CONSAGRADOS A DIOS DESDE COLÓN
25 AÑOS DE SACERDOCIO
| La cosa empezó en Colón el día 2 de Mayo de 1981. Mons. Jesús Serrano estaba a punto de cerrar su ciclo como Obispo de Colón, ya estaba el nombramiento de Carlos M. Ariz en la valija diplomática de la Nunciatura, aunque la noticia no saltaría a los periódicos sino hasta Agosto de ese mismo año. Como despedida Mons. Serrano quiso Ordenar Sacerdotes a dos hijos meritorios de Colón: un secular, P. Teófilo Rodríguez y un Claretiano, Nicolás Delgado, cmf. Los caminos han sido muy distintos para ambos, pero los dos han llegado a los veinticinco años llenos de espíritu misionero. |
La hoja que nos repartieron el día 6, antes de la Misa solemne en la catedral de Colón, glosa un poco la vida de los dos colonenses. Copiamos sin más:
Se han iniciado diversas reuniones tendientes a celebrar los 25 años de consagración religiosa del Padre Teófilo Rodríguez y del Claretiano Nicolás Delgado, en un momento histórico y en una situación socio-cultural determinada. Más que oportuno, es necesario prohijar, desde otra ideación, que han sido 25 años consagrados a Cristo desde Colón. No cabe duda que a pesar de los momentos difíciles que transita nuestro amado Colón, Padre “Teo” y “Nico” representan una de las tantas manifestaciones de la infinita bondad y misericordia de la compañía amiga del Señor que nunca abandona a su pueblo. Ambos, cuando comenzaron su camino hacia la vida sacerdotal lo hicieron con la absoluta certeza y confianza en la Divina Providencia. Por ello, sin riesgo a equivocarme debo decir, que la grave y prolongada crisis que ha afectado tan duramente a nuestra provincia, nunca o9bstacularizará el florecimiento de nuevas vocaciones nativas. La vida de Teófilo y Nicolás son pruebas elocuentes y contundentes de que Dios camina recto por senderos torcidos. Han sido 25 años fieles en la presencia y en la compañía amiga del Señor; han sido 25 años con una sed inmensa en el alma; la sed de Dios.
Han sido 25 años caminando junto al pueblo y animándolo en su fe, en ese sentido, la función de Teófilo y Nicolás como sacerdotes marianos ha sido de servicio a la comunidad de fe (Iglesia) y a todo hombre y mujer que viva en sociedad como facilitadores de la fe en el Dios de Jesucristo, para que ésta sea auténtica y no cualquier superstición o sustitución complementaria o reductora. Desde su natal y amado Colón escucharon el llamado de Dios desde el acuciante grito de los pobres. Optaron sin vacilación por los estigmatizados por la sociedad, por los predilectos de Dios. Optaron por una praxis del seguimiento de Jesús que se orienta, no sólo a la interioridad, sino a la liberación de la pobreza destructiva y la represión y opresión inhumana.
Ambos vieron claro que no hay fe cristiana, amor a Dios, sin el amor al prójimo y éste pasa por la justicia, la solidaridad, fraternidad, etc., es decir, estuvieron claros que sin preocupación por la justicia, no hay tal fe cristiana. Para ellos sólo vale una decisión: el seguimiento de Cristo desde la vida del pueblo reemplazando el “tener más” pero el “ser más”, asestándole un duro golpe a los valores materialistas del mundo de hoy.
Tienen la convicción profunda que la fe auténtica no puede morir, no puede desaparecer. Que la fe de ninguna manera puede servir ala seguridad de la vida. La fe no significa una sacralización de la vida, de la fecundidad o del éxito. La fe significa siempre dar la vida para servir a otros. La fe es siempre un riesgo. Así pues, sentimos una gran admiración por ellos porque a lo largo de sus 25 años de vida sacerdotal nos hicieron descubrir las dimensiones auténticas del evangelio y es la fe en nuestra sociedad.
