corinto lo hizo sufrir mucho: Pablo ha pagado un precio grande, de angustia y de miedo ante la conducta de la comunidad de Corinto. Pero el “SI” de Pablo no cambió, amó a aquella comunidad y la continuó amando siempre.
Así, pues, esto quiere decir que a pesar de la fragilidad, los límites y las insuficiencias, porque cada hombre es hecho así, Usted guarda el “SI” de Jesucristo. Son setenta y cinco años en los que el “SI” dado a Jesucristo y a la Iglesia permanece. ¡Esto es un milagro, un gran milagro! ¡Es el milagro de la gracia de Dios! Es aquello que Dios es capaz de hacer. Han cambiado antas cosas en estos setenta y cinco años. Que distinto era el mundo y cuán diversa la percepción de la Iglesia... Cuántas cosas han cambiado. Pero es bello que en los cambios extraordinarios el “SI” ha permanecido firme y fijo. Evidentemente su vida ha cambiado, ha realizado diversos servicios, afrontado problemas y dificultades distintas, pero aquel “SI” permanece. ¡Gracias! ¡Gracias de todo corazón!
Y aquel “SÍ” tiene un significado preciso que está en uno de los pasajes más fascinantes de San Pablo. Escribe a los cristianos de Corinto, con los cuales el Apóstol tiene una relación difícil: ‘No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo, pues os mantenéis firmes en la fe’. No sé si haya una descripción tan bella del servicio consagrado: “ser colaboradores de vuestro gozo”.
Así, Padre Lee, si Usted ha anunciado el Evangelio, lo ha hecho para difundir y hacer vivir el gozo que viene de Dios. Si ha perdonado los pecados, es porque el corazón se ha liberado y puede entonar la alabanza y la acción de gracias a Dios. Si ha celebrado la Eucaristía, es para que el gozo sea pleno y perfecto, para que no falte nada, y el fin de su consagración ha sido difundir el gozo de Dios.
Ahora permanece en esta lógica la enseñanza evangélica: ‘vosotros sois sal de la tierra... Vosotros sois luz del mundo.’
Aquella “Luz”, que es Jesucristo, ha iluminado su vida, ha sido alcanzado por aquella Luz. Usted ha reflejado la luz del Señor. Se entiende, luz reflejada no es la luz del sol, sino de la luna, de los planetas; una luz que refleja aquella del sol. La única luz es Dios, se entiende. Si se ha hecho sacerdote y se ha puesto en juego toda su vida sin reserva por Jesús, quiere decir evidentemente que Jesucristo lo ha alcanzado, lo ha conquistado, lo hizo su propiedad. Y como “Usted es la Luz, no hay duda que hemos sido iluminados.
‘... la sal de la tierra’ quiere decir que su vida se ha gastado para dar sabor a la vida humana, para ayudar a apreciar la vida humana, a pesar de las fatigas (trabajos) y el sufrimiento que comporta. Usted ha gustado a Jesucristo y su vida se ha convertido para el mundo en “sal”, motivo de esperanza y de consolación, un motivo suficiente para vivir, para cansarse, para amar, y para hacer de su propia vida un don.
Además, también por esto le agradezco, por aquella “luz” que pone en el mundo, porque aquella consolación que transmite, que viene no de Usted sino del Señor, pero que pasa a través de Usted, porque el Señor tiene sus manos, tiene su corazón, sus ojos, su sonrisa, su paciencia... Todo esto está en sus manos para que el Señor pueda continuar iluminando y confortando.
Dado que “sus obras buenas’ no son sus obras, sino que vienen de Dios, cuando los hombres ven sus obras no rinden gloria a Usted, sino a Dios. Y estro hace su vida aún más preciosa y aún más bella.
En conclusión, que el Señor lo ayude a continuar en este testimonio. Que el Señor bendiga estos setenta y cinco años de vida religiosa, que ha vivido de fidelidad, como expresión de su fidelidad. Y que el Señor le dé energía, deseos y gozos para continuar dando testimonio del amor de Dios, y así siga ‘iluminando’ un poco este mundo y poniendo dentro de la vida del mundo un poco de sabor, un poco de gusto. ¡Felicitaciones! ¡Buen camino! Que el Señor le regale ahora muchos años de aliento, de voluntad, de deseo, de amor.
