Prada
Prada, Benito, cmf.
¡¡¡¡Resucitó!!!
 |
Nació
en Priaranza del Bierzo, León,
el día 12 de Agosto de 1924
Profesó
el 16 de Julio de 1941
Ordenado
Sacerdote el 23 de Mayo de 1948
Ejerció
como Profesor en España,
antes de llegar a Centroamérica en 1969 para trabajar en Honduras: La
Ceiba más concretamente.
Pronto
pasó a Costa Rica, donde ejerció su ministerio con los Cursillos de
Cristiandad, Jornadas de
Vida Cristiana y Ejercicios Espirituales a Religiosas, durante muchos
años..
Durante
seis años trabajó en San Salvador, Parroquia del Corazón de María. De
nuevo volvió a Tela, Honduras y a la capital de San Pedro Sula.
En
el año 2006 fue traslado a Panamá, con nota médica, pues su corazón
necesitaba descanso, a pesar del marcapasos implantado.
|
El
lunes pasado se le internó en el Hospital para operarle una embolia en su
pierna derecha... La realidad era mucho más grave que lo aparecido en las
placas que se le hicieron... Casi seis horas en la sala de operaciones. Pedía al
Señor que no le diera una enfermedad larga, pues no quería ser gravoso a la
Comunidad, ni tener que ser asistido por el personal de la Residencia.
Las
medicinas, aplicadas para aliviar los
dolores de la pierna y facilitar la irrigación, hicieron que las ulceras del estómago
empezaran a sangrar... Se le pusieron varias pintas de sangre, pero los pulmones
empezaron a retener agua...
Esto
afectó más su débil corazón y el
Domingo 1 de Julio de 2007, a
las 9:30 de la noche, hora panameña, descansaba en el Señor. El próximo mes
de Agosto hubiera cumplido los 83 años.
Los funerales se llevarán a cabo en el Santuario Nacional el día
miércoles, 4 de Julio de 2007, a las 11:00 de la mañana.
¡¡¡ Descanse en paz !!!
PALABRAS DEL PADRE FIERRO EN LOS
FUNERALES
DEL PADRE BENITO PRADA
Santuario
Nacional, Panamá, 4 de julio 2007.
Yo fui bautizado en la misma pila bautismal que el Padre Benito y formé
vida de comunidad con él largos años en San José de Costa Rica y el Salvador.
Estos son los títulos en que se apoyó, el Padre Vicente Gil para que yo
dirigiera unas palabras en las presentes circunstancias.
Nació el Padre Benito en una familia de muy profundas convicciones y prácticas
cristianas. Tuvo dos tíos
carnales, hermanos de su padre, que fueron Misioneros Claretianos: el Padre
Benito Prada Carrera muerto hace varios años en Madrid y Monseñor Francisco
Prada Carrera obispo en Brasil, que murió cumplidos los 102 años.
Fue su pariente también el Padre Manuel Prada, fundador de éste
Santuario Nacional.
Tenía apenas 11 años cuando ingresó
al seminario menor, que los Claretianos tenían en Segovia y fue ahí donde
comienza su carrera sacerdotal. En
los colegios de
la Congregación
Claretiana
hizo sus estudios filosóficos y
teológicos con excelentes calificaciones.
Los superiores lo mandaron a
la Universidad
de Salamanca donde obtuvo un merecido doctorado
en teología con especialidad en Mariología.
Participó en algunas semanas marianas organizadas por
la Sociedad
Mariológica
Española, fundada por el
distinguido claretiano Narciso García Garcés.
Para enseñar mariología a los Padres jóvenes
recién ordenados sacerdotes, fue
destinado a Baltar. Fuimos sus
discípulos: Mons. Ariz, el Padre Vicente Gil, el Padre Medel, el Padre Gabino y
su servidor. Pasó después a
enseñar filosofía a los estudiantes mayores claretianos en la ciudad de
Segovia. Trabajó como
profesor de Religión y director espiritual del Colegio de Bachilleres en la
ciudad de Alcázar. Alguien
que visitó en aquellas fechas el colegio de bachilleres afirmó: “ aquél
colegio de laicos parecía más bien
un seminario diocesano” dado el nivel espiritual que se advertía.
Tenía 44 años cuando fue destinado a América Central.
Trabajó con éxito en Cursillos de Cristiandad, Jornadas de vida
cristiana, ejercicios espirituales a sacerdotes, Religiosas y laicos en San José
de Costa Rica y en San Salvador. Colaboró
generosamente en las actividades parroquiales de San Salvador y de Tela en
Honduras. Fue un gran
catequista. Aprendió del
Obispo Llorente de Segovia a apoyar con anécdotas y ejemplos las enseñanzas
que impartía. Eso lo
advertimos todos también en sus
homilías. En el Salvador, el
último año que estuvo allí preparó para hacer su primera comunión con su
grupo de catequistas a 170 niños y niñas de las comunidades marginales.
Lo mismo hizo en las zonas rurales de la parroquia de San Antonio de
Padua en la ciudad de Tela, Honduras.
Su espiritualidad podríamos resumirla en estas palabras: Austeridad de
vida; lo que lo llevaba a despreocuparse de sí mismo.
Estábamos en el Salvador y un día nos dijo: “Yo creo que ya cumplí
los 50 años de sacerdote”. Se había olvidado la fecha de su ordenación
sacerdotal. Miramos el
catálogo y ya pasaban 3 meses de la fecha de su ordenación.
Esta austeridad la manifestaba también en el desprendimiento de patria y
familia. En 39 años que estuvo en Centro América, apenas 2 veces fue a Europa.
Una en los años 70 al Encuentro Mundial de Cursillos en Mallorca. Después del
encuentro visitó a su familia algunos días.
Más recientemente lo invitaron a hacer un retiro sacerdotal en Italia
con el Padre Gobi. A su
regreso de Italia visitó de nuevo a su familia de sangre también unos pocos días.
Otra nota de su espiritualidad era el trabajo.
No tuvo tiempo para vacaciones.
Cuando daba clases a las religiosas o a los seglares entregaba por
escrito y fotocopiados los esquemas de sus lecciones.
Era un gran devoto de
la Virgen
; no solo por convicción debido a sus estudios mariológicos. Explicó
repetidas veces el capítulo 8 de
la Constitución Lumen
Gentium del Vaticano II, la mejor síntesis
mariológica que ha producido en 20 siglos el Magisterio de
la Iglesia.
Su
devoción a
la Virgen
era práctica. Hacía gala en
estos últimos meses de que rezaba todos los
días las 4 partes de Rosario con sus misterios: Dolorosos, Gloriosos,
Gozosos y Luminosos. La
primera parte de sus rosarios venía a rezarla a este templo a las 6 de la mañana
con el grupo de personas devotas del rosario de la aurora.
Descanse en paz el Padre Benito
Prada y que desde el cielo ore por
los que aun peregrinamos en la tierra.