Con esta vocación, saludamos efusivamente a Teo y Nico que han consagrado su amor al Señor en la convicción y absoluta certeza que hay dentro de sus corazones un fuego devorador que los obliga a mantenerse fieles al camino emprendido. Con todo su corazón y con todas sus fuerzas han dejado familia, renunciaron al matrimonio y a los hijos seducidos por el Señor a lo largo de 25 años. Sé que esto únicamente lo podrán entender quienes están enamorados y han consagrado su amor al Señor desde los pobres. Hoy 25 años después vuelven a renovar su consagración religiosa diciendo: ¡Gracias, Señor, seguimos fieles!
En las sillas de la presidencia estaban Mons. Audilio Aguilar, Obispo de Colón, Mons. Carlos M. Ariz, cmf., Obispo Emérito, Nicolás Delgado y Teófilo Rodríguez. En sillas laterales al altar los Presbíteros que habíamos acudido a la fiesta. Cinco claretianos, dos de la Congregación fundada por Teófilo, un paulino y tres seculares. Pocos Sacerdotes, pues el sábado por la tarde hay ya Misas dominicales en todas las parroquias. Muchos pensaron que hubiera sido mejor tener la Eucaristía el propio dos de mayo, aniversario de la Ordenación. Al comenzar la Misa, la gente llenaba la mitad de las bancas de la catedral. Pero se fueron llenando, poco a poco, las de atrás hasta quedar sin espacios visibles. Lleno completo.
| En la homilía el Obispo presidente hizo una breve
introducción del porqué nos reuníamos en la catedral de Colón... y pasó el
micrófono al P. Nicolás. Así, de repente. No sabemos si estaba todo previsto
y esa cara de Nicolás es puro trámite, pero el Obispo puso el micrófono en
manos de Nicolás y escondió la suya bajo
la casulla. Por supuesto que el P. Nicolás no se quedó sin palabra, tomó
el micrófono y se dirigió, ya hablando, hasta el ambón.
Quiero dar gracias, en estos 25 años de Sacerdocio: - Primero a Dios nuestro Padre... (y siguió proclamando las bondades del buen Dios para con él y su familia). - Segundo a la Virgen Inmaculada, patrona de esta catedral, donde fui bautizado, donde hice mi primera comunión, donde me Ordené Sacerdote, donde fui Párroco... |
- Tercero a mi familia, que siempre me acompañó y me sigue acompañando en mi ministerio sacerdotal, y a mi familia claretiana, que nunca me ha dejado solo; que siempre me ha dado unos hermanos con los que trabajar y soñar por el Reino de Dios... (y repasó todas las andanzas de protesta durante el período de párroco en la catedral y de misionero en Escobal... De verdad que fueron muchas marchas de protesta, porque estuvo media hora contándonos las noches sin dormir y los días sin comer, gritando a favor de los negros de la costa o de los campesinos de las montañas de Chagres y Donoso).
Aplaudimos todos al terminar. (No podría precisar si aplaudimos al terminar o para que terminara, pero aplaudimos con ganas).
Luego Teófilo repitió la acción de gracias a Dios, a María y a la Iglesia, con frases cortas y escuetas. Leyó la oración que había leído el día de la Ordenación, poniéndose todo entero en manos de Jesús y se fue a sentar.. Aplaudimos también con ganas.
Las ofrendas fueron traídas al altar por los padres de Teófilo y dos hermanos de Nicolás, pues aunque presentes en primera fila, no estaban –sobre todo la mamá- en condiciones de recorrer toda la catedral.
Luego de la Misa hubo cena en el Club Arabe. 25 años de Sacerdocio, 25$ el plato por persona; con eso se podía pagar al Club y dejar alguna cosilla para un regalo recuerdo de este feliz día.
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El Municipio los nombró “HIJOS PREDILECTOS DE COLÓN” y les dio una cruz-medalla chapeada en oro fino. ¡Qué bien lucen esas cruces colgadas al cuello! Teófilo, Nicolás recuerden que esas cruces no tienen valor ninguno si no lo reciben de la cruz de Jesucristo. Te acompañamos, Nicolás, en tus ilusiones, en tus correrías apostólicas y en tus gritos de ¡“Viva Cristo Rey”! ¡”Viva la Inmaculada”! ¡”Viva la Iglesia colonense”! Recuerda que a tus gritos todos respondimos ¡”Viva”! Era el signo de que estábamos contigo. |
José Sentre, cmf.