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Terminada la Misa, los feligreses coreanos rindieron honores al P. Lee: los hombres se postraron ante él, rostro en tierra; luego, las mujeres con los niños y las niñas; finalmente, los jóvenes de ambos sexos. Por supuesto que después de la postración todos pasaron a abrazar al P. Lee, el gran patriarca. Después del discurso, que repasó la vida del P. Lee, y del discurso que relató los trabajos del P. Lee con la comunidad cristiana de Corea en Panamá, un joven terminó así: |
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Coreanas entregan ramos de flores |
Padre Ting Pong Lee
Aceptaste la tarea que te asignaron y fuiste a Roma
Y después de tantos años regresaste a Panamá,
Y nos encontraste a nosotros, unas ovejas buscando un pastor.
Desde entonces eras nuestro amigo y nuestro maestro.
Cada domingo escuchamos las palabras del Señor,
Que salen de tu boca con mucho amor.
Cada vez que te visitamos, nos damos cuenta qué tanto te amamos.
Eres anciano, joven y niño.
Tus experiencias y tu sabiduría están bien fermentadas como las de un anciano.
Tu alma está llena de vigor como la de un Jove.
Tus curiosidades (con todos esos artefactos electrónicos de tu cuarto) son como las de un niño.
Padre, así como te llamamos, eres padre de nuestra comunidad,
No de sangre, sino de alma.
Padre, gracias por estar con nosotros.
Terminamos la fiesta en un restaurante chino, Golden Unicorn, de Jimmy, con banquete de once platos. Abundante todo, pero los coreanos nos invitaban a una celebración en Corea, donde, en un almuerzo de gala, los platos suben hasta treinta y uno... ¿Número real? ¿Número simbólico? ¿Número perfecto?
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El día 31 de Agosto y el 1 de Septiembre fueron días de Chinito Lee. El 1, le cantamos las mañanitas antes de empezar Laudes. Nos presidió la misa conventual de la Residencia ambos días. En ambos días le traicionaron las palabras y, rebeldes, no quisieron salir de su pecho... El 31 hizo un resumen, muy resumido, de los antecedentes acaecidos antes de viajar a España para empezar el Postulantazo. Ser chinito, a pesar de haber nacido en Colón, Panamá, y llevar sangre inglesa, le cerró las puertas de USA. Iba a Balmaseda, pero el P. Fabregat, superior de la casa de Gracia, Barcelona, se lo quedó en Cataluña y lo envió a Cervera. El P. Superior leyó, después de la homilía, una carta que el Rmo. P. General, Joseph Abella, había escrito al P. Lee: |
Roma, 13 de Agosto de 2006
P. Ignacio Ting Pong Lee, CMF.
Panamá
Carísimo P. Ignacio:
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Quiero unirme a su acción de gracias en su corazón al Señor por los 75 años de vida misionera claretiana que se cumplen el próximo día 31 de Agosto. Estoy seguro que aparecerán en su corazón una gran cantidad de recuerdos y los nombres de muchos hermanos y amigos que le han acompañado en el camino recorrido. Los momentos difíciles que haya podido vivir no harán más que resaltar el amor del Señor y la caridad de quines le ayudaron. Es el momento de cantar el magníficat con ese gozo profundo que da el saber reconocer las maravillas del Señor en la propia vida. Serán muchas las personas que le recordarán y darán gracias al buen Dios por haberse podido encontrar con usted en el amino de sus vidas. También yo y conmigo todos sus hermanos de Congregación, le queremos agradecer estos 75 años de fidelidad. Le damos gracias a Dios por habernos hecho el regalo de su persona a nuestra Comunidad y por todo el trabajo misionero que ha realizado. De un modo especial le agradecemos su deducción generosa a la formación de muchos misioneros a través del magisterio en la Universidad y del trabajo científico durante tantos años. A través de ellos sigue usted llevando la luz del Evangelio a muchas personas. Con frecuencia me encuentro con Obispos y misioneros que le recuerdan con gran cariño. |
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Que María siga haciéndole sentir el gozo profundo de ser hijo de su Corazón y que ello le ayude a seguir el camino misionero que nos trazó nuestro P. Fundador.
Escribo esta carta de felicitación el día 13 de Agosto, fiesta de nuestros hermanos Mártires de Basbastro. Usted los conoció personalmente. Que el testimonio de su fidelidad a los ideales que habían abrazado aliente nuestro caminar misionero al servicio del Reino de Dios.
Estoy seguro que la comunidad en que se encuentre en este momento le hará sentir el cariño fraterno que todos le tenemos.
Hermano in C.M.
Joseph M. Abella, cmf.
Superior General
También el P. Provincial le envió, por E-mail, unas líneas:
P. Lee: Hace 92 años el Señor le iniciaba en el camino de la vida, entendida ésta como signo del amor que Dios le tiene y de la presencia constante de El en su vida; y hace 75 años inició una nueva obra de amor que venía a dar plenitud a la primera con su profesión de Votos.
Ha pasado el tiempo y Dios le ha dado signos abundantes de su fidelidad y de su amor. A veces le ha hecho caminar por cañadas oscuras, a veces le ha llevado por terreno llano, pero en todo momento ha estado allí presente acompañándole, guiándole, allanándole el camino.
Dios quiere hacer siempre una historia de amor y de salvación con cada uno, y usted ha sido dócil a esa voluntad de Dios, y se ha dejado tomar de la mano paternal del Dios de la vida.
Estos días he estado en las comunidades misioneras de Izabal, y allí le hemos recordado en la oración, y nos hemos unido a su acción de gracias.
Que el Señor le siga dado abundantes bendiciones.
Fraternalmente
Rodolfo Morales, cmf.
Cantamos el Magníficat, después de la Comunión: “En verdad que el Señor ha hecho maravillas en el P. Ting Pong Lee...”
La fiesta del 31 fue íntima, de la Comunidad. Al día siguiente, aniversario 92 del P. Lee, se llegaron a compartir la mesa con nosotros: Mons. Ariz, los hermanos del Santuario y el Superior de Darién. Hicimos mención de los dos aniversarios.
En los postres se leyó el poema enviado por Jesús Aramendia para esta fiesta. Los versos del poeta suenan de esta manera:
MIS PLACEMES RECIBE
“Sinuncule dilecte”, IGNACIO TING PONG LEE
Que luengos años cumples, según yo percibí;
A tu fiesta hoy me acerco, al tiempo del yantar,
Cual rapsoda que viene su cítara a pulsar.
Y risueño te veo y de gala vestido,
En llenez de alegría, cual niño consentido;
Te contemplo exultante, de Dios remunerado,
Con tus cuelgas de años, tan contento cargado.
Honorable varón, y sabio esclarecido,
Y “Doctor in utroque” y mentor distinguido;
De epíscopos “Magíster” y de alumnos loado,
Y en tantas disciplinas de Roma laureado...
Mil plácemes recibe por los NOVENTA Y DOS,
Que “el anciano de siglos”, gentil te regaló.
Y por SETENTA Y CINCO vividos en convento
Gozosos compartamos el frugal alimento.
Deber es, mis hermanos, a Dios gracias rendir,
Por estos buenos años de Ignacio Ting Pong Lee;
Y en aqueste momento razonable sería
Historiar sus tareas, cuando en Roma vivía.
Y me acude a las mientes, comensales y amigos,
Memoria hacer también, de aquel haz de testigos,
Que dél fueron hermanos e diarios compañeros,
Que por Cristo en Barbastro, se ofrendaron enteros.
Eventos tan fermosos, los dejo en el retiro,
Y a mi amigo el chinito, en su celda lo miro;
Do trabaja y escribe y descansa en diván,
Mientras llega la tarde y los días se van...
Les digo, mis hermanos, que en esta tesitura,
En el Convento él vive con gozo y sabrosura;
A “devotas” “quotidie”, oficia larga Misa
Y a los “fieles de Korea”, Liturgia hace sin prisas.
E ansí pasando va –me dixo el “clarinero”-
Los días e los meses aqueste Misionero;
Ungiendo siempre está de ingenio e alegría,
E a los “fratres” sirviendo con celo cada día.
Sinuncule, requiesce”..., “Fratello Lee, riposa”
Contempla las palmeras y la noche “fermosa”;
“Che la tua vita, buona sempre sia...”
“Ringrazia Gesú.... Ringrazia María”.
Que Yahvé con su mano, te brinde protección,
Y la paz te redunde en cuerpo y corazón;
Que seas, padre Lee, de todos “honorado”,
Que vivas bendecido y de todos amado...
En prueba de sincero afecto
Tu hermano de Congregación
Jesús Aramendia, cmf
Santa María de Jesús, Agosto 2006
Esto sería el comienzo del mes de festejos. No se extrañe nadie, porque en realidad son dos meses los que Chinito ‘odido se toma para festejar sus aniversarios: julio, aniversario de su Ordenación Sacerdotal; Agosto, aniversario de profesión y nacimiento. Tiene suficiente clientela para llenar todos los sábados... Quien sale ganando es el Restaurante Golden Unicorn
El sábado, 2 de Septiembre, nos reunimos en la comida 46 personas, todas le llamaban “tío”. Hubo discursos antes de la comida, mientras el cocinero preparaba los once platos de un buen banquete chino. Uno de los sobrinos contó:
Yo creo que todos los aquí presente tenemos algo muy en común hoy, el gran aprecio y amor y cariño que le tenemos a nuestro querido tío Pumpkin. Como muchos ya saben el currículo vital del Padre Lee como persona y, más importante, como hombre de Dios, para los que quieran conocer algo más, el último best seller de la literatura panameña “Las hazañas del Tío Pumpkin” narra las experiencias y logros a través de su vida. Hoy me voy a tomar la libertad de contar algunas intimidades del P. Lee, que no se pudieron escribir en este libro, y que tal vez son conocidas por algunos de los aquí presente.
- Si lo invitan a cenar o almorzar, tiene que ser comida china, no hay substituto para esto. Me imagino que 50 años en Italia comiendo spaghetti y pizzas fue suficiente.
- Nada de monosodium y la carne tiene que ser filete de verdad.
- El P. Lee come dos huevos todos los días, y no sufre de colesterol. Al preparar sus huevos tienen que ser hervidos por exactamente cuatro minutos. Recuerdo que estando en Houston, le preparé unos huevos y al terminar me dijo: te has pasado por 20 segundos. Le pregunté cómo podía saberlo y me respondió: 70 años haciendo lo mismo cómo podía fallar. No le quise decir que habían sido 30 segundos.
- Si le van a comprar un perfume, tiene que ser Roger Gallet, de París. Y si está falsificado se va a dar cuenta.
- De chocolates, traten de conseguir Ladi Godiva. (Y gracias, P. Lee, por la caja que me regaló)
- Para whiskey, tiene que ser Glenn Fielrn, original de Escocia; olvídense del Seco Herrerano.
- Si quieren llevar al P. Lee de compras, tiene que ser a un “Dólar Store”.
- Si le van a regalar calcetines, tienen que ser 100% de algodón y de color blanco.
- Si quieren saber algo y aumentar sus conocimientos, llamen al teléfono de la Residencia, que la operadora China les atenderá con gusto.
Hubo más anécdotas y más requerimientos, pero mejor nos quedamos a la espera de que dejen el teléfono libre y poder preguntar a la China.
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El jueves, siete de septiembre, tiene la comida con las feligresas de la Misa de once. Siempre en el mismo Restaurante chino Golden Unicorn. Y el día ocho, Fiesta de la Virgen, preside la Misa de 5:30 pm en el Santuario Nacional. Tuvo las fuerzas necesarias para contar algo de sus peripecias antes de salir hacia Cervera, aunque. Recalcó cómo María ha estado unida a su vocación Misionera y Claretiana desde los comienzos de su vida. Al día siguiente, 9 de septiembre, sale con la hija de su madrina de bautismo (hermana, la llama Lee). El estar ejerciendo todavía el apostolado con algunos grupos de la Parroquia, le hace estar fuerte, ilusionado, con la cabeza bien puesta, (sobre un enclenque cuerpo en avanzado estado de putrefacción, dice Lee), con los ánimos de un joven misionero, aunque con la experiencia de un anciano, que ha vivido intensamente 92 años. Inconscientemente Roma le traiciona el corazón: las lágrimas y los recuerdos emocionados llegan sin haber sido llamados... Cuídate, chinito Lee, y vive despacio los 93, que el próximo año los queremos celebrar, con gozo, todos juntos.
José Sentre, cmf. |